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La tierra sin mal

15/07/2009 07:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El presente trabajo tiene la intención de aclarar distintos aspectos y enfoque relacionado con la significación del término en guaraní yvy marane´y, su traducción actual al castellano como "La tierra sin mal"

La tierra sin mal.

Nuevamente Dardo Montiel nos acerca un estudio sobre las comunidades indígenas locales.

En esta oportunidad se analiza la expresión yvy marane´ (tierra sin mal).

El presente trabajo tiene la intención de aclarar distintos aspectos y enfoque relacionado con la significación del término en guaraní yvy marane´y, su traducción actual al castellano como "La tierra sin mal". Aspecto ampliamente divulgado, tratado y estudiado, pero sin embargo, muy cuestionado sobre su interpretación. Interpretación casi libre según el sujeto que investiga y la perspectiva científica que aborda la temática.

Las ciencias intervinientes en la cuestión, también aportan lo suyo en el cuestionamiento.

El trabajo se divide en tres capítulos, con sus respectivos temas bien definidos, según la orientación y aplicación de los criterios normales de un trabajo de investigación.

La primera parte se refiere a la historia, de la mano de su creador, Curt Nimuendajú, y su máximo difusor, Alfres Métraux.

La segunda es un enfoque que trata con un sentido menos idealista y más bien practico del significado.

La tercera, reúne segmentos de las anteriores, con la presentación de un enfoque renovador y hasta conciliador entre las dos cuestiones. También el autor presenta en parte un trabajo de campo realizado oportunamente en Misiones.

Parte I: La invención de la búsqueda de la tierra sin mal.

Curt Nimuendajú y Alfred Métraux.

Reflexionando sobre las migraciones conducidas por los lideres religiosos en búsqueda de la tierra sin mal para salvar algunas poblaciones guaraní de la dominación blanca, León Càdogan llego a la conclusión en 1959, que el real significado del mismo, aun no se ha revelado satisfactoriamente por los hombres de ciencia (Càdogan, 1959:145, 1922:231). Càdogan determino que estas migraciones ocurrían desde antes de la llegada de los españoles. Estas interpretaciones sobre el significado se fueron dando de distintas manera, desde el mismo Curt Nimuendajú cuando contó la tragedia de los apapokuva que recorrían un largo camino desde el interior hasta el mar en búsqueda de la tierra sin mal.

Como es de conocimiento en los medios académicos de estudios indigenistas, el tema de la tierra sin mal tiene viva vigencia, desde la década del veinte a la actualidad trabajan diversos investigadores de los pueblos guaraní y de la cosmovisión de los pueblos hablantes e la lengua tupí, sobre el tema, constituyéndose en un verdadero” mito académico”. A pesar de ello el tema fue recibiendo distintas interpretaciones y lecturas, algunas con mayor o menor solidez.

La historia de la idea de la tierra sin mal, posiblemente recién se esté por escribir, dentro de la historia de la etnología guaraní, o aun mayor dentro de la historia de la etnología americanista.

El objetivo es el de reflexionar sobre el origen de la idea de la tierra sin mal, demostrando como esta nace en 1914, dando sus primeros pasos, hasta 1927.no se cuestionan las creencia guaraní ni la del os demás pueblos Tupí relacionados, tampoco poner en tela de juicio o discutir los pensamientos de Curt Nimuendajú o de Alfred Mètraux. Para ello se necesitaría realizar un trabajo aun más profundo y pormenorizado que analice la historia de la cuestión, y el camino concreto que va desde el mito académico hasta una realidad corneta y definida dentro de la ciencia. Pierre y Helene Clastres, llegaron a la conclusión, en su libro, de que todo el pensamiento y la practica religiosa de los indios guaraníes gravitan en torno a la tierra sin mal (H. Clastres 1975, 1978:51). Si es que es posible encontrar una fundamentación a una interpretación tan bien argumentada.

El problema no estaría en el análisis e interpretación de los Clastres y del os que los precedieron o sucedieron. El problema se centra en el punto de partida, el argumento original de Curt Nimuendajú. Todos los esfuerzos interpretativos que le sucedieron al alemán, están apoyados en una suposición que diversas investigaciones, principalmente arqueológicas, poco sustentable y con gran retórica, que actualmente poco interesan. La suposición de Nimuendajú era sustentable hasta el inicio de los años sesenta, luego pasa a tener distintas interpretaciones obtenidas de las informaciones e investigaciones de los antropólogos, arqueólogos, lingüistas e historiadores. Como dice Bartomeu Melia (1987:36), uno de los mejores conocedores de los guaraní y de las fuentes históricas que tratan sobre el tema, “el reconocimiento académico de la cuestión de la tierra sin mal tubo un excesivo desdoblamiento”. O en todo caso dentro de una circunscripción meramente académica en torno al discurso elegante sobre religiosidad y el abandono a otras posibilidades para explicar el motivo de la expansión geográfica del tupí guaraní

Así las causas que resulto de la expansión continental de los tupí guaraní sobre el este de América del Sur, no son entendidas únicamente desde la explicación del “mesianismo” por la búsqueda de la tierra sin mal. Al contrario de esta única causa, la enorme expansión tiene sus distintos orígenes y su vez distintas dinámicas y variables que deben ser analizadas de distintos enfoques prácticos y simbólicos, en investigaciones interdisciplinarias. Desde el punto de vista de ala historia y de la arqueología, dentro de las variables, se debe explicar por la cultura material dentro de los registros arqueológicos encontrados. Paralelamente se debe realizar estudios de antropología física, demografía, religión entre otros tantos. De este modo no se focaliza el tema únicamente desde el aspecto religioso, como único motivo de la fenomenal expansión.

El origen del “mito”

Curt Nimuendajú el creador, y Alfred Métraux el difusor. Ambos tenían entre veinticinco y treinta y un años, respectivamente cuando publicaron sus ideas. Siendo los responsables por la gestación y divulgación de una temática que perdura por noventa años. En 1914, él articulo de Nimuendajú fue escrito y publicado en alemán, titulado "Die Sagen von der Erschaffung und Vernichtung der Welt als Grundlagen de Religión apapocúva-guarani", en él numero 46 de la Zeitschrift für Ethnologie, prestigiosa revista de la época. Este trabajo, junto a su autor, es un referente muy importante y significativo para la época en cuanto al tratamiento de la incipiente etnología hecha sobre los pueblos indígenas de Brasil. Como se vera, la idea de la tierra sin mal, surge como una suposición del alemán, presentada en la ultima parte del articulo. La existencia de la tierra sin mal, gana espacio histórico con Alfred Métraux, en una monografía titulada "Les Migrations historique des Tupi-guarani", del año 1927, de una prestigiosa publicación académica europea como "Journal de la société des Americanistes".

Ambas publicaciones, se tornan emblemáticas en la etnología sudamericana, la comunidad científica de mitas de siglo siempre las tuvo como modelos. Estos nombres permanecerán en escena por siempre, a pesar de las nuevas modalidades teóricas actuales. Podrán tener menor brillo dentro de la etnología actual, pero permanecerán por siempre, con importante vigencia. La carrera de ambos autores es muy conocida, pero a pesar de la popularidad de Nimuendajú, su obra espero 72 años para ser traducido en Brasil, en 1987, si bien hubo una traducción mimeografiada en 1940, de solo cien ejemplares, estos se reservaron a algunos especialistas del tema. En 1978 se edito en Perú.

En el caso de Métraux, su texto sobre “Les Migrations” posiblemente aun espere su traducción al portugués, al igual que su clásico sobre la cultura material de los Tupí, “La Civilisation matérielle des tribus Tupí-Guarani” (1928). Como bien dice Viveiros de Castro (1948-85:8), una introducción a la bibliografía Tupí Guaraní debe comenzar indefectiblemente por los trabajos de Métraux, aunque posiblemente muchas de sus conclusiones posiblemente estén superadas, o ya sean conocidas. Pero por el valor histórico una eventual traducción merece ser analizada en profundidad, de modo que sirva para guiar a los lectores en el tema, especialmente los principiantes.

Curt Nimuendajú

Basándonos en las hipótesis y conclusiones de los alemanes Carl F: P: von Martius, Karl von den Steinen e Paul Ehrenreich, Nimuendajú sugiere en la parte quinta de su articulo la demanda de la tierra sin mal, como una motivación para las migraciones de los Tupí, cuyo origen es estrictamente religioso (Nimuendajú, 1987:97-108). Para verificar estas afirmaciones, dos aspectos merecen especial atención:

1. Nimuendajú, según estos alemanes, entendió la existencia de las migraciones desde el periodo anterior a la llegada de los europeos.

2. Trapo el tema de las migraciones de todos los pueblos Tupí como un evento único.

La no distinción de estos dos aspectos, resulta en una interpretación que redujo a un único fenómeno, los diversos y distintos eventos históricos la larga formación multivariada de los pueblos del tronco lingüístico Tupí, cuya antigüedad se remonta a los 5000 años o más (Brochado, 1984; Urban, 1992).

Partiendo de la idea de que los Guaraní y los Tupinambá tienen el mismo origen, se supone que también tienen los mismos motivos de migración, Nimuendajú propuso una explicación unilineal para las expansiones de los Tupí y para la ocupación prehistórica de las costas brasileras por los Tupinambá. Las conclusiones en general, son las mismas que motivaron a los primos guaraníes, o sea existe un único motivo migratorio inserto en cada sociedad o grupo étnico.

El contexto de la ocupación de los Tupinambá sería evidenciado a partir de los años 70 por los trabajos arqueológicos realizados. Si las conclusiones de datación, registros, tomas de muestras y tipificación de los arqueólogos permiten determinar diferencias y semejanza entre grupos; sin lugar a dudas tuvo que ser mucho más fácil para Nimuendajú, debido a que él fue protagonista de esa realidad, deducir que hubo una ocupación. Él seguía la sugestión original de Martius (1867:1-42), controlada y revisada por Steinen (1894) y Ehrenreich (1891), que justificaba una gran conquista Tupinambá en el litoral brasilero, poco tiempo antes del S XVI. Actualmente estos datos pueden o no ser significativos, pero sirven de referencia para investigaciones avanzadas.

A pesar de todo actualmente es necesario establecer una diferenciación entre los movimientos de los guaraníes actuales y los de principio del siglo anterior, motivados por las presiones colonizadoras y las consecuencias lógicas actuales, tanto en el Paraguay como en el Matogroso y que marcaron los procesos de ocupación original en la costa, realizada por los Tupinambá en el pasado. Esto significa separar las distintas etapas y dar provecho a las investigaciones arqueológicas para develar el producto de las nuevas investigaciones. Significa también avanzar a un punto de avance continuo en las investigaciones que generen nuevos resultados, para proponer interpretaciones que superen las del año 1914. Año en que Nimuendajú publico su trabajo, donde prácticamente todo era incipiente, como los aporte, los datos, las concepciones, los conocimientos, entre otras limitaciones en materia de investigación de la época.

Basándose en la informaciones de pai guaraní que en 1912 guiaban a un pequeño grupo en fuga desde el Paraguay, hasta el litoral Atlántico, donde a través de danzas y oraciones, intentarían atravesarlo hasta llegar a la “tierra donde no hay mas muerte”, o donde nadie mas se muere” YVY MARANE`Y. Nimuendajú, supuso de las migraciones de los antiguos Tupí de la costa también podrían haber sido movidos por los mismos motivos (Nimuendajú, 1987:105-8). Analizando las causas de este suceso, concluyo que había una conexión directa entre la ocupación de los Apapocuva de principios del S XX y los movimientos registrados de los Tupinambá en el siglo XVI.

“No quiero terminar este capítulo sin antes colocar una pregunta, que personas más competentes sabrán responder. ¿Serán estas migraciones de los Guaraní del XX los últimos representantes de aquellos movimientos migratorios que condujeron a los Tupí Guaraní de la época colonial a sus asentimientos a los largo de la costa oriental? O en otras palabras: ¿puede la mercante expansión de aquellas hordas a lo largo del mar, observada al inicio del siglo XVI, ser atribuidas a causas bélicas, como se acostumbra a suponer, o a motivos religiosos?” (Nimuendajú, 1987:107)

Se hace referencia a una posible ocupación rápida de la costa atlántica de los Tupinambá, expulsando a sus ocupantes poco antes del 1500. Nimuendajú, siguiendo las deducciones de los alemanes supra citados, respecto de las semejanzas de los pueblos Tupí, que estos encontraban, que solo era posible debido a una reciente separación. (Idea mantenida por Viveros Castro 1996 y Urban, 1996). El joven autodidacta Nimuendajú suponía que la ocupación no había ocurrido por motivos de subsistencia o de guerras, debido al hecho de que los antiguos Tupí, no explotaban los recursos del mar. Esta deducción surge del comportamiento de los guaraníes en la década de 1910, como recién llegados a la costa y desconocedores de la fauna y de las técnicas de explotación marina. Por el contrario los Tupinambá del 1500 estaban perfectamente adaptados a las condiciones costeras, con abundante explotación de los recursos marinos (Franco: 1992). Por ellos concluyo lo siguiente:

Tales consideraciones me llevaron a la suposición de que la corriente propulsora para las migraciones de los Tupi-guarani, no fue su fuerza de expansión bélica, mas el motivo pudo haber sido otros, probablemente religioso; su habilidad guerrera apenas les posibilito realizar, hasta cierto punto, la concreción de sus planes. En el siglo XX no hubo reacción para los tupí del litoral, por eso decidí divulgar de que si hubo de sus parientes, los guaraní del sur” (Nimuendajú, 1897:108)

Las conclusiones de Nimuendajú, al contrario de las exageraciones posteriores, de acuerdo a sus propias palabras, eran para ser consideradas como supuestos o suposiciones y para que representasen probablemente los motivos de las migraciones de los Tupinambá a partir de poco tiempo antes del siglo XVI (Nimuendajú, 1987:108).

Otras de las conclusiones de Nimunedajù para ser destacada, de acuerdo al texto etnológico de la época, es la de que: según todos los indicios, habían avanzado hasta ese lugar en un relativo poco espacio de tiempo, cuando por otra parte escribe que la ocupación de todo el litoral brasilero por los antiguos Tupí, habría durado hasta el siglo XVI. Para esta conclusión Nimuendajú (1987:107) se fundamento en las palabras escritas por Robert Southey, en el relato de Gabriel Soares, que registró una memoria de los Tupinambá sobre la conquista de a una porción de la costa del nordeste brasilero ([1587] 1987:299-300):

“Llegando las noticias de lo Tupinambá y la fertilidad y bondades de la tierra, se juntaron y tupieron además del río San Francisco, descendiendo sobre la tierra de Bahía de forma impulsiva, guerreando con loe Tupinaes que la poseían, destruyéndoles aldeas y plantaciones, matando a todos los que los provocaran, sin perdonar a ninguno, hasta lanzarlos fuera del territorio a los limites del mar, dejando estos últimos las ocupaciones a los nuevos intrusos, lo Tupinambá...hasta la venida de los portugueses a las mismas; estas informaciones fueron tomadas de los Tupinambá y de los Tupinaes, en cuyas memorias andan estas historias de generación en generación”

De esta manera Nimuendajú (1987:97-108), hace una lectura que descontextualizó las informaciones sobre los motivos apuntados por los cronistas para los movimientos de los Tupinambá. Ningún etnólogo consideró esto posteriormente, aceptando este argumento de Nimuendajú. Releyendo lo de Gabriel Soares de Sousa, se pueden suscitar algunas cuestiones en torno de este argumento:

1. Gabriel Soares de Sousa relata apenas la conquista de un territorio próximo al río San francisco desde un área al norte, descendiendo sobre la Bahía y no por sobre toda la costa. Entonces como saber si lo mismo ocurrió por sobre toda la costa y si esta fue conquistada rápidamente. Cual es el tiempo empleado para medir esta rapidez.

2. Gabriel Soares de Sousa, a pesar de su referencia de la conquista de los Tupinambá en la costa, en el pasado, conforme a la memoria de los indios, no localiza temporalmente la guerra entre los Tupinambá y los Tupinaés. ¿Como Nimuendajú puede suponer que este suceso sería motivador de todos los movimientos descriptos?

Al contrario de los que se pensaba la inicio de siglo y que sería revelado posteriormente, los Tupinambá ocuparon el litoral brasilero de norte a sur. El estilo cerámico Tupinambá tiene una serie de detalles formales y decorativos encontrados en la parte baja del río Amazonas, lo permite sacar conclusiones generales de la expansión, que parte desde este lugar hasta el trópico de Capricornio, y según la datación del C 14 alcanzarían los 2000 años de antigüedad (Brochado, 1984; Buarque 1999). No obstante son raras las investigaciones arqueológicas regionales realizadas en tan vasta zona de ocupación Tupinambá. A pesar de los pocos datos que se tienen y con sitios localizados y escasa dataciones, existe información suficiente para modificar las producidas por Curt Nimuendajú.

Además de la arqueología, el desarrollo actual de la etnobiología, también aporta lo suyo, afirmando que el avance de los Tupinambá hasta esa zona, es relativamente nuevo o sea de hace poco tiempo. El sedentarismo en alto grado de complejidad en la relación hombre medio que se viene demostrando en las culturas de América, requiere que los arqueólogos y antropólogos elaboren otros modelos de ocupación de la costa brasilera, considerando la relación con la selva atlántica y márgenes de la costa. Como se ve los estudios actuales, requieren de mayor atención y significación científica en estos estudios.

Otra idea de Nimuendajú debe ser analizada en el sustrato de la invención de la tierra sin mal y la analogía directa entre el desprendimiento de los guaraníes del siglo XX y los movimientos de los Tupinambá de los siglos XV y XVI.

Nimuendajú, apoyándose en las informaciones que payés guaraníes él había dado sobre el motivo religioso de su fuga para la costa marítima, supuso, como el mismo escribió, que estos deberían haber sido los mismos motivos que hacías que los Tupinambá migrasen para el litoral de Brasil. Esta migración conocida como la búsqueda del Yvy Marane`y, fue adoptada, sin una critica previa, por la mayoría de los etnólogos como el motivo explicados de los motivos religiosos que impulsaban a los pueblos de lenguas Tupí-guarani por territorios brasileros desde el punto original de la dispersión.

La conclusión de que la fuga de los guaraníes y los movimientos de los años 1500 y 1600 de los Tupinambo, tenía motivaciones idénticas, no habría sido registrada por una lectura crítica de los cronistas y por una concepción unilateral sin tiempo histórico, muy común al inicio del siglo XX. Era muy común aceptar esta concepción porque no había información que mostrase la antigüedad de la separación los Tupí, según los lingüistas, alrededor, de hace 5000 años, o los arqueológicos que alcanzan los 2000 años en áreas distantes al centro de origen hacia la zona de confluencia de los ríos Madeira y Guaporé (Rodrigues 1964).

Las hipótesis planteadas dieron lugar a una imaginación etnológica sobre mesianismo y profecías sobre los Tupí en las investigaciones clásicas, que se seguirán consolidando en la cuestión de la tierra

Debido a que los textos están orientados por Nimuendajú y sus seguidores, no caben dudas que los motivos de las migraciones deberían ser religiosos. Pero como se trata de pequeños grupos (incluso hasta de seis persona), en fuga a principio del siglo pasado, que buscaba una tierra don no muera mas nadie, podría tratarse del desmembramiento de aldeas enteras por diversos motivos, de herencia, de divergencias, espacio ocupacionales, motivos de disputas entre otros. También este desmembramiento o división intencional para buscar nuevos lugares para ocupar por motivos de supera población, y el avance hacia el litoral en busca de nueva posibilidades. Esto contrastaría con el sentido religioso de motivación para las migraciones descriptas. Métraux (1927) y Fernandez ([1947] 1963)

Esta comparación hecha por Nimundajú, como la hipótesis correspondientes, tuvieron gran peso en la etnología brasilera, a tal punto que la mayor parte de las publicaciones posteriores sobre la expansión de los pueblos que hablan la legua Tupi-guarani, no solo fueron fomentadas, fundamentadas, estructuradas por sus hipótesis y conclusiones sobre los movimientos de los guaraníes del inicio del S XX, como también acabaron por transformar en dogma lo que Nimuendajú consideraba apenas una suposición. Influencio también indirectamente los principales abordajes y metodología de la arqueología brasilera a partir de 1960.

Los trabajos que efectivamente contribuyeron para transformar en dogma la suposición original de Nimuendajú fueron: Métrtaux (1927, 1928-A 1928-B, 1948-A, 1948-B); Schaden ([1945] 1989); Pereira de Queiroz (1973); Clastres ([1975] 1978); Susnik (1975 1994).

Recientemente, por ejemplo, Brandao (1990) y Porro (1992: 74-80) continuaron reproduciendo e interpretando documentos coloniales bajo la misma luz de la suposición de Nimuendajú. Estas ideas recurrentes sustentan la afirmación de que la búsqueda del Yvy Marane`y se transformo en un mito académico, un asunto sobre el cual los investigadores continuaron repitiendo acríticamente e incubando la cuestión de la tierra sin mal. Esto nos lleva a la conclusión de que la historia y el contexto sociológico de este tema luego de Nimuendajú y Métraux deben ser investigados con erudición, como una parte significativa de la historia de la antropología del Brasil.

León Càdogan, ciertamente el investigador que más profundizo en el estudio de la mitología y religión guaraní, revelo significados distintos a los encontrados por Nimuendajú. Muestra claramente que la asunción al yvy marane`y cruzando el mar, se da a través de ejercicios espirituales y ayunos que van liberando al cuerpo de las imperfecciones humanas y que liberan a la persona de la "prueba de muerte" (Cadogan, 1959:143, 1992:229). Revela que al superar las imperfecciones humanas, después de una gran peregrinación espiritual, la persona llega al mar que separa el mundo terrenal del yvy marane´y. Para realizar esta travesía, el postulante necesita cruzar por una cuerda, después de recibir el permiso del loro "bien parlante" paraká ´o ñe´engatu. Càdogan deja claro que el ingreso se da sin la necesidad de migración terrena (Càdogan, 1959:144-145).

Càdogan reitera que las migraciones guaraníes después del 1500 AC, lideradas por payés, eran forzosamente realizadas para huir de la dominación española, como era el caso de las que Nimuendajú encontró, de grupos huyendo del proceso de colonización de matogroso do sul y de Paraguay. Todavía con cierta contradicción, los cuestionamientos de Càdogan están marcados por las hipótesis de Nimuendajú, como se puede observar en su conclusión de que "una investigación prolija de las tradiciones referentes a los caudillos religiosos indudablemente lanzaría luces sobre las grandes migraciones guaraníes en búsqueda de la tierra sin mal" (Càdogan, 1959:145). Por fin, a pesar de su profundidad crítica, la interpretación de Càdogan, sobres aspectos materiales y sociales del período precontacto entre los guaraníes esta influenciada profundamente por el evolucionismo del S XIX, como se puede constatar en algunos de sus trabajos sobre la "PRE-historia guaraní (Càdogan, 1952, 1958, 1961, 1962, 1963). Así mismo puede decirse que Càdogan apenas seguía lo que los arqueólogos de entonces decían, especialmente la interpretación de Osvaldo Menghain sobre la ocupación guaraní del nordeste argentino (cf.mi análisis sobre Menghain In Noelli, 1999).

Actualmente hay una tendencia en dividir el abordaje del tema "tierra sin mal":

1. Una de cuño simbólico religioso, retomando la investigación del significado del que los payés dijeron a Nimuendajú. Algunos, en mayor o menor grado, reproducen y actualizan la cuestión de la "tierra sin males";

2. Otra, retoma el significado ecológico del termino, dado por Montoya en el inicio del S XVII en su diccionario: yvy marane´y (T: 210) "Suelo intacto, que aun no fue edificado", marcando el concepto ecológico de los guaraníes para territorio virgen y una selva con árboles de gran porte (Melia 1986; Noelli, 1999).

Fue Melía, ([1981] 1986:106) quien rescato para la etnología el significado ecológico del termino registrado por Montoya. Después de una detallada lectura de los autores coloniales, concluyo que esta "documentación manejada no permite deducir, por lo que se refiere a los guaraníes de esta época", la conclusión de Clastres (1978:51) de que todo el pensamiento y la practica religiosa de los indios gravitan en torno a la tierra sin mal”. Posteriormente Schaden y Martínez respetan la idea de abordaje ecológico sugerida por Melia. Este concluyo que la significación dada al termino yvy Marane`y por los guaraníes actuales sería el resultado de la reducción de su campo de acción espacio material, provocado por una historia de opresión que los obligaría a ritualizar y que no se puede transformar mas en realidad (Melia, 1989:346). Montero (1992) también presenta los cuestionamientos hechos por Melia, ampliado más el espacio para el debate.

En otros estudios (Noelli, 1999), a partir de una literatura exhaustiva del Tesoro de ala lengua guaraní, escrito por el célebre Antonio Ruiz de Montoya, se intento demostrar como la expresión yvy marane´y representa, de hecho, un concepto ecológico para definir áreas vírgenes en cuanto a selvas. Visto desde otras perspectivas comparadas, este concepto ecológico, demuestra que los pueblos de la familia lingüística Tupí-Guarani tienen una estructura común para organizar sus clasificaciones en el reino vegetal.

Alfred Métraux

Trece años depuse de publicadas “las Leyendas de la creación”, Alfred Métraux (1927) inicia su estudio conocido, Migrations Historiques des Tupí Guaraní, esactamente a partir de las conclusiones de la ultima parte del articulo de Nimuendajú, “la demanda de la tierra sin mal. Este trabajo fue escrito justamente, para comprobar empíricamente, con datos extraídos y recortados de las fuentes coloniales, según las comparaciones actuales, por las que Nimuendajú afirma su hipótesis. Métraux fue el responsable de ala consolidación por la gran difusión académica del termino "Tupí _Guaraní", originalmente acuñado por Von den Steinen (1886:323) para uniformar la definición que rotula a estos pueblos y, también para eliminar alguna acepciones propias del siglo XIX como "brasilio-guarani", "Guarani-tupi"…

A continuación veremos el argumento y el camino que Métraux siguió para dar sustento a su comprobación y a la suposición de Nimuendajú. El conjunto de las primeras investigaciones de Métraux sobre los Tupí, revela un gigantesco esfuerzo para sistematizar todas las informaciones disponibles hasta la década del veinte, publicando inclusive relatos inéditos, escrito durante los dos primeros siglos de la conquista. Fue el primero en unir, en forma consistentes las informaciones históricas, etnográficas, lingüísticas y arqueológicas para formular una producción científica de primer orden a principio del siglo anterior, como nos demuestra Viveiros de Castro (1986:83/84):

"El método de Métraux y de la comparación de los trazos de la cultura material, en términos de su difusión, y el establecimiento de injerencia lógicas sobre sus rutas de transmisión. Él consideraba posible establecer que elementos de civilización material son propios de los tupí guaraní y, además discernir por esa vía que pueblos son TupíGuaraní auténticos o aculturados. Métraux define a los TupíGuaraní como a un pueblo difusor, mas que inventor de la cultura material".

Su ejemplo metodológico de articular datos de cronistas, con datos etnográficos contemporáneos (Viveiros de Castro, 1986:103-105), fue continuo, resultando en alguno de los casos un trabajo sofisticado, como el esfuerzo interpretativo más importante sobre los Guaraní llevado a cabo por Helene Clastres y otros americanistas.

Al contrario de la uniformidad de Nimuendajú, Métraux separo específicamente el motivo de cada movimiento migratorio conocido históricamente a través de las fuentes escritas desde el siglo XVI, intentando mostrar sus inicios. Es importante tener presente la poderosa influencia de las hipótesis sobre las rutas de dispersión de norte a sur de Von Martius, mas el aporte de otras direcciones de Ehrenreich, inspiradores y fuente de las investigaciones de Métraux, este concluye que los movimientos migratorios ocurrieron por loe siguientes motivos:

1. Para huir de la esclavitud portuguesa,

2. O la creencia obstinada de la existencia de un paraíso terrestre que podría estar situado en el mar, al este o al oeste del continente.

Afirmando que los Tupí-Guarani era un gran grupo cultural inquieto, Métraux (1927:1) da continuidad a la creencia inaugurada por Martius casi 100 años antes, respecto de una supuesta falta de orden de los pueblos indígenas de América del sur, debido al proceso constante de degeneramiento y nomadismo (Martius, 1867:1-20). Había un concepto dominante en esa época, que aun se mantiene presente, que la similitud entre los Tupí solamente puede ser explicada por una reciente separación.

Métraux reforzó y amplio la suposición de Nimuendajú, al escribir que la invasión europea, lejos de detener las migraciones, provocó otras nuevas, contribuyendo en la dispersión de estos pueblos por regiones que no ocupaban en los siglos anteriores al 1500 (Métraux, 1927:1).

Lo que llama la atención sobre la afirmación de Métraux, respecto del procedimiento de Nimuendajú, y los movimiento migratorios de los siglos XVI y XVII. Ambos concluyen, a su modo, que estos movimientos se iniciaron en los tiempos pre-colombinos, a su vez en una fecha relativamente reciente, incluso terminado dicho movimiento a mediados del 1500 (Métraux, 1927:1-2). Esta idea se mantendría hasta veinte años después de su publicación, cuando afirmaban que habían partido desde un centro común. Desgraciadamente Métraux falleció antes de la publicación de las primeras dataciones radiocarbónicas obtenidas en sitios arqueológicos guaraníes, perdiéndose la oportunidad de reflexionar sobre la antigüedad de la expansión de los Tupí. A partir de este punto, después de suponer una fecha para los movimientos precontactos, Métraux también utiliza el parentesco cultural de dos grandes grupos, distintos, que ocupaban el litoral y el interior de brasil, y este de América del sur, fundado en las ideas del siglo pasado, afirma que:

"El estudio de las migraciones de los Tupí-Guarani tiene un gran interés etnográfico: facilita las comparaciones al permitir distribuir la multitud de naciones de esta gran familia lingüística, en un cierto numero de grupos definidos por relaciones históricas que unen entre sí a las tribus que las componen". (Métraux, 1927:1)

La secuencia de sus textos, para sustentar una hipótesis idéntica vista anteriormente, afirmada por Nimuendajú, repite la idea de la ocupación rápida y reciente de la costa, citando nuevamente el relato de Gabriel Soares de Sousa, sobre la memoria Tupinambá respecto de la conquista de la región del río San Francisco. Para no dejar duda de su intento, Métraux (1927:2) refuerza su posición citando otro relato del 1500, escrito por Fernao Cárdin y publicado originalmente en inglés en el año 1625 (Cárdin, 1939:179):

"La otra nación que llamaban Aenaguig, estos fueron ocupantes de la tierras de los Tupinaquins, y porque los Tupinaquins quedaron como señores de las tierras se llamaron Tupinaquins..... otros llamados Quirigma, estos fueron señores de las tierras de Bahía... los Tupinambá los despojaron de sus tierras y se quedaron como señores de ellas..."

Métraux (1927:2), en tanto concluyó que a pesar de que no existiesen estas informaciones:

“La situación respectiva de los diferentes elementos étnicos sobre el litoral, tal como se indica en los siglos XVI, bastara para probar el carácter reciente del establecimiento de los Tupí-Guarani en estas regiones”

Su justificativo final, respecto de la rápida y reciente conquista de la costa en los siglos XV y XVI:

“Por otra parte, la perfecta identidad de cultura entre todas las tribus Tupí Guaraní de la costa es una de las mejores pruebas de fechas recientes de su dispersión sobre el litoral. Ellos mismos conservaban memoria de su unidad primitiva”. (Métraux, 1927:2).

Métraux en sus conclusiones finales de las Migrations, después de presentar ejemplos de todos los desmembramientos Tupí-Guarani, propone una realizar una cronología de los eventos que analiza. Especifico sus afirmaciones de primera página, de que habrían ocurrido en una fecha relativamente reciente, respecto de las afirmaciones de lo ocurrido en los siglos XV.

Posteriormente todos los arqueólogos y antropólogos, incluso después de las publicaciones de las primeras dataciones del C 14 en la década del 60, repitieron sin critica alguna estas afirmaciones o hipótesis. En la época de su publicación era la hipótesis mas consistente en relación a todo lo que fuera publicado hasta entonces, especialmente, se consideraba junto con sus publicaciones de 1928 Civilisation máterielle des tribus Tupí Guaraní e La Religión del Tupinambá, donde por primera ves fue realizada una sisaseis de alas fuentes conocidas sobre los Tupí. En tanto las décadas pasaron y las investigaciones arqueológicas, etnológicas y lingüísticas fueran recibiendo nuevas y voluminosas informaciones, sin que los modelos hayan sido revisados o cuestionados. Ni siquiera el mismo critico Herber Bsaldus no se refirió al tema, de tal forma que en la Bibliografía Crítica de la Etnología Brasilera reprodujo ipsis litteris, las conclusiones de Métraux reforzando el imaginario en torno a una creencia científica acepta como un hecho consumado.

Específicamente para la arqueología “Tupiguarani” predominante en el medio académico brasilero, sería el modelo incuestionable para las hipótesis sobre la localización de losa centros difusores de las rutas de migración hasta la década del sesenta. Los mismos arqueólogos que discuten sobre el origen de los centros de dispersión, como Betty Megger y Donald Lathrap, utilizaron las mismas interpretaciones originales.(Evans, 1973). Como se puede ver en Brochado (1973), al tiempo en que participaban las ideas de Meggers, los datos arqueológicos encajaban perfectamente con los modelos de Métraux.

El resultado mas importante del trabajo es el de haber demostrado detalladamente una base común de la cultura material, de las técnicas similares de su empleo y de la propia uniformidad de las estrategias de subsistencia entre los Tupí que se mantienen en forma casi inmutable hasta la actualidad. Al analizar la obra de Métraux se debe considerar que sus resultados revolucionarios en 1928 dejaban ejemplos relevantes en la investigación etnológica. Pero el progreso de las investigaciones y el aumento cualitativo y cuantitativo de los datos etnológicos y arqueológicos de los últimos 50 años requieren actualmente una completa revisión de las implicaciones y de sus hipótesis, principalmente en la arqueología. Cuando se verifica las implicancias de las ideas de Métraux para la arqueología, queda evidente de que el había realizado un reciclaje y una revisión de las hipótesis de los alemanes del siglo XIX y estableció un nuevo modelo o camino para las interpretaciones del siglo XX. Así por el modo erudito y elegante como construyó su investigación, sus perspectivas científicas lograrían que muchas generaciones de antropólogos y arqueólogos siguiesen o se apartasen ortodoxamente de sus conclusiones.

Además de las hipótesis de las rutas de difusión, reproducidas por la mayoría y que parece punto pacífico hasta que realmente alguien investigue en Amazona para buscar los centros de dispersión, se llama la atención para una influencia que aun continua siendo aceptada por la mayoría de los investigadores sobre la cuestión de la temporalidad de las expansiones prehistóricas de la familia lingüística Tupi-guarani. Los investigadores actuales aun mantienen la idea del siglo XIX y del inicio del XX, respecto de una expansión reciente de los Tupí como factor determinante que explicaría las semejanzas lingüísticas y culturales, dando continuidad a las ideas hoy obsoletas, que nacen con Martius en 1838, que florecen con Nimuendajú en 1914 y son extensamente cultivada y reproducidas por Métraux a partir de 1927, dejando de incorporar los datos que vienen siendo publicados desde la década del 60.

Consideraciones finales

Como se pudo ver hasta ahora, la idea de la tierra sin mal, nació con la suposición del joven prometedor Curt Nimuendajú, con 31 años en 1914, siendo considerado por unanimidad el principal etnólogo indígena en territorio brasilero durante la primera mitad del siglo XX. Su trabajo y suposición gano solidez cuando inspiró y modeló las grandes síntesis de otro investigador igualmente joven, Alfredo Metras con 25 años de edad en 1927. También gozaría de mucha fama y reconocimiento entre los americanistas, hasta sus últimas publicaciones. Posiblemente ambos personajes perdurarían aun más en el tiempo, o agrandarían su prestigio académico, si no hubiesen sido sorprendidos por la muerte prematura.

La interpretación etnológica de Nimuendajú, respecto de las migraciones, su duración temporal, sus motivos religiosos y una posible búsqueda de la tierra sin mal, viene siendo revisada y analizada desde la óptica interdisciplinaria como la etnología, la arqueología, la etnobiología y la lingüística. Hasta ahora no se realizo un estudio profundo, incluso con los propios guaraníes actuales, de todos los significados, consecuencias simbólicas, religiosas, shamanísticas y sociales de la búsqueda del yvy marane`y. Entre los estudiosos del guaraní, son pocos los investigadores que realmente lograron compilar la intimidad de la cosmovisión guaraní, a excepción de Leon Càdogan, para llegar a lo más profundo de la cuestión.

Las hipótesis planteadas dieron lugar a una imaginación etnológica sobre mesianismo y profecías sobre los Tupí en las investigaciones clásicas, que se seguirán consolidando en la cuestión de la tierra sin mal.


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