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El largo camino hasta la ratificación

03/11/2009 19:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La firma que el euroescéptico presidente checo Vaclav Klaus ha estampado a primera hora de la tarde de este martes en el Tratado de Lisboa permite culminar el largo y accidentado proceso de ratificación de un texto aprobado el 13 de diciembre de 2007 en la capital portuguesa por los 27 líderes de la Unión Europea.

Para llegar hasta aquí, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se vieron obligados a conceder a Klaus las garantías que pedía para firmar Lisboa y en la cumbre celebrada la semana pasada en Bruselas acordaron que la República Checa se sume a Reino Unido y Polonia para que no se aplique en el país la Carta de Derechos Fundamentales que figura en el Tratado.

Después, todas las miradas estaban puestas en el veredicto del Tribunal Constitucional checo, que esta misma mañana despejaba el camino a Klaus al desestimar el recurso interpuesto el pasado mes de septiembre por 17 senadores checos y considerar compatible con la Carta Magna checa el tratado europeo.

Una vez que la República Checa deposite en Roma el instrumento de ratificación, entrará por tanto en vigor el Tratado que diseña la nueva arquitectura institucional de la UE, el próximo 1 de diciembre, según anunció la presidencia sueca.

El también denominado Tratado de Reforma fue redactado después del fracaso de la malograda Constitución Europea, que comenzó a fraguarse en 2002 bajo presidencia española de la UE y fue rechazada en referéndum por franceses y holandeses en la primavera de 2005 abriendo una seria crisis institucional.

El que sucederá al Tratado de Niza comenzó su proceso de ratificación el 17 de diciembre de 2007 en Hungría, primer estado miembro en firmarlo, fue sometido dos veces a referéndum en Irlanda, tropezó con las reservas de Polonia y con los obstáculos de Praga. Por lo tanto, a la Unión Europea le ha costado siete años tener un marco jurídico para organizar los trabajos de un club de 27 miembros.

"Esta firma pone fin a un periodo demasiado largo en el que la UE se ha centrado en los asuntos institucionales", señaló el primer ministro sueco y presidente en ejercicio del Consejo, Fredrik Reinfeldt. A su juicio, se abre paso ahora una Unión "más democrática, más transparente y más eficaz". "Tras un largo viaje, el Tratado de Lisboa ha llegado a la meta", subrayó.

Para el alto representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana, la entrada en vigor del Tratado "abrirá una nueva era" en la UE que permitirá trabajar de manera más "coherente y eficaz" y dar a la UE un "voz más fuerte en el escenario internacional".

EL RETO DE ESPAÑA

A España le corresponderá ahora el reto "complejo, pero apasionante" de desarrollar el Tratado, según indicaron a Europa Press fuentes gubernamentales españolas, que destacaron que el texto "garantiza" el diseño de una nueva Unión, "más unida" que trabajará de forma "más coordinada" ante retos como la salida de la actual crisis económica.

"Es hora de que la UE hable de los problemas vitales a los que todos debemos de hacer frente y no de las soluciones institucionales de los últimos años", dijo por su parte el primer ministro británico, Gordon Brown.

Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, consideró que se trata de "una gran noticia para todos los europeos y para Francia en particular, que propuso este tratado y que no ha escatimado ningún esfuerzo, con Alemania, desde hace dos años, para conseguir esta culminación".

Además de despejar el camino para la entrada en vigor del Tratado, la firma de Klaus posibilita el lanzamiento oficial de las negociaciones para nombrar a los dos principales cargos que crea Lisboa: el presidente estable del Consejo Europeo y el alto representante para la Política Exterior, que será además vicepresidente de la Comisión Europea.

La presidencia sueca ha adelantado que iniciará las consultas con las capitales y convocará "tan pronto como sea posible" una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno para acordar los nombramientos.

CANDIDATOS

Durante la reciente cumbre celebrada los pasados 29 y 30 de octubre en Bruselas comenzó a especularse con los posibles candidatos a los puestos y en los pasillos del Consejo surgieron de manera informal no pocos nombres sin que ninguno de ellos se perfile hasta ahora como claro favorito.

El ex primer ministro británico Tony Blair partió con una ventaja que se desvaneció por la falta de apoyo de la familia socialista y por la iniciativa de los países del Benelux de liderar un frente anti-Blair con el argumento de que un país que no está en el euro ni el espacio sin fronteras Schengen no puede ocupar la presidencia de la UE.

En contra del británico juega también el mal recuerdo que dejó su apoyo en 2003 a una guerra, la de Irak, que dividió profundamente a la Unión. Frente a Blair, surgieron los nombres del primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, que se postuló él mismo para el puesto de presidente de la UE; el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, y el del ex canciller austriaco Wolfgang Schuessel.

Entre las escasas pistas dadas por los líderes, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ofreció una: "Los nombres de la primera ola no son necesariamente los vencedores de la última", dijo. También dejó claro que pactará con la canciller alemana, Angela Merkel, apoyar al mismo candidato y admitió que la UE tendrá que decidir si quiere un "líder carismático" para mantener un discurso fuerte sobre Europa o un "facilitador" para buscar el consenso.

Con este último perfil, en las quinielas se ha colado recientemente el primer ministro belga, Herman Van Rompuy, de quien la prensa europea destaca que es el nombre que más consenso suscita. Originario de un país pequeño y fundador de la UE, democristiano, Van Rompuy sería un presidente discreto que no haría sombra a los "grandes" de la Unión.

A menudo descrito como un intelectual, hace poco sorprendió a sus colegas español y húngaro durante la presentación de las próximas tres presidencias de turno de la UE con un haiku, poema japonés al que es aficionado, en el que resumía el espíritu de la triple presidencia.

Sin embargo, está por ver que Van Rompuy quiera o pueda cambiar su puesto al frente del gobierno federal de un país de difícil gobierno justo en un momento en el que se avecinan duras negociaciones entre las comunidades flamencas y valonas.


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