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La rutina o solo...

19/07/2010 22:27 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Alguien con el que se aburren y tienen pocas cosas en común

<a href="http://www.flickr.com/photos/7228825@N05/1045750850/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/7228825@N05/1045750850/" target="_blank">WTL photos</a> via Flickr

Las parejas pasan por ciclos y en algunos existen más posibilidades que la rutina se apodere de ellos. El inicio de la convivencia, a pesar de ser un periodo de entusiasmo, puede desembocar en monotonía. La pareja descubre los contrastes entre las expectativas y la realidad; este hecho puede llevar al desencuentro y al distanciamiento de la relación.

El nacimiento del primer hijo es otro momento al que se debe prestar especial atención. El ser padres conlleva una pequeña negociación dentro de la pareja donde queden claros las funciones parentales de las conyugales. Si este acuerdo, no se alcanza, sus efectos en la relación no se harán esperar.

Los cambios que implican en la vida familiar la escolarización de los hijos y su marcha del hogar familiar pueden desestabilizar la relación. La dedicación a la pareja debería cobrar mayor protagonismo en estas situaciones.

Adiós a la rutina

Muchos estudios sobre la monotonía de pareja, narran como pueden renacer relaciones moribundas y la facilidad con que las parejas invierten todo el desencanto y problemas que solía envolverles, dando un nuevo sentido a su relación de pareja.

Casi todas las parejas empiezan su relación con amor y grandes esperanzas. Pero el tiempo hace mella en ellas. El encanto de los primeros tiempos se diluye en la rutina del día a día. Piensan que esa persona que prometía ser su mejor amigo para toda la vida, un alma gemela, se ha convertido en alguien con el que se aburren y tienen pocas cosas en común. Se sienten decepcionados con su cónyuge y el matrimonio, y dudan de sus sentimientos.

Algunas de las preocupaciones más habituales de estos hombres y mujeres es pensar que ya no quieren a su pareja. Afirman que se aburren, sienten que han evolucionado mientras el otro se ha quedado atrapado en la monotonía. Su pareja ya no es interesante, excitante, ni sexualmente atractiva.

Cuando la rutina se hace presente <a href="http://www.flickr.com/photos/7228825@N05/509997194/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/7228825@N05/509997194/" target="_blank">WTL photos</a> via Flickr

Los primeros indicios surgen cuando, después de haber acostado a los niños, sólo se quiere tener tiempo para sí mismo. Cuando les agrada que su pareja esté de viaje o fuera de la ciudad, cuando a su regreso no se emocionan como antes.

Para otros, existen pruebas de que se han desenamorado ya que se sienten solos y poco valorados. Se preguntan "¿No sería más agradable estar con alguien que no diera mi existencia por sentado, que me encontrara especial o que pensara que soy atractivo?

La muerte del Amor<a href="http://www.flickr.com/photos/55948751@N00/3903276582/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/55948751@N00/3903276582/" target="_blank">Parvin ?( OFF for a while )</a> via Flickr

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que el Odio, que es el rey de los malos

sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos ellos.

Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta

reunión con curiosidad de saber cual era el propósito.

Cuando estuvieron todos hablo el Odio y dijo:

- "...Los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio el que estaba hablando y él siempre quiere

matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar para que el

Odio los necesitara a todos.

-"Quiero que maten al Amor", dijo.

Muchos sonrieron malévolamente pues más que uno le tenía ganas.

El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo:

-Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocaré tal discordia y rabia que no lo

soportará".

Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron tan

decepcionados:

- Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía

adelante.

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder dijo:

-En vista de que El Mal Carácter fracaso, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la

riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará.

...Y empezó la ambición el ataque hacia su víctima quién, efectivamente, cayó herida pero después de

luchar por salir adelante renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfo de nuevo.

Furioso el Odio, por el fracaso de la Ambición envío a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban

toda clase de artimañas y situaciones para despistar al amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas.

Pero el Amor confundido lloró, y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y

los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros.

Envió a la Frialdad, al Egoísmo, a la Cantaleta, La Indiferencia, La Pobreza, La Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás:

-Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos.

De pronto de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido que vestía de negro con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver. Su aspecto era fúnebre como el de la muerte:

"Yo mataré el Amor", dijo con seguridad.

Todos se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo lo que ninguno había podido.

El Odio dijo:

-"Ve y hazlo".

Tan sólo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para

comunicarles después de mucho esperar que por fin EL AMOR HABIA MUERTO.

Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló:

-Ahí les entrego al Amor totalmente muerto y destrozado y sin decir más se marchó.

-"Espera " dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el

menor esfuerzo para vivir.

-¿Quién eres??

El sentimiento

levantó por primera vez su horrible

rostro y dijo:

SOY LA RUTINA.

Gentileza de Silvana Domenech

PAUTAS PARA EVITAR LA RUTINA EN LA PAREJA<a href="http://www.flickr.com/photos/14516334@N00/374268661/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/14516334@N00/374268661/" target="_blank">aussiegall</a> via FlickrLa vida en pareja no es algo fácil, ya que cada persona es un mundo que traslada sus peculiaridades al ámbito de la relación de pareja. Implica comunicación que se expresa desde la receptividad, la amistad y la caricia, compartir que es darse y mostrarse involucrado.

Todo esto, puede verse invadido por la rutina que hace que los cimientos de la relación comiencen a tambalearse. Es importante seguir unas pautas que eviten que ésta se apodere de la relación:

Dialogar y negociar. El consenso y los acuerdos ante las discrepancias de opiniones, la alternancia en las decisiones es una buena opción: "Este verano eliges tú el destino de vacaciones, el próximo yo." Los diferentes puntos de vista son enriquecedores y dinamizan la relación de pareja.

Compartir la responsabilidad. Jamás hay que esperar a que sea el otro miembro de la pareja el que decida, ya que crea frustración. La responsabilidad de la toma de decisiones debe ser compartida por ambos.

Conservar la ilusión. La sorpresa es un factor determinante para terminar con la rutina. El hecho de organizar una escapada de fin de semana o una cena romántica, sin que el otro lo espere, hace que la relación sea más apasionante.

Hablar claro Terminar con los sobreentendidos, los silencios acusatorios y las suposiciones que generan desconfianza y distanciamiento que debilitan la relación. Una pregunta, un comentario a tiempo que refleje el grado de disconformidad, evita que se dé todo por dicho y hecho.

Romper o disolver los juicios de valor Cuando uno considera que el otro es de un determinado modo se encasilla al otro en un juicio de valor en el que uno ya predispone la actuación del otro. Abrámonos a las sorpresas que el otro pueda introducir en nuestra vida pensando en que nunca dejara de sorprendernos.


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Autor:
Sheridan (94 noticias)
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Opinión
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