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Lee Esta Información Si Quieres Saber Lo Que Se Esconde Detrás De La Envidia

06/11/2020 10:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Quién no ha envidiado alguna vez en su vida? Ese, que tire la primera piedra. Pero, ¿qué se esconde detrás de la envidia?, ¿de cuántas formas te puede dañar a ti y a los demás? Te lo explico en este artículo

¿Quién no ha envidiado alguna vez en su vida? Ese, que tire la primera piedra.

No por casualidad la envidia está considerada uno de los 7 pecados capitales.

¿Por qué?

Porque la envidia es una de las formas más descarriadas que tiene el Ego de manifestarse.

Las personas envidiosas tienen un miedo irreprimible a sentirse inferiores a los demás lo que trae como consecuencia la soledad, la frustración y la rabia.

Todo esto es harto conocido, pero:

  • quizás no sepas qué otras cosas que se esconden detrás de la envidia,
  • quizás estés envidiando y creas que eso no trae consecuencias para tu salud mental porque es una envidia “sana”,
  • quizás convivas con una persona envidiosa y no sepas cómo ayudarla a comprender todos los tentáculos que ella utiliza.

Si es así te invito a que consideres esta información.

Voy a comenzar con un cuento:

Había una vez un hombre al que le dieron un huerto para que pudiera alimentarse. Pasaron días y semanas y el hombre no lo cultivaba.

Al cabo de algunos meses, las malas hierbas habían cubierto casi todo el campo. Llegó el invierno y el tiempo de la cosecha, pero el hombre no recogió nada.

Desesperado y enfadado, miró al Cielo preguntando:

- ¿Qué mal he hecho, ¡oh Dios!, para para me mandes esta desgracia? ¡Mira los campos de mi vecino cuán fértiles son y mira el mío cuán mustio y seco!

Esta historia nos muestra a la perfección la forma de actuar y razonar, a menudo bastante irracional, de las personas envidiosas.

La envidia es un anhelar lo que alguien tiene, pero sintiéndose inferior e incapaz de conseguirlo.

Una de las cosas más interesante del envidiar es que le produce literalmente dolor a la persona.

Investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas de Japón descubrieron que la envidia activaba las mismas regiones cerebrales relacionadas con el dolor físico. Y mientras más envidia reportaban los participantes, más se activaban esas zonas.

La envidia es un sentimiento corrosivo que puede llegar a arruinar la vida, es como beber veneno y esperar que la otra persona muera.

El problema es que a la persona envidiosa le cuesta mucho apreciar las cosas buenas de su vida, simplemente porque está demasiado ocupada preocupándose por las cosas buenas que suceden en la vida de los demás. Por eso existe una relación inversamente proporcional entre la envidia y la felicidad.

En español, para decir que algo es muy bueno, se afirma que “es envidiable”, pero la envidia nunca es envidiable.

Las personas envidiosas tienen una forma de ver el mundo tan egocéntrica y distorsionada que incluso los males ajenos, a veces les parecen “bendiciones”.

El sociólogo austríaco Helmut Schoeck decía:

“El hombre envidioso piensa que solo podrá caminar mejor si su vecino se rompe una pierna”.

¿El éxito y la inteligencia te libran de la envidia?

No, y si tienes duda revisa la historia de Napoleón Bonaparte, de Julio César y de Alejandro Magno.

Además, la envidia casi nunca está sola, le acompañan los celos porque el celar es desear la prosperidad que otros tienen mientras que la envidia es querer arrebatar lo que otros tienen.

¿Crees que si existiese en la tierra un hombre que fuese inmortal, este no sería prontamente asesinado?

¿Por quién?

La respuesta es obvia, ¿no?

Quizás te preguntes: ¿Pero no existe la envidia sana?

La envidia siempre es un sentimiento colmado de rencor y de malos deseos. Lo que sucede es que para disminuir el efecto que genera este sentimiento le solemos llamar así con el propósito de no ser repudiados ni delante de nuestros ojos.

“La envidia es la forma metamorfoseada de rendirle culto a la superioridad”.José Ingenieros

Ahora bien, supongamos que así sea:

¿Hay paz en ti?,

¿Hay una alegría genuina por los logros y méritos de la otra persona?,

¿Hay un querer portarse decentemente con la persona a la cual envidiamos para que pueda seguir aumentando y cosechando beneficios?

Es tan dañina la envidia que muchas personas padecen lo que se ha denominado en psicología el Síndrome de Salomón.

Es cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar por miedo a ser envidiados o despertar los celos de otras personas ya que eso supondría granjearnos enemigos.

¿Por qué?

Porque, aunque nadie lo exprese abiertamente, en un plano más profundo de la conciencia colectiva, está mal visto que nos vayan bien las cosas, por lo tanto, la envidia paraliza el progreso de una sociedad y condena al talento y a la creatividad.

El envidioso cree que si alguien tiene es porque se le ha quitado, que no hay para todos en esta existencia.

En esencia es un usurpador y por eso está siempre en guerra, no conoce la paz y la alegría. Eso le produce una gran tristeza por eso la envidia es tristeza interior.

La persona envidiosa es débil, pero no porque los demás sean fuertes. Es débil porque tienes demasiados deseos. Ese desear constante lo debilita. Vive en una buena casa, pero desea un palacio, es rey, pero desea ser emperador.

Al envidioso no le gusta las personas felices pues eso es lo que él más desea, pero no lo puede alcanzar hasta tanto no se libere de lo que precisamente le sirve de obstáculo principal, que es su propia envidia.

El ilustre psiquiatra y escritor italoargentino; José Ingenieros lo expresó brillantemente: “La envidia es la forma metamorfoseada de rendirle culto a la superioridad”.

Te voy a decir un secreto:

Donde hay envidia no puede haber cooperación, ni puede haber unidad.

Si quieres separar a las personas y fomentar la envidia lo único que tienes que hacer es incentivar la competencia, la comparación y el culto al éxito. Así, ni la esfera de la espiritualidad se salva de sus estragos.

Quizás preguntes: ¿Cómo puedo desembarazarme del tormento de la envidia?

Para eso debes enfocar tu atención no en la causa de la envidia sino en lo que produce en ti. De esta forma comenzará a desarrollarse la toma de consciencia.

Te harás cada vez más consciente de cómo tu energía mental se desplaza del centro de calma a la periferia, a la agitación por estar deseoso y no satisfecho con lo que eres y con lo que tienes.

Esa toma de posición como observador acrítico y atento, más el querer volver a estar centrado te ayudará a la liberación de la envidia.

También harías bien el aplicar el consejo del político estadounidense Harold Coffin:

“La envidia es el arte de contar las bendiciones del otro en lugar de las propias”

Por eso, céntrate en tus bendiciones y logros y no en los de otros.

Para terminar, te regalo este maravilloso cuento sobre qué hacer cuando te envidian.

MUCHAS GRACIAS.

 


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Bestard (158 noticias)
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