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"Lactancia prolongada", por Dra. Alejandra Gutiérrez Montero

10/12/2010 18:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No puedo resistir la tentación de reproducir  este magnífico artículo que escribió la Dra. Alejandra Gutiérrez Montero, más conocida en la blogosfera maternal como Ale, autora de uno de los blogs sobre maternidad más hermosos y completos que hay en la red: CUATRO EN LA CAMA. 

Este artículo conjuga la información científica con su experiencia personal amamantando, y a mí, éste como el resto de sus posts sobre lactancia y destete, me ha servido de mucho para entender lo que me sucede también con mi propia hija. Son tan pocas las experiencias que podemos conocer de primera mano sobre "lactancias prolongadas" (lactancias no interrumpidas precozmente por el uso de biberones ni leches de fórmula), que es un lujo contar con las sinceras y lúcidas reflexiones de Alejandra. 

Aprovecho, si alguien aún no lo conoce, para invitaros a visitar su blog y haceros un huequito para siempre en esa cama amplia, cálida y generosa que Alejandra nos ofrece desde México,   para deleite de todos. ¡Muchas gracias, Ale!

imageLactancia prolongada

"El tiempo es lo único seguro que tenemos mientras vivimos,   y como no es posible ahorrarlo,   yo he decidido derrocharlo a manos llenas en lo más valioso que tengo,  

mis hijos."

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los bebés reciban Lactancia Materna Exclusiva los primeros seis meses de vida, que esta se continúe hasta el año como el principal alimento del bebé, y que se prolongue hasta los dos años o el destete natural.

En México, aunque la prevalencia de lactancia materna ha mejorado ligeramente en los últimos diez años, tiene uno de los valores prevalentes más bajos entre los países subdesarrollados y más de la mitad de los niños mexicanos no reciben leche materna después de los seis meses de edad. Esta declinación de la lactancia materna en México es más marcada en las áreas urbanas que en las rurales y probablemente menos común en clases medias que en los niveles socioeconómicos bajos (1).

Durante mucho tiempo y hasta finales del siglo pasado, se consideró que la lactancia humana era un tópico impreciso e inespecífico que no justificaba su estudio clínico y científico para analizar preguntas sobre nutrición infantil. En el presente siglo se ha avanzado mucho en el estudio del tema y la tendencia de los países desarrollados es a apoyar la lactancia materna y su duración hasta el destete natural o hasta que la madre lo decida.

La valoración de la duración de la lactancia materna es un fenómeno marcado por parámetros culturales e histórico personales. Muchos consideran erróneamente que seis meses constituyen una lactancia "prolongada" cuestionando los motivos de las mujeres que amamantan a sus hijos más de un año.

Lactancia materna prolongada se define como "El amamantamiento fuera de las normas culturales, o más allá del tiempo donde la mayoría de las madres dentro de la sociedad a la que pertenecen ya han destetado".

Razones más comunes que inducen a aconsejar erróneamente el destete: La aparición de los dientes, El nacimiento de un hermano, La adquisición del lenguaje, El comienzo de la motilidad independiente del niño, El comienzo de la escolaridad, La reincorporación de la madre a la actividad laboral. (2)

La práctica de amamantar hasta los seis años para los humanos comenzó a ser modificada, primero por el uso de fuego para cocinar (hace medio a un millón de años) y luego y más significativamente por el procesamiento de granos, moliendo o machacando, ambos proveyendo alternativas a vegetales no cocinados y carne animal cruda.

Estudios etnográficos de sociedades pre-industriales muestran que el promedio de duración de la lactancia varía entre los tres y cinco años de edad de una cultura a otra y entre cada niño dentro de una misma cultura.

En el mundo musulmán, especialmente en África y el Sudán, el destete se rige por las enseñanzas del Corán, que recomienda hacerlo hasta los 2 años.

En 1951, en Mongolia, los niños eran amamantados durante 2 o 3 años, y tampoco era raro que un niño de seis o siete años quisiera ser amamantado para sentirse más seguro.

En Tsinghai, China, en 1956 las madres aún amamantaban durante varios años, 5 años no era inusual, o hasta que naciese otro niño.

Actualmente, en culturas no occidentales las madres amamantan a sus niños hasta los 3 o 4 años.

Las últimas pocas décadas de este siglo veinte son probablemente el único momento en la historia de la humanidad que los niños han sido completamente destetados en los primeros tres a seis meses de vida.

Según la antropóloga Katherine Dettwyler los seres humanos alcanzan autonomía inmunológica a los 6 años lo que sugiere que a través de nuestro más reciente pasado evolutivo los agentes inmunes contenidos en la leche materna estaban normalmente disponibles para el niño hasta aproximadamente esta edad. (3)

Mi hija y yo hemos cumplido cuatro años de lactancia. Nunca tuve la intención de llevar una lactancia prolongada, simplemente se ha dado así. Al inicio de la lactancia ni siquiera yo me creía capaz de amamantar exclusivamente a la niña, así somos las mujeres de mi generación, nadie nos enseñó de lo que son capaces nuestros cuerpos -de lo que han sido capaces los cuerpos de las mujeres como nosotras por millones de años-.

No tenía expectativas a largo plazo, sólo quería alimentar a mi hija de la mejor manera porque ella rechazaba las fórmulas, así que me puse a leer sobre lactancia, con los especialistas en lactancia, no en mis libros de medicina porque de ahí no aprendí nada la última vez. Y como tenía además que trabajar tiempo completo pues me hice experta en sacarme la leche cuando no estaba con ella y todo el tiempo que estábamos juntas: libre demanda, o lo que es lo mismo, la niña colgada de la teta en el rebozo la tarde entera y la niña pegada a la teta en nuestra cama toda la noche.

Para los seis o siete meses con la prueba ante mis ojos me convencí de que sí se podía amamantar exclusivamente, aún cuando la madre trabajara. Que no era cosa del otro mundo, es más, que la crianza estaba siendo mucho más fácil y placentera que con mi primer hijo. Yo era todo el alimento para esa niña, estaba toda hecha de lo que mi cuerpo producía y eso te da una sensación de poder femenino que sólo quien la vive la puede entender. Empoderada así, fue cuando comencé a tener expectativas: esta niña nunca va a recibir leche de lata, la voy a amamantar hasta que ya no le haga falta. Sólo cuando vi los resultados comencé a creer en mí misma, en mi cuerpo.

Así fue pasando el tiempo, sin darnos cuenta nos salimos de las estadísticas. Porque no es lo habitual en nuestro entorno. Y ya sabemos, lo no habitual se traduce en anormal. Y lo anormal siempre lleva telarañas, según los ojos de quien lo ve.

Para mí la lactancia prolongada no ha sido en ningún momento por defender ninguna causa o por comprobar nada o por buscar nada. Simplemente ha sido un "efecto secundario" de respetar las necesidades y los tiempos de mi hija. No voy a decir que es fácil, hay pros y contras como en todo, pero siempre que pongo las cosas en la balanza ganan por mucho los beneficios de seguir respetándole su ritmo de crecimiento.

Hay poca literatura médica sobre amamantamientos largos, he leído que hay dos razones para esto: hace muchos años no se tomaba en cuenta por ser la norma, hace pocos años no se tomaba en cuenta por ser "atípico", y ahora es cuando se está comenzando a hablar del tema entre los profesionales de la salud por la cantidad de beneficios que han podido comprobar con la vuelta a las prácticas de lactancia de ciertos grupos de mujeres. Dice también que un problema frecuente hablando de estudiar la lactancia prolongada es que esta es "secreta", las madres que la practican sufren tanta crítica que acaban por destetar o por seguir lactando sin comunicarlo a su médico.

Para quienes piensan que "mi leche ya es pura agua", bibliografía científica confiable (4), afirma que el amamantamiento continúa siendo una fuente valiosa de nutrición y de protección contra enfermedades por todo el tiempo que dura la lactancia, ya que la leche se va adaptando a los requerimientos nutricionales del niño. Los anticuerpos se encuentran en la leche humana a lo largo de toda la lactancia. De hecho, se ha encontrado que algunos factores en la leche humana aumentan en concentración durante el segundo año de vida y también durante el proceso de destete.

(5) En el segundo año de vida (12 a 23 meses), 448 ml de leche materna proporcionan:

§ 29% de requerimientos de energía

§ 43% de requerimientos de proteína

§ 36% de requerimientos de calcio

§ 75% de requerimientos de vitamina A

§ 76% de requerimientos de ácido fólico

§ 94% de requerimientos de vitamina B12

§ 60% de requerimientos de vitamina C

La Organización Mundial de la Salud ha manifestado que la lactancia se subestima algunas veces en el tratamiento y prevención de las enfermedades en la infancia. Los niños mayores que son amamantados tienen menos enfermedades y cuando se enferman éstas tienen una duración más corta cuando se compara con niños no amamantados debido a que los anticuerpos son abundantes en la leche humana durante toda la lactancia. De hecho, algunos de los factores inmunológicos en la leche materna aumentan en concentración durante el segundo año y también durante el proceso del destete (6 y 7). Muchos estudios (8) han demostrado que una de las mejores maneras de prevenir las alergias y el asma es amamantando exclusivamente por lo menos 6 meses y continuar el amamantamiento mucho más tiempo después de este término.

Por otro lado, está bien comprobado que la necesidad de succión de los niños desaparece tan tarde como hasta los cinco a siete años. Y eso explica que en nuestro medio, donde la teta dura hasta los cuatro o seis meses como mucho, vemos por ahí niños de dos y tres años con el chupón permanente en la boca, o niños de cinco años metiéndose la ropa o los juguetes a la boca. La succión es tan importante para el desarrollo de los niños que cuando no se les da el pecho buscan un sustituto, necesitan el efecto calmante de la succión ya que son inmaduros biológica y emocionalmente y están experimentando un crecimiento enorme y cambios que no son comprensibles para ellos. La succión juega un papel vital en la habilidad del bebé para crecer.

Tengo un hijo mayor destetado a los cinco meses. Y he visto en primera fila las diferencias en el vínculo madre-hijo cuando este vínculo está unido por la teta. Nunca diría que quiero más a uno que a otro, que no se malentienda, lo que digo y confirmo es que se vive un vínculo distinto, de distinta intensidad. Dicho sea de paso pienso que todo el primer año de vida es mucho más fácil lidiar con un niño llorando si tienes una teta a la mano, siempre lista. Ni las canciones, ni los arrullos, ni los abrazos, no hay nada más efectivo que la teta para consolar a un niño intranquilo, o aburrido, o febril, o que se ha caído...La teta es la panacea, tanto para el hijo como para la madre.

Los niños que aún son amamantados entre las edades de 16 y 30 meses, tienen menos enfermedades, y de más corta duración, que los que no son amamantados (9) ... Mi hija en cuatro años ha tomado antibióticos una o dos veces. Y cuando están enfermos e inapetentes o vomitones, nada es más reconfortante que saber que contamos con la teta para alimentarlos, rechazan los sólidos, rechazan el agua, vomitan el desayuno, no quieren ni ver la cucharada de suero oral...Pero la teta, a la teta nunca se niegan, porque es alimento sí, pero es consuelo también, es Mamá.

Pienso que la lactancia materna se ha ido reivindicando, es bien sabido que es lo mejor para los bebés y es cada día más obsoleta la idea de la generación de nuestras madres "que se crían igual de bien con fórmula"... Sin embargo, basta que un niño amamantado pase su segundo cumpleaños para que hasta los familiares y amigos más simpáticos con la causa comiencen a dudar. Comienzan a colarse comentarios bien intencionados demostrando la inquietud: ¿y no será vicio ya? ¿y le vas a dar hasta que vaya a la escuela? ¿y cuando va a ser independiente? ¿y si prefiere la teta a la comida no le estarás haciendo un daño?

Como en nuestro medio somos pocas las que hemos lactado a un niño de más de dos años casi nunca se habla de los beneficios adicionales de la teta como "estabilizador emocional" a esta difícil edad, cuando sus pequeñas cabecitas idean a la velocidad de la luz pero su cuerpo es aún inexperto e inhábil, cosa que crea demasiadas tensiones en ellos y de las madres que conviven con ellos las 24hrs...Así por medio de la lactancia y la cascada de hormonas tranquilizantes que esta implica, madre e hijo pueden descargar frustraciones.

Después de los tres años he sentido una notable diferencia en el amamantamiento, la teta ya no es El Alimento como en los primeros dos años, ni tampoco El Consuelo del tercer año de vida. Ahora es un momento de acercamiento, de vinculación acordado por ambas (mi hija y yo).

Los últimos meses veo mucho más claro el final. Ella tiene tantas cosas que hacer, tanto por descubrir, que la teta se ha quedado en un segundo plano. Aunque aún no la veo lista para destetarse por completo, ahora prácticamente sólo pide teta para dormir, y no todas las noches.

Dicen los expertos que no hay verdaderos destetes espontáneos antes de los cuatro años (10). Yo la verdad no espero un destete espontáneo, creo que la lactancia es de las dos, de quien pide y de quien da, así que creo que tengo voto en esto, por ahora hace tiempo que dejé de ofrecerle, simplemente porque intuyo que lo necesita cada vez menos; y negociamos los momentos más aptos, a veces no me siento dispuesta y ella lo entiende, y otras veces yo entiendo que debo ceder si veo que ella realmente está necesitando de ese contacto conmigo. Con el paso de los meses sus solicitudes han ido decreciendo notablemente.

Esta es hasta ahora la historia de una lactancia prolongada, una más entre tantas historias que la vida nos dará oportunidad de vivir juntas a mi hija y a mí. Al final, cuando la leche se vaya, sé que mi pecho quedará lleno de los momentos que le dediqué en verdadero cuerpo (hormonas incluidas) y alma, porque en el fondo eso es la lactancia, tiempo, tiempo detenido para una madre con su cría en brazos mientras el mundo entero sigue su imparable curso... El tiempo es lo único seguro que tenemos mientras vivimos, y como no es posible ahorrarlo yo he decidido derrocharlo a manos llenas en lo más valioso que tengo, mis hijos.

Alejandra Gutiérrez Montero.

Mamá, esposa, médico, Consultora de Lactancia y Crianza.

BIBLIOGRAFÍA.

(1) PAC Programa de Actualización Continua en Pediatría. Nutrición del Lactante y Preescolar en la Salud y Enfermedad. Libro 2, parte A. Páginas 13 -20.

(2) Cabrer, C; Piovanetti, Y; Pagán, D. Protocolos de Lactancia Materna. Segunda Edición. 2003. San Juan, Puerto Rico.

(3) Estuardo-Macadán P, Dettwyler Katherine (1995). Amamantamiento: Perspectivas Bioculturales (fundaciones del comportamiento humano). Aldine de Gruyter. ISBN 0-202-01192-5.

( 4) Dewey KG, Finley DA, Lonnerdal B. Breast milk volume and composition during late lactation (7-20 months). J Pediatr Gastroenterol Nutr 1984 Nov; 3(5):713-20.

(5) Dewey KG. Nutrition, Growth, and Complementary Feeding of the Breastfed Infant. Pediatric Clinics of North American. February 2001; 48(1).

(6) Hamosh M, Dewey, Garza C, et al: Nutrition During Lactation. Institute of Medicine, Washington, DC, National Academy Press, 1991, pp. 133-140.

(7) Goldman AS et al. Immunologic components in human milk during weaning. Acta Paediatr Scand. 1983 Jan; 72(1):133-4.

( 8) Goldman AS, Goldblum RM, Garza C. Immunologic components in human milk during the second year of lactation. Acta Paediatr Scand. 1983 May; 72(3):461-2.

(9) Gulick EE. The effects of breastfeeding on toddler health. Pediatr Nurs. 1986 Jan-Feb; 12(1):51-4.

(10) Lawrence Ruth. Lactancia materna, una guía para la profesión médica. Editorial Elsevier, 6ta edición 2007.

Nota: Las negritas son mías. IMH. 


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tenemostetas.com
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