Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Elcajigalence escriba una noticia?

La vanidad de la filosofía

20/03/2011 18:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El campo de la filosofía, su estudio puede ser inútil para nosotros, podemos conceptuarla como algo absolutamente superfluo, y sin embargo, para millones de seres humanos es de capital importancia

LA VANIDAD DE LA FILOSOFIA

Por Teologo-informatico Roberto Romero

El campo de la filosofía, su estudio puede ser inútil para nosotros, podemos conceptuarla como algo absolutamente superfluo, y sin embargo, para millones de seres humanos es de capital importancia. Los aficionados a la filosofía se cuentan por legiones, son, por lo general, personas muy instruidas en todos los ramos del saber, y, para llegar hasta ellos para poder ganarlos a la verdad, es muy útil tener, cuando menos, algunas nociones de filosófica. No debemos, pues, menospreciar ese estudio y, por el contrario disponiendo de nociones generales del mismo, podremos tratar con aquellos que se sienten inclinados a las especulaciones filosóficas.

¿Qué es la filosofía? Etimológicamente significa “que ama la sabiduría” o “amor por la sabiduría” (de filos: que ama, y Sofía: sabiduría” etc. Podríamos definirla, podríamos definirla, hoy como la “expresión sistemática y ordenada del anhelo humano de llegar a la verdad absoluta, a la verdad que está por encima de todas las verdades que comprobamos por la experiencia, al principio supremo, al principio de todos los principios que llegamos a comprender. O, en otras palabras, el anhelo profundo del corazón del hombre de llegar hasta Dios, la fuente suprema y primordial de todo lo que existe.”

Es, pues, en si algo noble, pero su propósito ha sido desvirtuado por la vanidad humana.

Debido a su carácter, la filosofía tiende a despertar el sentido de la unidad del saber. Así, por ejemplo, la aritmética dice: dos y dos son cuatro, la geometría nos enseña: la suma de los ángulos internos de un triangulo es igual a dos rectos, la física afirma: el agua se congela a cero grado, la astronomía enseña: los cuerpos celestes se atraen mutuamente en razón directa de las masas y en razón inversa al cuadrado de las distancias, la química dice: que una parte de azufre, cuatro de oxigeno y dos de hidrogeno nos dan acido sulfúrico. Todos estos principios mil veces comprobados, son certísimos, pero obedecen a otro más general, que es tratado por la filosofía, al de identidad. Según este principio, apoyado por el no-contradicción, una cosa es idéntica a sí misma, o lo que es lo mismo que no puede ser ella misma y no ser al mismo tiempo. De aquí que siempre dos y dos sean cuatro etc. Si no fuera por ese principio, la naturaleza divina, reinaría el caos y la confusión. Que sucedería si a veces el agua se congelara a cero grados y en otras ocasiones lo hiciera a veinte grados?

También se despierta con la meditación de estas cosas, el deseo de tener una cultura fundamental que no es lo mismo que una cultura general. No se trata de un mero “dilettantiumo”, de mariposear de aquí para allá, sin profundizar, sin profundizar nada. Es necesario conocer los principios generales que todo lo rigen, como instrumento del ser supremo.

También así se llega a poseer la docta ignorancia: saber que uno no sabe nada, y este es el camino de llegar después a atesorar conocimientos, pues así como el pecador, cuando reconoce sus pecados, está en el camino al arrepentimiento, así también el reconocimiento de nuestra ignorancia, nos indica a instruirnos.

La filosofía estudia tres grandes problemas fundamentales: ONTOLÓGICO, GNOSEOLÓGICO Y AXIOLÓGICO.

Trataremos someramente el primero de ellos: la palabra ontológico viene del griego y significa:”tratado, o estudio del ser” tenemos, pues, ante nosotros lo que los filosofo llaman el problema del ser

En la naturaleza vemos muchos seres, pero todos ellos son contingentes, esto es, seres que dependen de otros, y además, todos son variables y cambian continuamente: esto es lo que se llama en término filosóficos “el devenir”, o mutación constante. Se trata por lo tanto, de encontrar, por detrás de esa multitud de seres mutables y móviles, un SER que no cambia, que siempre sea idéntico si mismo, un ser inmóvil, un ser necesario, un ser que sea el principio de todos los seres: en existencia, en movimiento, en vida y en inteligencia, el primer principio de todos los principios de todos los seres: en una palabra DIOS.

También se le dad el nombre de problema “metafísico” pues muchos filósofos ponen ese primer principio fuera de la naturaleza que percibimos, palpamos, sentimos comprobamos, por medio de los sentidos: (metá ta física: Más allá de la física, de lo material, de lo material, diría Aristóteles).

Ales de Mileto, uno de los siete sabios de Grecia, que vivió alrededor del año 600 ante. De C. afirmaba que el agua es el principio de todos los seres.

Heráclito, celebre filosofo griego de tendencia agnóstica, decía que era el fuego (símbolo del devenir por su movilidad continua).

Pitágoras, siguiendo una línea de razonamiento más difíciles de explicar, decía que el numero es el principio de todo.

Demócrito, fue el creador de la teoría atómica. Según ella los átomos serian eternos y ellos formarían un todo. Posteriormente, Galileo fundo en el atomismo su concepción físico-matemática.

El filósofo materialista Spencer, reduce todo a lo inorgánico.

Hay otros que no se contentan con un solo cuerpo o sustancia como primer principio sino afirman que hay dos o más. Los hay, pues, monistas, dualistas y pluralistas.

Este caos de opiniones deja al hombre perplejo. Pero, por encima de él, la razón exenta de perjuicios nos dice que Dios es el principio o causa primera de todos los seres y el creador de todo lo que existe, (santo tomas de Aquino presenta en su “suma teológica” varias pruebas filosóficas de la existencia de dios, que son dignas de ser estudiadas).

Consideraremos ahora, a vuelo de pájaro, el segundo problema: el Gnoseológico. (Etimológicamente significa el tratado del conocimiento: gnosis, conocimiento en griego).

En el siglo XVIII apareció en el campo de la filosofía una figura descollante: Manuel Kant. Con el se desvía, por así (decirlo, el interés de los filósofos del problema ontológico y se enfoca hacia el gnoseológico. No se trata de saber si hay un ser principio de los demás, sino saber si se puede llegar a conocer ese ser. Es como si en vez de discutir la posibilidad de la existencia de habitantes en el planeta Marte, se discutiera la posibilidad de construir un telescopio tan potente como para llegar a percibirlos.

De aquí que el problema gnoseológico se pregunta: se puede conocer? hasta donde se conoce? es una verdadera “autopsia de la conciencia” para ver hasta donde es capaz de llevarnos en nuestro conocimiento.

Hay diferentes escuelas o tendencias acerca del problema gnoseológicos: podemos resumirlas en tres (3).

1) Los dogmaticos: afirman que se puede llegar al conocimiento.

2) Los escépticos: Niegan que se puede conocer.

Todas estas teorías o escuelas parten de un destello de razón, pero pierden aun esa frágil base cuando pretenden tener toda la razón

3) Los relativistas (entre los cuales se puede contar los agnósticos dicen quien se puede conocer, pero que hasta cierta medida solamente.

Voy a hablar brevemente del dogmatismo, en su doble forma, absoluta y relativa. Dentro de él pugnan dos grandes tendencias opuestas: el empirismo y el racionalismo. Veamos la esencia de cada una de esas corrientes. Es la lucha entre la existencia y la razón. El empirista dice: “toda verdad tiene que tener su fuente en la experiencia. No hay otro lugar de donde sacar la verdad. Todo tiene que pasar por nuestros sentidos”.

En cambio afirma el racionalista: “la existencia puede darnos algunas verdades, pero las verdades cardinales no las puede dar sino la razón humana”.

Los racionalistas critican a los empiristas diciéndoles que si todo entrara por los sentidos y si el espíritu fuera como un pizarrón en el cual se grabaran las impresiones, un asno podría recibir la misma educación que un hombre. De aquí que se haya añadido el empirismo filogenético. Dos palabras para explicar este punto: existe la experiencia personal (ontogenetica) fruto del esfuerzo personal y otra experiencia heredada (filogenética), fruto de la experiencia de nuestros antepasados. Hay otra escuela filosófica sociológica que afirma que también hay que tener en cuenta la experiencia social: este es la influencia del ambiente en el individuo.

El intuicionismo es un empirismo exagerado, si se quiere. Para el individuo intuicionista debe haber una “constatación inmediata de las cosas”. Y esa constatación puede realizarse en la conciencia, puesto que los sentidos, al decir de ellos, no nos dan la realidad tal como es. Afirman que si tuviéramos 500 sentidos en vez de 5, veríamos las cosas de manera diferente. No debe haber, pues, ningún intermediario entre el conocimiento y el objeto del conocer. Por ende, la influencia externa tendría un mínimum de verdad y un máximum de ilusión.

El pragmatismo es otra tendencia según la cual no existe la verdad ni se descubre, sino que se inventa. Ya en la antigüedad protagoras, un gran sofista, afirmaba que “el hombre es la medida de todas las cosas”. William James, famosísimo psicólogo norteamericano es uno de los sostenedores del pragmatismo. Para él, no hay que buscar si hay verdad o no. Más bien hay que ver si es útil que haya una verdad o no. Es una filosofía utilitarista. Según esta escuela, vivimos rodeados de ilusiones fecundas. Hay seres que no existen pero que creamos porque nos convienen. Así el estado, por ejemplo no tiene forma, color ni consistencia, pero es necesario que exista y lo hemos creado.

El idealismo es una doctrina gnoseológica que trata de explicar el conocimiento no desde el punto de vista del objeto sino del sujeto. No niega que haya realidad, pero dice que es imposible saber cuál es la realidad fuera de nosotros. “afirma:”no niego que no haya realidad fuera de mi, pero solo la conozco en mi.” De ahí que conocer sería crear, mucho o poco, pero crear al fin.

Kant decía que no podemos llegar a las cosas mismas (lo que él llamaba el “noúmeno”) sino que solo vemos su apariencia engañosa (el “fenómeno”) sostenía que dentro de nosotros hay “formas a priori” del entendimiento, como nuestros sentidos, “creando” asi, en cierta medida la realidad”.

Hay otro idealismo, en cierta medida objetivista. Es el idealismo platónico. Su creador fue el famoso filosofo griego Platón, discípulo de Sócrates. Según él, la realidad que vemos es solo la sombra de la realidad inmutable que existe en un mundo que él llama “el mundo de los arquetipos”. Allí estarían las ideas fundamentales, por a si decirlo, de lo que vemos en el mundo sensible. Ese mundo de arquetipos estaría fuera de nuestro alcance.

Hay otras doctrinas, pero lo abordaremos en otro espacio. En conclusión, todas estas teorías o escuelas parten de un destello de razón, pero pierden aun esa frágil base cuando pretenden tener toda la razón. Y esto se debe al orgullo personal, a la obcecación y a los prejuicios que anidan en el hombre inconverso.

Como ejemplo de las controversias filosóficas y una ilustración de los absurdos a los cuales se puede lega cuando se llevan al extremo sus enseñanzas, mencionare un caso clásico: el de la escuela eleática. (Famosa por sus sofismas sus adeptos llegaron hasta negar el movimiento, en sentido figurado. Pero sus contrarios los hicieron víctimas de un sofisma muy divertido. Partiendo del hecho de que el espacio es infinitamente divisible, les decían que una flecha disparada del punto A, por ejemplo, en dirección al punto B, primero debía recorrer la mitad del trayecto, antes de eso la cuarta parte, antes la octava parte, antes la dieciseisava parte, etc. por lo tanto, como esa división se podría continuar hasta lo infinito la flecha quedaría en su punto de partida, inmóvil por toda la eternidad. Esto, claro está, solo es posible en teoría.

Dije al principio que la filosofía persigue un fin noble, así es. Pero en la práctica, se ha desvirtuado su propósito. Los hombres no quieren ver la existencia de un ser supremo, creador y todopoderoso. Parten del axioma de que no existe y se echan a buscarlo por los senderos tortuosos de sus filosofías particulares (no de la filosofía en sí). Por supuesto que no llegan a nada ya que niegan la veracidad de la luz porque es demasiado palmaria.

Los hombres cegado no quieren ver la sencillez de un principio fundamental, de un ser, que sirviendo de principio para todo lo que existe, resuelve rotundamente los problemas filosóficos.

Terminare recomendando algunas palabras del apóstol San pablo en su primera epístola a los corintios, el capitulo 1 y los versículos 19 y 24: “ porque está escrito Destruiré la sabiduría de los sabios y desecharé la inteligencia de los entendidos, que es del sabio? Que del escriba? Qué que del escudriñador de este siglo’ no ha enloquecido dios la sabiduría del mundo? Porque POR HABER EL MUNDO CONOCIDO EN LA SABIDURIA DE DIOS A DIOS POR SABIDURIA, AGRADADO A DIOS SALVAR A LOS CREYENTES POR LA LOCURA DE LA PREDICACION. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría: mas nosotros predicamos a Cristo crucificado, a los llamados, a si judíos como griegos, Cristo potencia de Dios, y Sabiduría de Dios.

Habiendo, pues, los hombre rechazado la sabiduría de Dios, y el conocimiento que de él hubieran podido tener por medio de sus maravillosas obras, o sea el camino de la verdadera filosofía, le plugo a él salvarnos por la predicación de Cristo crucificado.

Es esta nuestra filosofía: la más hermosa, completa y perfecta que jamás pudiéramos haber ideado. Ella satisface los anhelos más íntimos del corazón pues es la manifestación del portentoso amor de Dios. Su principio básico no está fundado ni en señales ni en sabiduría: tan solo en el amor! Cristo crucificado por nosotros! Perfecta expresión del amor que está por encima de todo los amores nobles, pues es su fuente y origen! Sea esta nuestra predicación invariable cuando afrontemos las vanas filosofías de los hombres!.

Si argumentamos acerca de los problemas del ser y del conocimiento, quizá no conduzcamos a nadie a ninguna parte pues es muy difícil mover a un hombre empecinado en un sendero filosófico. En cambio, la presentación del amor de Dios, materializado en nuestro redentor muriendo en la cruz, es “potencia de Dios, y sabiduría de Dios”.

Quiera el eterno que este poder y esta sabiduría acompañen siempre a todos los usuarios lectores de Notic-Voz el Cajigalence, sean ellos los portavoces elegidos por el altísimo para la predicar a ese salvador crucificado, resucitado y próximo a volver, así sea.

Los hombres cegado no quieren ver la sencillez de un principio fundamental, de un ser, que sirviendo de principio para todo lo que existe, resuelve rotundamente los problemas filosóficos


Sobre esta noticia

Autor:
Elcajigalence (2186 noticias)
Visitas:
6432
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.