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Las rarezas de nuestra cultura

15/11/2009 23:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Muchas veces, se adjudican hechos o dichos a personas, cuya vida ha trascendido en la historia, que si se levantaran de la tumba no tardarían mucho en suicidarse

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los

comunistas,

guardé silencio;

porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio;

porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté;

porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,

no protesté;

porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme,

no había nadie más que pudiera protestar.”

¿Quién no ha leído alguna vez este poema? Con algunas modificaciones, cambiando sindicalistas por homosexuales, o socialdemócratas por socialistas. Y muchos, muchísimos, están convencidos de que fue escrito por Bertold Brecht, dramaturgo y poeta alemán, 1898-1956.

Pues bien, ni es poema, ni es de Brecht. Por cierto, muchísimos otros lo saben.

La cuestión radica en que estas palabras que inician el artículo, fueron dichas por Martin Niemöller, también alemán, contemporáneo de Brecht, 1892-1984, en un sermón de Semana Santa en el año 1946 “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”, pues el hombre era un pastor luterano.

¿Por qué sospecho que si Brecht se levantara de su tumba, y se enterara, se suicidaría de inmediato?

Pues, porque este pastor, apoyó la política nacional socialista de Hitler, con todas sus connotaciones, durante, nada más y nada menos, que diez años. Recién en 1933, cuando Hitler, impuso sobre las iglesias protestantes el “párrafo ario” que obligaba a excluir de la iglesia a todo creyente con antepasados judíos, se opone al régimen nazi.

Fue entonces cuando fundó, la Iglesia Confesante, oponiéndose a la pretensión nazi sobre las iglesias alemanas. ¿Fue por ideología o por interés? Vaya uno a saber.

Ese mismo año, Brecht, estrena en Berlín, su obra teatral “La toma de medidas” interrumpida por la policía y cuyos organizadores fueron acusados de alta traición. Al día siguiente el dramaturgo, su mujer, su familia y amigos abandonaron Berlín, comenzando así un largo exilio.

¿Por qué sospecho que si Brecht se levantara de su tumba, y se enterara, se suicidaría de inmediato?

Es cierto también, que Niemöller, fue encarcelado y luego internado en campos de concentración, de hecho Dachau fue su destino hasta 1945, un verdadero horror.Pero sobrevivió, fue miembro hasta su muerte del movimiento pacifista y presidente del Consejo Mundial de Iglesias -1961-. Muriendo a la avanzada edad de 92 años.

Por su lado, y con un perfil ideológico totalmente opuesto, tras una vida prolífica en obras que influyeron de forma radical, en muchos aspectos de las artes, Brecht murió a los 58 años, de una trombosis coronaria en Berlín del este.

Otros dan lugar a la hipótesis de que Brecht recibió un “tratamiento mortal deliberado” a la afección coronaria que tenía desde años atrás, en virtud de que iba a hacer una denuncia contra un dirigente de la Stasi, la policía secreta de la RDA.

Lo que sí dijo el famoso dramaturgo, y no tiene desperdicio, fue:

“Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles”.


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Guardiana (117 noticias)
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