Las percepciones
Siempre nos han enseñado, que el homo sapiens tiene cinco sentidos, como siempre, esto no es del todo verdad; pero lo que sí es cierto, es que nuestra especie, está dotada de una serie de sensores que nos permiten percibir el mundo que nos rodea.
Nuestros ojos, son capaces de excitarse con una serie de longitudes de onda; pero solo pueden percibir la décima parte de las longitudes de onda que emite el sol; evidentemente, las longitudes de onda lumínicas no solo son las que emite el sol; pero nuestro ojo y nuestra mente, solo es capaz de percibir un 10% de las ondas solares, siendo menor la proporción que percibe de otras longitudes de onda emitidas por otros múltiples cuerpos.
De lo dicho anteriormente, podemos deducir que no llegamos a ver, ni el 10% de lo que sucede a nuestro alrededor; lo demás, aunque suceda a nuestro lado; simplemente no lo vemos, no podemos percibirlo, no están preparados ni nuestros ojos ni nuestro cerebro, que simplemente ignora el resto.
Con nuestros oídos, sucede algo parecido; es el cerebro el que interpreta la gama de sonidos que percibimos por uno u otro oído, a nuestro cerebro llegan de forma independiente lo percibido por uno u otro; además de que lo que realmente escuchamos, es una interpretación que hace nuestro cerebro, pudiendo incluso ignorar lo que percibe por uno de los dos; también, la percepción que tenemos, es muy limitada; incluso más limitada que en el caso de la luz; ya que nos lo limita, tanto la frecuencia como la longitud de onda; para no entrar en temas muy técnicos, que además de no esclarecernos demasiado, podría hacernos la descripción aburrida; diremos, que por una u otra razón, no llega al 10% de los sonidos, los que nuestros oídos y cerebro, puede interpretar, escuchar.
El olfato, es una de las percepciones químicas más interpretativas, es decir, de las más subjetivas; además, es evidente que el olfato del homo sapiens, es de los más limitados de las especies superiores, por muchas razones; entre otras, lo utilizamos demasiado poco.
No podríamos saber el tanto por ciento de percepciones de todas la posibles que podemos recibir, que nuestro cerebro es capaz de interpretar; pero por supuesto, son muy pocas; solo unas pocas de las moléculas que llegan a nuestros receptores, son capaces de excitar las terminaciones nerviosas de nuestra pituitaria; además de que nuestro cerebro lo interpreta a su forma; él solo pretende atraer nuestra atención o nuestro rechazo, hacia alimentos o lugares, por razones obvias de supervivencia.
Nuestras capacidades de percepción son escasas y solo pueden mostrarnos una parte del mundo que nos rodea
Nuestras papilas gustativas, solo perciben cuatro sabores, que nuestro cerebro mezcla de forma apropiada con las percepciones olfativas, sobretodo, cuando pretende obtener un sabor.
El sentido del tacto, sin duda, no nos muestra gran variedad de cosas del mundo que nos rodea; posiblemente sea el más pobre de nuestros sentidos; de las terminaciones nerviosas que nos informan, la más restringida de nuestras capacidades perceptivas; pero nos libra de muchos peligros, permitiéndonos distinguir sensaciones que pueden dañarnos, como el calor.
Lo evidente, es que nuestras capacidades de percepción son escasas y solo pueden mostrarnos una parte del mundo que nos rodean, solo una pequeñísima parte ¿Qué será el resto?
Somos incapaces de percibir más del noventa por ciento del mundo que nos rodea; la verdad es que me gustaría saber cual es la parte que percibimos y cual dejamos de percibir; es posible que algunas personas, sean capaces de percibir un poco más que los demás; pero quien puede saber cuanto, como podemos estar seguros de ello.
Para entender todo esto, pondremos algunos ejemplos que pueden ser bastante esclarecedores ¿Qué percibe de nosotros una hormiga? Os diré que prácticamente nada; una hormiga, puede vivir en nuestra casa y no saber que existimos, no tener conciencia de nosotros; solo nos percibirá en el momento mismo en que la pisamos, en que la aplastamos, sin haber sabido antes nada de nuestra existencia.
Un gusano, aun puede percibir menos de nosotros que una hormiga, ya que en su mayoría no tienen ni ojos y si acaso alguno los tiene, su cerebro no es capaz de interpretarnos, ya que en todos los casos, en todas las especies, las diferentes percepciones, son interpretadas por el cerebro y sin duda esas interpretaciones son diferentes dependiendo de la especie, cada una interpreta lo que necesita, lo que le es útil.
Un caso muy explicativo es el de las abejas; una abeja exploradora regresa a la colmena y mediante un código químico y físico, trasmite a sus compañeras, en cuestión de segundos, la situación exacta donde ha encontrado el alimento; permitiendo que las otras puedan llegar hasta él por sus propios medios; indudablemente, nosotros, ni otras muchísimas especies, somos capaces de percibir algo así.
También podríamos preguntarnos ¿Qué es capaz de percibir de nosotros una abeja? Igual que la abeja o la hormiga o el gusano, tiene sus límites, también los tenemos nosotros; cada especie tiene sus límites y también sus peculiares percepciones.
No llegamos a ver ni el 10% de lo que sucede a nuestro alrededor
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Autor: Luis Cabello Muñoz (89 noticias)
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Tipo: Opinión
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