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La salud de los enfermos

05/05/2011 09:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageEn el mismo y preciso lugar en el cual todo desaparece, está la vida. Ahí, donde a pocos kilómetros hace mucho más frío que acá en mañanas tan tempranas como las existencias que de un momento a otro se desvanecen, por nada.

Las nubes llueven poco cuando llueven, pero alcanzan para inundar casas de chapa y de cartón. También para inundar el paraguas de las traiciones políticas o para lavarle el maquillaje a la mentira, dejándola desnuda, tan expuesta como el cuerpo de don González, que sigue durmiendo en las calles.Qué lindos son los ojos de la inocencia, pero qué poco que valen en el mercado de la sociedad, donde es tan fácil cegarlos. Las panzas se inflan de un instante a otro sin que nadie se acerque a resguardarlas. Otras se desinflan y se pegan a la piel para empezar a pasar más desapercibidas. Invisibilización .Dónde está la política, en qué cuarto oscuro le agarró fiaca y se durmió. Dónde está cuando se la necesita, en los rincones de un país que quedaron postergados nadie sabe para qué. Te cambio un voto por diez pesos, te cambio un colchón por tu bendición . Hay gente que se aburre de estar viva, pero es demasiada la que se aburre de morir una y otra vez, eternamente.Sucede como con las palabras que quedan en el aire, o atragantadas en algún lugar de la voz, cuando no llegan a decirse. Las mismas que, de a ratos, hacen tanta trampa. Pero ganan. Hay ratones que siempre caen en la misma trampera. Aunque, algún día, serán quienes gobiernen a aquellos que tan humanos y humanas se creen. Para afuera, hacia adentro, donde pocos conocen la obscuridad. Te cambio una lamparita bajo consumo por cinco convencionales. Ah, no tenés electricidad... dejá, entonces, ahora no me servís .Canjes híper conocidos, transcurso de un año electoral, jornadas de concientización desconscientizante, banderas autos parlantes, recuerdo de las villas, donde hay muchos que ya pueden votar — si es que siguen vivos, si es que aún no los asesiné —. Política. Ay, política... No hay política.Democracia que se tiñe de cruces enrojecidas de ira —¿o están manchadas de sangre?— que mata de hambre y por reclamar. Ahí, donde a pocos kilómetros hace mucho más frío que acá en mañanas tan tempranas como las existencias que de un momento a otro se desvanecen, por nada.

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Sobre esta noticia

Autor:
Sol Arrieta (72 noticias)
Fuente:
cotidianidadeshumanas.blogspot.com
Visitas:
2500
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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