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Lexicografía de los peruanos vinculada a su mundo “sibarita”

04/04/2011 14:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El peruano de clase media tiene su propia lexicografía muy vinculada a la comida, al constante sibaritismo de este boyante país gastronómico, y utiliza en un 75 por ciento jergas y modismos locales que, en ocasiones, cuesta entender. Ese sibaritismo para hablar está presente en microbuses, escuelas primarias, universidades, en bares, restaurantes donde más de alguno expresa: “Qué tal concha” cuando el cobrador o el restaurantero cobra una tarifa alta por el servicio. El “conchudo” es el sinvergüenza, el desentendido que no le importa lo que le digan, así las protestas sean “como cancha” (gran cantidad de granos de maíz). “¿Cuál es tu cau-cau”?, es la pregunta que puede formular alguna persona para inquirir sobre cuál es el problema de algún asunto y cau-cau no es otra cosa sino un platillo hecho a base de la panza de res, hervida con papas y aderezada con ají picante amarillo. Faltaría toda una vida para entender lo suficiente y explotar todo el placer de las palabras, sus contenidos, sus sentidos en un país donde “abollar” es agredir o golpear alguien y puede ser “a la prepo” (en forma abrupta o forzada). De todas las clases sociales, a los peruanos les gusta andar “a la tela”, es decir elegantemente, lo que a muchos no les impide después de irse de parranda “achicar la bomba” (orinar) en la calle pese al reclamo “achorado” (de conducta hostil) de la policía. Pero en un país donde hay mucha pobreza, la gente se va a los “agachados”, nombre que reciben los sitios de comida económicos en lugares populosos donde no hay asientos y los comensales comen en cuclillas. Por lo general, el peruano no es “ahuesado” (aburrido o desganado) y muchos de ellos se van los fines de semana, tras jornadas de trabajo con el “alacrán” (sin haberse bañado y con olores en las axilas) y piden en sus fiestas las cervezas “al polo” (frías). El peruano es exigente y pide “al toque” (al momento, sin demora) que lo atiendan, así sea en una clínica, ya sea en un banco, en una tienda, o en un restaurante, porque siempre anda a las prisas o llega tarde a sus compromisos y quiere todo de inmediato. Los artistas y políticos se cuidan de no ser “ampayados” (vistos en circunstancias comprometedoras, ya sea entrando en un hotel, ebrios, recibiendo una coima o causando algún desorden). Y como muchos en este país de desigualdades no tiene vehículo deciden irse “a pata” (a pie) porque estaban “misios” (no tenían dinero) pero hay otros que prefieren conseguir dinero “arranchando” (arrebantando) carteras. A veces los bancos envían cobros por las “arrugas”, deudas que tienen algunos de sus clientes, los cuales se quedan “asados” (molestos) aunque a veces se sienten los “bacanes” (fuera de lo común a quienes la justicia no les hace nada). En este país donde muchas cosas quedan lejos para algunos: la luz, el agua y algún otro servicio, hay muchos “bajaditos” (venidos de la sierra e ingenuos) a los que los más vivos sorprenden con artículos “bambas” (imitación). Eso sí hay muchos grupos defensores de los “brócoli” (homosexuales) quienes no pueden “barajar” (disimular) su opción sexual y muchos de estos lucen grandes “bobos” (relojes de pulsera) en discotecas y bares de la capital, principalmente. El “cabro” o “cabrilla” es un hombre afeminado de buen “cacharro” (rostro) algunos de los cuales realizan su “cachuelo” (trabajo) informal como sexo-servidores pese al tono “cachaciento” (burlón) de la gente. En este país donde la gente es muy ingeniosa y avispada pocos son los “caídos del palto” (tontos y pocos despiertos) aunque sí hay mucha gente “calabacita” (cabeza vacía) que a veces tienen su “calentao” (relación adicional a la oficial). Andar desnudo en la casa o cerca a las playas es estar “calato” aunque hay lugares “caletas” (escondidos) donde los “calichines” (novatos) se echan sus tragos o se divierten los fines de semana. Aquí en este país las palabras tienen otro sentido. Cada vez que “el Chavo del 8” le dice a la “Chilindrina”: Ya te caché; la gente se destornilla de risa, porque “cachar” es fornicar y paleta que en México es un helado significa tocar, por sorpresa, a una mujer. Lo mejor es preguntar porque no vaya a ser que alguien saque su “chaira” (cuchillo) y te haga un “chuzo” (corte) y luego la policía dirá: “a este lo acuchillaron porque tenía muchos anticuchos (problemas). El anticucho es la brocheta de corazón, macerada con vinagre, ají colorado, ajo, sal y asado a la plancha. La criollada está presente en un país donde el “pata” es un amigo al que también se le puede llamar “causa” que no es otra cosa que un platillo hecho con papa amarilla, rellena de pulpa de cangrejo y con mayonesa.


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