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Las adversidades del bipartidismo

26/07/2013 19:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La política que debiera ser una herramienta transformadora, y al mismo tiempo protectora de los derechos sociales, actualmente, no sirve para dar solución a las aspiraciones de la ciudadanía, por la evidente degradación del sistema bipartidista

Circunscribir la legitimidad  democrática   a la sola consideración del resultado de unos comicios,   además de  una irreflexión disparatada es negar lo evidente, o lo que es lo mismo,  es querer contradecir a quienes mantienen que el   sistema electoral español desde su implantación no sirvió para afianzar   las instituciones del Estado de Derecho, sino que ejerció una función contraria  al propiciar  el  declive de sus entidades  y desencadenar  la  decadencia democrática.

Un hundimiento motivado en exclusiva por el desarrollo del sistema  electoral, cuyo principal objetivo desde su origen  fue instaurar  la prevalencia de intereses de un sector selectivo de la clase política, que de forma asidua, impuso esta arbitrariedad por encima de los derechos colectivos  de la ciudadanía.

Tomando lección de la historia, es conveniente recordar  que cuando se inicia la transición democrática, la herramienta legislativa en materia electoral aplicada en los primeros plebiscitos "libres", fue  el Real Decreto-Ley de marzo de 1977, marco legislativo impuesto por las cortes franquistas al margen de la oposición democrática  de la época, con la gravedad añadida que a pesar del tiempo transcurrido, en lo fundamental, aquel mecanismo electoral sigue manteniendo su  vigencia   y finalidad, que  no es otra, que  hacer prevalecer  la gobernabilidad  sobre la representatividad, consagrando de este modo   el principio conservador del derecho electoral.

Coyuntura que sitúa teóricamente al bipartidismo     como única  alternancia posible, de ahí,   que las fuerzas políticas (PP-PSOE) beneficiadas  por una representación superior a su fuerza real;  por injusto que resulte el sistema,   en reciprocidad  al privilegio que tal situación  les  confiere, no dudaron en oponerse a la instauración  de un sistema electoral alternativo que garantizara  el principio de pluralidad y el reconocimiento de la soberanía popular en sus justos términos

Ningún resultado positivo se debe inferir de unas organizaciones políticas acomodadas, que niegan legitimidad democrática a las reivindicaciones de la ciudadanía

La política que debiera  ser una herramienta transformadora, y al mismo tiempo protectora de  los derechos sociales, actualmente, no sirve para dar solución  a las aspiraciones de la ciudadanía, por  la evidente degradación del sistema bipartidista, pues el oficialismo  político mas que cumplir el mandato de sus electores se ha convertido en el aliado natural del poder económico,   utilizando  su fraudulento crédito electoral con la única  finalidad de  secundar  las exigencias  de los mercados  financieros  en su empeño por desmantelar el marco de libertades  y suprimir   los derechos conquistados .                                                                                                                                                                                                 Por eso resulta  evidente   que tras el agotamiento del sistema bipartidista  no encontremos nada distinto que  la realidad  de una  crisis económica exponencial mezclada con una profunda corrupción política, de ahí el decadente panorama  que se nos presenta y cuyo  origen  tiene su motivación  en  el   descrédito de licenciosos comportamientos y desmedidos privilegios de esta  "casta "política. Motivos que por excedidos, contrastan con la dolorosa situación  que padecen la gran mayoría  de los ciudadanos que hartos de abusos, pacíficamente, renuncian a su pasividad  característica  para tomar la calle,    hacerse oír,   y así, movilizando las  conciencias, demandar otra forma de democracia distinta  que reporte un Estado distinto, cuyo objetivo esencial sean los ciudadanos.

Para implantar cambios  efectivos  en la estructura política, económica y social   de este país es inútil demandar la participación política  del oficialismo dual que representa   la   alternancia bipartidista,   pues por conducto reglado nada cabe  esperar de los partidos beneficiados por la  actual coyuntura. Ningún resultado positivo se debe inferir  de  unas organizaciones políticas acomodadas, que perdieron el sentido de la decencia y que en crítica correspondencia  reaccionan  impulsivamente  ante la presión de la sociedad civil,    al negar   legitimidad democrática a las reivindicaciones  colectivas  de la ciudadanía, mientras camuflan  el incumplimiento sistemático  de todas  sus promesas electorales al amparo  de  la recurrente excusa  de ostentar el mandato de las urnas.  Cuando debieran asumir que la movilización popular  es la réplica a la pasividad política, y en una sociedad  democrática,   la fórmula de presión necesaria para forzar el cumplimiento de los derechos  reconocidos  constitucionalmente.

Por tanto, actualmente  no existen dudas para sustanciar   que el principal enemigo  del estado de derecho es sin duda el bipartidismo congénito, esa alianza de intereses que desde los orígenes de la transición,   vía alternancia política, entre el neosocilismo y el neoliberalismo, se repartieron  el desempeño   de la función ejecutiva del Estado, cuya prolongada vigencia   creó un estado de falsa democracia, donde la relación  entre el malestar económico e inestabilidad ha dado paso a una profusión de conflictos sociales,   con  la frustración añadida que supone ver como ahora tus representantes  se apropian de la política para  ponerla al servicio exclusivo  de intereses espurios.

De ahí que para rescatar  la democracia y alcanzar un nuevo orden electoral, previamente, habrá  que  derrotar al bipartidismo. como principal enemigo a batir


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Galdo Fonte (347 noticias)
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