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Las desconfianzas de Obama

02/03/2011 19:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El presidente Calderón es llamado a cuentas en Washington, por un país que se hunde en medio de la violencia y la corrupción

El presidente mexicano Felipe Calderón visita al presidente estadounidense Barak Obama por quinta ocasión. Se trata de una reunión relámpago en Washington, sin haber sido planeada con el protocolo que acostumbran los gobiernos. ¿De qué van a hablar los presidentes? ¿Qué es lo urgente para Obama, con respecto a México?

La versión popular que se ha manejado es que se le pedirá cuentas por la muerte del agente federal Jaime Zapata, que desde el asesinato de Enrique Camarena en 1985, no se daba algo similar.Sin embargo, la muerte del agente federal Jaime Zapata es un daño colateral. Como suele decir el propio Calderón cuando le cuestionan el número de muertos, o el asesinato de niños o jóvenes, “son daños colaterales”.

México está en guerra. EEUU tienen agentes activos dentro del territorio mexicano. Hay un riesgo que corren y ellos como profesionales de seguridad lo saben. Los caídos en Irak o Afganistán, no son tema de discusión entre los presidentes de esos países con Obama. Son bajas de guerra.

Hay quienes, señalan que van “regañar” al presidente mexicano por haber arremetido contra los EEUU, quejándose de que este país no reducía el consumo de droga, ni disminuía el tráfico de armas. Las palabras más duras de Calderón fueron lanzadas en contra de los juicios del embajador Pascual, revelados en Wikileaks, sobre las ineficiencias de los cuerpos de seguridad mexicanos. Dijo Calderón en esos días que “la ignorancia del señor se traducía en una distorsión de lo que ocurre en México”.

A sus palabras, le contestó la secretaria de Defensa Nacional, Janet Napolitano, con la enumeración todas las acciones tomadas por el gobierno estadounidense en apoyo a México, especialmente los 2 227 millones de dólares que ha recibido para esta guerra. E incluso, Napolitano, dijo estar “decepcionada” de los juicios del presidente mexicano, porque se trata del mayor apoyo que ha recibido México bajo este rubro.

Por parte de Calderón, es un reclamo pueril y poco inteligente. No tiene lógica creer que si en EEUU, los jóvenes dejan de consumir cocaína o marihuana, el tráfico de estupefacientes en México va a disminuir, “porque va a ver menos compradores”. El mercado es el mercado.Es contra toda lógica también, pedirle a EEUU que disminuya su producción y tráfico de armas, para disminuir los asesinatos con armas en México. El mismo gobierno mexicano ha invertido cantidades millonarias en las empresas de los amigos de George W. Bush para abastecer de armamento a sus cuerpos de seguridad. Y no son pocos los militares o policías que han desertado de estas fuerzas, paraincorporarse en las filas de las mafias, o servir de seguridad privada a narcopolíticos.

El tráfico de armas dentro de territorio mexicano es una realidad, que no va a ignorar el presidente Obama. Más aún, resulta contra toda lógica pedirle a Estados Unidos que baje las armas, cuando México las levanta. Ahora con la aprobación del Congreso mexicano, para el entrenamiento y aportación de armas por parte de funcionarios judiciales, dentro del contexto de impunidad que existe en este país, el riesgo para EEUU se multiplica exponencialmente, como para la misma población mexicana.

La agenda bilateral, no se reduce al tema de seguridadEl embajador mexicano Arturo Sarukhan, dijo en un foro universitario que la agenda bilateral era mucho más amplia que el tema de la seguridad, y aunque éste es importante, había otros temas pendientes.Pero la mayoría de los analistas insiste en que la seguridad es el eje de las conversaciones de los presidentes. No hay que ser muy profundos con el análisis para darnos cuenta de la falta de coordinación que existe entre ambos países, uno por fuerte y otro por vulnerado.

Políticos involucrados en el narcotráfico, se denuncian entre ellos mismos

Evidentemente, la seguridad está en el corazón de la agenda bilateral, como dice el embajador, pero hay más. Y ese “más”, hay que analizarlo en el contexto de la simulación y la impunidad. Por ejemplo, el espectáculo de las capturas masivas de supuestos sicarios. Capturas en las que no se sabe bien si son o no realmente los culpables.Estas construcciones mediáticas son frecuentes desde los tiempos deSalinas de Gortari. EEUU no puede quedarse tranquilo, porque le entregan unos hombres con cara de drogados que presentan a las pantallas de televisión como los temibles sicarios que cayeron a manos de la Marina o del Ejército.Es precisamente de lo que se ha venido quejando Amnistía Internacional y ha llamado la atención de congresistas estadounidenses sobre las violaciones de derechos humanos que cometen las autoridades mexicanas con tal de presentar culpables. Decía el periodista, Alejandro Páez Varela, que la combinación más temible en México es la imposición del silencio y la impunidad. Porque de esa manera las autoridades y los delincuentes pueden hacer todo, absolutamente todo, sin ningún límite.

¿Quién confía en las autoridades mexicanas?No es sólo la falta de seguridad, pues. Hay más, y ese más es el tema de la confianza. México tiene un sistema de justicia quebrado. Es uno de los países con mayor corrupción e impunidad de sus autoridades. Hay un sinnúmero de evidencias de que los políticos están involucrados en el narcotráfico, ya están saliendo testimonios como el delexgobernador Sócrates Rizzo, o de los privilegios hacia ciertos capos, y los cuerpos de seguridad ayudando a proteger el mercado, como es el caso de Ciudad Juárez.

Ante este panorama, ¿quién le cree a Calderón? ¿Cómo creer en el gobierno mexicano si ha mentido una y otra vez, a los ciudadanos, y al mundo? ¿Quién le va a creer a un fiscal que incrimina a gente pobre y sin poder, sin prueba alguna, para salvar su “reputación”? ¿Quién le va a creer a un juez, si absuelven criminales confesos, desde el nivel deRaúl Salinas de Gortari, en México, hasta el asesino de la hija de Marisela Escobedo, en Juárez? ¿Quién confían en los funcionarios encargados de impartir justicia? ¿Quién no ha sido víctima de corrupción desde un policía hasta un Ministerio Público? ¿Quién no le teme a un judicial?

En México, la impunidad es el imperio de los del poder. Y han asesinado desde candidatos presidenciales, obispos, policías, militares, mujeres, niños, alcaldes, diputados, senadores, inmigrantes, extranjeros, indígenas, periodistas, activistas y opositores políticos. Con un argumento turbio y macabro, los medios de comunicación difunden la mayoría de casos, como “un ajuste de cuentas”, sin más investigación, sin más pruebas, sólo porque lo dijo un fiscal o les llegó un boletín de prensa con un sello oficial.Estados Unidos no puede ser tan ingenuo para no ver todo esto, si los vemos los ciudadanos a diario, si lo ven los organismos de derechos humanos internacionales y lo documentan, pese al riesgo que corren, ¿cómo no va a darse cuenta Estados Unidos que clase de vecino tiene?

El gobierno estadounidense se jacta de tener las agencias de seguridad e inteligencia más especializadas del mundo. No pueden aceptar que unos señores asustados frente a una cámara de Televisason los sicarios de los grandes, ni se cree el espectáculo mediático de la captura de los capos entre kilos y kilos de mercancía ilegal. No cree ni siquiera que haya un avance en el combate contra el narcotráfico, como insiste Calderón, y como no lo creen los ciudadanos que padecen directamente esta ineptitud gubernamental.

Tampoco Estados Unidos cree que se esté haciendo lo que debe de hacerse con el dinero de las ayudas que le ha entregado a México. Cada vez más, este país latinoamericano adquiere una imagen de dictadura militar disimulada, pero con la corrupción y despilfarro de una mafia política sin control.

Al presidente Barak Obama lo está presionando el Congreso de Estados Unidos. La misma secretaria Hillary Clinton es una presión para Obama, lo insta a que tenga mano dura con el gobierno de México.México está siendo observado por el mundo, y desde fuera se ve más drámatica la situación de violencia. La agenda temática entre Obama y Calderón sería el tema de la confianza.

El gobierno de Estados Unidos no puede confiar en el gobierno de México, principalmente por la simulación de éste, en asuntos clave como la justicia. Obama no puede ser parte de esa simulación, porque en ello iría su futuro político.


Sobre esta noticia

Autor:
Guadalupe Lizárraga (28 noticias)
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