Globedia.com

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Jaime Bel Ventura escriba una noticia?

La leyenda de Françoise-Béranger Saunière, abate de Rennes-le-Château

01/06/2011 13:59

0 Al mismo tiempo que el cura descubrió el secreto oculto en la iglesia, su nivel de vida se disparó, y empezó a frecuentar selectos y restringidos círculos entre cuyos integrantes no faltaban miembros de la realeza europea

0

El mito del cura francés, Françoise-Béranger Saunière (1852-1917) argumenta que habría encontrado unos documentos escondidos o un secreto tesoro en uno de los pilares del altar de la iglesia dedicada a María Magdalena en Rennes-le-Château, en el Languedoc (Francia), mientras llevaba a cabo unas reformas de restauración; cuestión que en su día reconocieron dos de los antiguos obreros que trabajaron en dicha obra y que fueron supuestos testigos, estando aún vivos, en 1958.

Dos pergaminos de dudosa veracidad, que están reproducidos y expuestos en el museo del propio pueblo, serían parte del secreto que fue encontrado por Saunière. En uno de ellos se muestra el árbol genealógico de la dinastía merovingia, cuyos miembros, según algunas teorías que interpretan esta leyenda, serían descendientes de Jesús de Nazaret.

Se dice, también, que al mismo tiempo que el cura descubrió el secreto oculto en la iglesia, su nivel de vida se disparó, y empezó a frecuentar selectos y restringidos círculos entre cuyos integrantes no faltaban miembros de la realeza europea. Los escépticos apuntan que este enriquecimiento se debía a que el padre Saunière vendía misas, haciendo caso omiso a las estrictas limitaciones de dicha actividad indicadas en el código eclesiástico; y que además solicitaba donativos para la construcción de una residencia de sacerdotes ancianos o enfermos que nunca se edificó, fondos que desvió muchas veces para su propio uso.

De igual modo, la leyenda asocia el descubrimiento del fabuloso tesoro al inicio de una serie de peculiares construcciones en el pueblo, tales como la Torre Magdala -dedicada también a María Magdalena-, así como la reconstrucción de la iglesia parroquial, en la que el abate dejó varias señales, como una inscripción en la entrada en la que se lee: «Terribilis est locus iste» (en español: este lugar es terrible -cita extraída del Génesis-). Esculturas representando al demonio Asmodeo, guardián de los secretos, y un viacrucis muy peculiar también adornan esta parroquia.

Al mismo tiempo Saunière también habría llevado a cabo una reforma en el cementerio de la iglesia, cambiando de lugar varias lápidas y borrando totalmente una de ellas.

La leyenda dice asimismo que Saunière estuvo tres semanas en París, donde pasó mucho tiempo en el Museo del Louvre y compró reproducciones de tres cuadros sin vinculación aparente entre sí: Los pastores de la Arcadia de Poussin, un San Jerónimo de Teniers y un retrato anónimo del papa san Celestino V. El cuadro de Poussin es quizá el más interesante desde el punto de vista simbólico: en él se ven cuatro pastores frente a un sepulcro, observando una inscripción que dice «Et in Arcadia ego» (en español: Y en la Arcadia yo [estoy]). Algunas interpretaciones sugieren que se trata de un anagrama que, reordenando las letras, formaría en latín la frase “Aquí está la tumba de Dios”. El paisaje que se puede ver de fondo del cuadro pertenecería asimismo, según la leyenda, a Rennes le Château, en cuyos alrededores, curiosamente, existía una tumba al aire libre muy parecida a la representada por Poussin, y desparecida en la actualidad.

El fallecimiento repentino de Saunière es otro de los enigmas, ya que se dice que su compañera y sirvienta encargó un féretro con su nombre antes de que el cura enfermara. En su lecho de muerte, se dice que fue visitado por un sacerdote vecino, quien salió pálido de la estancia, y se negó a darle la extremaunción. ¿Qué le confesó Saunière al cura en sus últimos momentos de vida?

Hoy en día una ordenanza municipal prohíbe expresamente excavar en el pueblo; sin embargo, los partidarios de los misterios afirman que los símbolos continúan allí para quien sepa verlos, y que éstos parecen querer ofrecer al visitantes ciertas pistas sobre lo que se oculta en Rennes-le-Château.

Un sacerdote con una inmensa fortuna de origen desconocido, una iglesia dedicada a María Magdalena, y fascinantes enigmas en torno al Santo Grial y la posible descendencia de Jesucristo. Fue origen del famoso best-seller «El Código da Vinci», de Dan Brown. Te lo explicamos todo, y te proponemos una visita a este pequeño y mágico lugar.

Béranger Saunière llegó a Rennes-le-Chateau el 1 de Junio de 1885, para hacerse cargo como sacerdote de la iglesia del pueblo, dedicada a María Magdalena. Se trataba de una localidad de menos de 300 habitantes, la mayoría campesinos con escasos medios económicos, que de ninguna manera podían aportar el dinero necesario para las reformas que requería la iglesia, muy deteriorada. No tardó mucho el nuevo cura en meterse en problemas: en Diciembre de 1885 el ministerio de Culto le sancionaba con seis meses sin paga por proclamar sus ideas monárquicas desde el púlpito. De esta manera, Saunière terminaba ese año como un sacerdote sin dinero en una aldea pobre.

Pero algo cambia de manera radical en los meses siguientes: a mediados de 1886 comienza la restauración de la Iglesia de María Magdalena. Una obra costosa que el sacerdote podía emprender gracias a la generosa donación de la condesa de Chambord, aristócrata de origen austriaco simpatizante, como él, de la causa monárquica. Si éstos hubiesen sido todos los cambios observados en el tren de vida de Saunière, todo tendría una explicación lógica y sencilla, gracias al donativo de la condesa. Pero la reforma de la iglesia no era más que el primer paso en una larga serie de gastos de cuantía extraordinaria.

La decoración de la iglesia la realiza la «Casa Giscard», de Toulouse. Compra numerosos terrenos (que escritura a nombre de Marie Denarnaud, de la que hablaremos más adelante) y manda construir una enorme casona a la que adosa una torre que utilizará como biblioteca, y a la que bautiza como «Torre Magdala» (en honor a María Magdalena; también en honor a la patrona de la iglesia llama Villa Betania a la casona y los terrenos que la circundan.) Compra obras de arte, contrata numeroso personal para las sucesivas obras que lleva a cabo, y disfruta de un tren de vida que, ni muy de lejos, pueden explicar los aproximadamente 3000 francos que le había regalado la condesa viuda de Chambord. La pregunta es obvia: ¿de dónde sale tanto dinero?

Cuando fallece, el 22 de Enero de 1917, Saunière se lleva a la tumba el secreto del origen de su fortuna, dejando vía libre a variopintas hipótesis, de las aparentemente más lógicas a las más descabelladas, increíbles y, sin embargo, fascinantes.

El origen de la fortuna del abate Saunière. La hipótesis más racional.

¿De dónde procedía el dinero para financiar el suntuoso tren de vida del sacerdote? La más raciona de las hipótesis dice que el abate se enriqueció dedicándose al tráfico de misas. Tradicionalmente, un sacerdote católico podía ofrecer las misas que celebraba para una intención determinada, habitualmente para rogar por el descanso eterno de los difuntos. Los familiares del fallecido, a cambio, enviaban un donativo. Por extraño que pueda parecer hoy día, esta fue una costumbre muy extendida durante siglos. No era infrecuente que personas adineradas y devotas reservasen parte de su fortuna para misas que debían ser celebradas a su muerte, con la esperanza de que el tránsito al Paraíso les resultase más sencillo.

Se sabe que el obispo de Carcassonne acusó a Saunière de haber cobrado misas no celebradas, castigándole por ello con el traslado a otra parroquia, castigo que el sacerdote de Rennes-le-Chateau no acepta. La pugna dura años: le suspenden en sus funciones, de manera que no pueda celebrar nuevas misas, pero Saunière no se rinde y recurre el castigo ante el propio Vaticano. Al fin, fallece sin que la Santa Sede se haya pronunciado sobre su caso, y sin que él haya dado una explicación convincente al origen de su fortuna. Algunos investigadores han deducido, por medio de diversos documentos de la época (entre ellos los escritos dejados por el propio Saunière) que pudo cobrar en las dos décadas largas que van de 1893 a 1915 decenas de miles de misas (según el escritor Jacques Bedu, especialista en el fenómeno de Rennes, pudieron rondar las cien mil misas.)

El origen de la fortuna del abate Saunière. El tesoro oculto de los cátaros.

Existe otra hipótesis más sugerente, que sería despachada como una fantasía sin pies ni cabeza si no fuese por los datos reales que la hacen, cuando menos, verosímil. Y lo que sugiere esta segunda línea argumental es, ni más ni menos, que el abate se habría enriquecido con el descubrimiento de un tesoro de valor incalculable.

La historia es la siguiente: al desplazar la piedra del altar de su iglesia, Saunière encuentra, guardados en el pilar hueco que sostiene la piedra, unos rollos de madera con varios pergaminos. Imposible conocer el contenido de estos antiguos documentos; pero, al parecer, siguiendo indicaciones escritos en ellos, el cura ordena levantar la losa de piedra situada al pie del altar, que oculta la entrada de una cripta que ha permanecido oculta durante siglos. Según el testimonio de uno de los albañiles que le habían ayudado en la tarea, dentro de la cripta encuentran una gran vasija con “objetos brillantes” en el interior; los albañiles no llegan a saber qué objetos son éstos, pues Saunière los despide sin mayores explicaciones. El 21 de Septiembre de 1891 Saunière registra una lacónica anotación en su cuaderno: “Hallazgo de una tumba”.

Desde ese día el cura comienza a excavar en el cementerio que rodea la iglesia de la Magdalena. ¿Qué busca? Aquí las teorías se multiplican de nuevo. Primera posibilidad: Saunière habría encontrado el mismísimo tesoro de los cátaros. Rennes-le-Chateau está situado en el centro de lo que fue el territorio cátaro, en las últimas décadas del siglo XII y primeras del XIII. Cierto es que las riquezas que habían acumulado los cátaros no aparecieron a la caída de la fortaleza de Montsegur, último reducto de los “perfectos”. Por tanto, para los apasionados del misterio de Rennes, la posibilidad de que el tesoro fuese enterrado en el pueblo es perfectamente válida. En definitiva, para los amantes de los misterios y las leyendas, todo es posible mientras no se demuestre, más allá de toda duda, que es imposible.

El origen de la fortuna del abate Saunière. El tesoro inmaterial

Pero aún se plantea una última posibilidad aún más impresionante. ¿Y si el supuesto hallazgo no constituía un tesoro material, sino un descubrimiento formidable, capaz de hacer tambalearse los cimientos de las creencias del mundo occidental? Expliquemos con detenimiento el origen de la leyenda y, lo que es más importante, el secreto imponente que habría descubierto Saunière.

El fallecimiento repentino de Saunière es otro de los enigmas, ya que se dice que su compañera y sirvienta encargó un féretro con su nombre antes de que el cura enfermara

La Iglesia de Rennes-le-Chateau fue consagrada de manera oficial en el año 1059; pero su construcción se remontaba a muchos años antes, posiblemente al siglo VIII. Según la leyenda, la Iglesia guardaba los restos de Magdala, esposa de Sigiberto IV, hijo de Dagoberto II, el último rey de la dinastía merovingia. La sepultura nunca ha sido hallada, pero la leyenda sirve para entroncar los orígenes de la Iglesia de Rennes con la dinastía merovingia, que gobernó el territorio de la actual Francia entre el 481 y el 679. Con frecuencia se ha jugado con un origen divino de los merovingios, que serían descendientes, nada menos, que de una posible hija en común entre Jesús de Nazaret y María Magdalena. De nuevo la historia y la leyenda se mezclan para contarnos la huída de María Magdalena con su hija desde Judea hasta el sur de la Galia, iniciando esta última el linaje de lo que terminaría convirtiéndose en la dinastía merovingia. No hace falta señalar que este origen divino bien pudo tener como principales impulsores y propagandistas a los propios monarcas merovingios, que buscaban legitimar su poder con un argumento imposible de rebatir.

Bien. Ahora, el descubrimiento de Saunière. ¿Y si la dinastía merovingia no se hubiese extinguido en el S. VII?, ¿y si hubiese continuado hasta nuestros días como una dinastía oculta? ¿Y si, además, hubiese encontrado los documentos definitivos que acreditaban más allá de toda duda razonable la descendencia de Jesús y María Magdalena? Las cantidades «donadas» por las altas jerarquías de la Iglesia Católica para que el abate guardase silencio habrían dado, sin duda, para sostener la vida lujosa, la reconstrucción de la iglesia y las cuantiosas obras de caridad financiadas por Saunière.

Marie Denarnaud

Al poco de llegar a Rennes, el nuevo cura contrató a una fiel sirvienta, una joven de aspecto más que saludable que no tardó en despertar las habladurías de los vecinos, llamada Marie Denarnaud. Cuando Saunière emprendió su espectacular cambio de vida tuvo en Marie a su fiel ayudante y confidente, y muy posiblemente algo más, si hacemos caso a los feligreses que la llamaban «la señora del alcalde». Con ella excavó el cementerio de Rennes y a su nombre escrituró algunas de las propiedades que adquirió durante dos décadas largas.

Marie tiene un papel fundamental a la hora de sostener la leyenda en torno al tesoro de Rennes-le-Château. En su vejez solía repetir una frase enigmática: “los vecinos de este pueblo caminan sobre oro sin saberlo”.

Noël Corbu.

A la muerte de Saunière, en 1917, Marie heredó los bienes y propiedades que habían acumulado. Propiedades que vende en 1946 a Noël Corbu, un comerciante de la localidad que se convierte en su amigo. Si creemos en lo afirmado por el señor Corbu, la por entonces anciana Marie le había prometido, al confiarle él ciertas estrecheces económicas: “no te preocupes, pronto te contaré un secreto que te convertirá en un hombre muy rico”.

Pero el secreto no llegó a ser desvelado nunca, pues Marie se lo llevó a la tumba en 1953, y Noël Corbu se encontró con un magnífico hotel-restaurante construido en Villa Betania que no acababa de resultar un negocio rentable.

Ante esta situación Corbu tiró de las confidencias de Marie, de las leyendas que aún circulaban, si bien muy apagadas, en torno a la figura del abate Saunière, exageró unas cosas e inventó otras y levantó, ahora con nuevo vigor, el misterio de Rennes-le-Château. Una atracción para turistas, poco importa si con una base real o una pura patraña. Corbu necesitaba clientes y estas leyendas eran la manera de conseguirlos.

Pero, para extender la leyenda primero por toda Francia y luego por el resto del mundo se necesita algo más que los cuentos de un comerciante. Y aquí aparece, como figura fundamental, la pluma afilada del escritor Gérard de Sède.

Gérard de Sède.

Descendiente de una familia monárquica, arruinada en tiempos de la Revolución, Gerard de Sède no es un conservador al uso. Antes al contrario, a pesar de su título aristocrático (es vizconde) rechaza el pacato conservadurismo de sus padres y lleva una vida aventurera y un tanto bohemia.

Buen conocedor de la leyenda del tesoro de Rennes y de las historias de Corbu, es el autor del primer libro de gran éxito en torno al cura Saunière: «L’or de Rennes ou la Vie insolite de Béranger Saunière».

La tesis fundamental de su libro es la que sostiene la ascendencia divina de los reyes merovingios y su pervivencia hasta el S. XX, que serían el contenido de los documentos hallados por Saunière.

Rennes-le-Chateau, hoy.

La leyenda de Saunière y su sirvienta Marie, las historias de Corbu y Gerard, vizconde de Sede, y las decenas de libros de éxito publicados en los últimos años en torno a este misterio hacen que el pueblo de Rennes reciba cada año varias decenas de miles de visitantes. El número de turistas se ha multiplicado en los últimos años gracias al éxito planetario de «El Código da Vinci», de Dan Brown, que sin citarlo, tiene como una de sus fuentes primordiales lo que se podría denominar el binomio María Magdalena-Reyes Merovingios.

El pueblo tiene en la actualidad 112 vecinos censados (menos que en la época de Béranger Saunière) Cuenta con varios alojamientos:

· Les labadous ( http://www.labadous.com/ )

· Les Jendous

· La Valdieu, un amplio terreno en el que se han reconstruido las casas de lo que fue una pequeña aldea junto a Rennes. Para amantes del yoga, la meditación y el contacto en plenitud con la naturaleza. Comida vegetariana. (http://www.lavaldieu.com/ )

Existe también un restaurante, «L’Amarante»

En la librería «Atelier Empreinte» se pueden comprar prácticamente todos los libros que existen en la actualidad sobre el misterio de Rennes.

Villa Betania, sus jardines, la torre Magdala y la capilla de la casa están abiertas de 10, 30 a 18, 00 h., todos los días, de Mayo a Septiembre. El resto del año, de 11, 30 a 17, 00 h.

Cómo llegar:

En coche, desde Carcassonne se toma la D118 dirección Limoux; al llegar al pueblo de Couiza se toma la D52 hasta Rennes-le-Chateau.

En tren se puede ir de Carcassonne a Couiza, que se encuentra muy cerca de Rennes (se puede ir en taxi de un pueblo al otro.)

Para los que desean saber más. Bibliografía esencial.

· L’or de Rennes, de Gerard de Sède (existe edición en castellano, actualmente descatalogada, pero que se puede encontrar en librerías de viejo; recomendamos www.iberlibro.com)

· Mythologie du tresor de Rennes, de Renè Descadeillas

· The Holy blood and the Holy Grail, de Lincoln, Baigent y Leigh (con distintas ediciones en castellano, con el título «El enigma sagrado».)

· L'héritage de l’abbé Saunière, de Claire Corbu

Para la confección de este artículo se ha recopilado y reproducido parte de la información del blog “El viajero lento” y de Wikipedia.

Comentarios

No hay comentarios, se el primero en