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Lágrimas de yerba mate

08/10/2009 07:47 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Che, Juan, ¿qué hace un poeta en el exilio cuando se queda sin yerba mate? Agustín Elías Jijena

Cuando un argentino se queda sin yerba mate, lo primero que hace es decir: ¡La puta madre! ¡Se me terminó la yerba! Ahora dónde carajo consigo en Croacia, por ejemplo, una pizca de mi elemento vital. Después mira el interior del paquete, trata de buscar algunos restos, quizás pueda encontrar unos palitos, pero lo mucho que podrá hacer es ver el polvillo verde del fondo. Huele el paquete, absorbe esa fragancia mágica, la respira bien profundo llenándose el alma de recuerdos. El sabor del último mate, todavía lo siente en su boca. Lo memorizamos para llevarlo por los caminos. Buscamos la forma de tranquilizarnos, es muy importante no entrar en pánico. ¡Que lo parió! No hay yerba. Tenemos café, té y otros elementos, pero no, no puede suplantarse, no es lo mismo. Es imposible. Tiene que ser nuestro sagrado mate espumoso.

Luego de nuestra exasperante y angustiosa realidad de quedarnos sin yerba, comienza otro periplo. La búsqueda del verde tesoro. Comenzamos a pensar. ¿Dónde habrá? Pensamos en otros argentinos, en uruguayos, en todos aquellos que aman el mate; y comenzamos a recorrer una lista infinita de supermercados, casas dietéticas, herboristerías, viejos chamanes, herbolarios, farmacias y todo lo que uno pueda imaginarse: ¡Nada! Ni rastros de nuestro tesoro. ¡Nada! Nos ofrecen toda clase de yuyos. Quizás podamos encontrar, como me paso una vez en Cartagena de Indias, unos saquitos de yerba mate para tomarla en infusión. ¡No! No es lo mismo. Podríamos consolarnos con eso, pero puede suplantarse el rico mate espumoso, escuchar su canto cuando lo sorbemos, sentir su compañía mientras escribimos un poema o compartirlo con una dulce muchacha

Casi nadie conoce ese elemento vital para nosotros. No saben de nuestro síndrome de abstinencia. Nos miran extrañados ¿Yerba mate? ¿Qué es eso?, nos preguntan. Una vez me preguntaron si podía fumarse. ‘ No creo le respondí, nunca hice la prueba.’ Muchos creen que se trata de una droga. A más de uno lo habrán parado en algún aeropuerto acusándolo de narcotraficante por llevar paquetes "extraños" con una hierba verde. A más de uno le habrán arrancado el paquete de sus manos. Más de uno habrá sido demorado por llevar yerba mate entre sus alforjas.

Interiormente sabemos que, en algún lugar se encuentra un paquete esperando por nosotros

Después de media mañana de búsqueda yerbatera, regresamos vencidos y con los pies ampollados, más nunca vencidos. Interiormente sabemos que, en algún lugar se encuentra un paquete esperando por nosotros. Sólo tenemos que encontrarlo. Sabemos que, alguien en este momento, ya sea en el Congo o en la China, estará sorbiendo un sabroso mate. Entonces redoblamos nuestras energías y pegamos el grito de guerra: ¡Tenemos que encontrar la bendita yerba mate!

Seguimos pensando ¿Quiénes toman mate? Los argentinos, los uruguayos, en algunas partes de Brasil, los paraguayos, algunos chilenos. Siempre hay un pariente que viaja y trae paquetes de yerba. Seguimos buscando, preguntamos a todos los latinoamericanos que se nos cruzan por el camino y nada. Nadie tiene, todos estamos en la misma búsqueda. ¡Sedientos! De pronto aparece un amigo, un loco pintor uruguayo y me dice: "Juan, los árabes también toman mate. Hay un negocio en la calle tal, que vende yerba mate." No puede ser, me digo. ¡Los árabes! ¿Desde cuándo toman mate los árabes? Esa es otra cuestión que tengo para investigar. En carrera veloz salgo a comprar el preciado tesoro. Al llegar al negocio naturista de la tienda árabe, veo toda una estantería repleta de paquetes de yerba mate Piporé y Cruz de Malta. No puedo creerlo. Restriego mis ojos, quiero creerlo. Le hago una pregunta estúpida a la señora ¿Tiene yerba? "Sí, claro" ¿Cuantos paquetes quiere? ¡Todos! Pensé por adentro. Me llevo todos los que tiene. Claro, cuando me dice el precio, da para pensarlo. Un paquete ronda los diez dólares. Miro mis bolsillos, tengo poco dinero, no me importa. Hago la mayor inversión de mi vida y regreso a mi casa venezolana con mi tesoro bajo el brazo pronto a preparar mi sagrado ritual.

Juan Pomponio ® ©


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Humbra (37 noticias)
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Carmiña (08/10/2009)

Magistral
pienso que ni los argentinos que se quedaron en nuestro país saben lo que significa quedarse sin yerba en el exilio

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GPASTOR (08/10/2009)

MATE AYUDA CONCERTANOS ,QUE SI ?