Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Fran Laviada escriba una noticia?

La reinvención de lo cierto (Capítulo 1).

04/01/2019 21:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En alguna ocasión había leído que los sueños siempre han tenido una gran importancia en el psicoanálisis, y con el objetivo de saciar mi curiosidad, y también para hacer una posible valoración de mi estado mental, tomé la decisión de asistir a la consulta de un psicoanalista, para ver si era posible realizar una interpretación lógica de lo que yo soñaba, o por lo menos, algo que se pudiera acercar lo más posible a la realidad.

Acudí el día indicado a mi cita, y después de una breve charla de presentación, dio comienzo la sesión para la que previamente me había tumbado en un diván muy cómodo, por cierto. Se me indicó que fuera diciendo todo aquello que relacionado con los sueños iba surgiendo en mi mente, mientras el profesional con bloc y bolígrafo, se colocaba detrás de mí presto a escucharme, pero apartado por completo de mi campo visual, quizá, para que al no verlo enfrente, su presencia no pudiera suponer cierto nivel de intimidación y de esa forma poder explayarme a mis anchas sin ningún tipo de cortapisas.

Comencé a hablar, y a medida que iba contando todo lo que me pasaba por la cabeza, cada vez me iba sintiendo más suelto, mientras que las palabras salían de mi boca con toda facilidad, sin que me sintiera en absoluto ridículo por el significado de las mismas, por muy extraño o disparatado que pudiese parecer lo que estaba contando, aunque es cierto, que muy normal no debía de ser lo que se cocía en mi cerebro, y es que yo veía con cierta frecuencia, casas construidas con ladrillos de chocolate, enormes nubes de algodón dulce, pasteles gigantes de crema, aunque siempre pensé que esto podría ser debido a mi exagerada atracción por lo dulce, pero es que también soñaba con cosas que no tenían tan fácil explicación, como ver a un chimpancé recitando poemas de Bécquer, a una sirena nadando a estilo mariposa en una enorme piscina con agua salada que además tenía olas, a un jugador de baloncesto que medía más de tres metros de altura, alguna vez aparecía un ratón mosqueado y con cara de pocos amigos, que perseguía unas veces a un tigre de Bengala y otras, a un rinoceronte Africano, había incluso otras imágenes en las que me asomaba a la ventana y veía un inmenso mar de color verde con olor a menta.

En mis sueños también conocí a un hombre muy viejo, pero también muy sabio, que tenía respuestas para todo, y que siempre que me perdía o me equivocaba de camino, me ayudaba a encontrar la dirección adecuada. Un día soñé con una playa con polvo de oro en vez de arena, en la que un elefante con visera y gafas negras, tomaba el sol tumbado en una hamaca gigantesca, y puestos a ver, llegó un momento, que mis sueños se convirtieron en un desfile interminable de personas y animales, y eso me recordaba el título de la canción No hay cama pa tanta gente del grupo musical el Gran Combo de Puerto Rico, ya que por mí cerebro aparecía un cocodrilo con dentadura postiza, un león con peluquín, una Miss Mundo con tres carreras (¡sí, tres carreras, aunque suene raro!), un loro que trabajaba en la ONU como traductor, un cobarde que no tenía miedo, y un valiente (presunto), que al menor ruido se escondía debajo de la mesa, un delfín resolviendo ecuaciones matemáticas, un hombre que cuanto más comía, más delgado estaba, un corrupto que no guardaba dinero en Suiza, un caballo de carrera jubilado porque tenía reuma, políticos que nunca mentían (este sueño se me repetía con frecuencia, y partir de ahí fue cuando comencé a preocuparme un poco más, por mi estado de salud mental). .. Y podría haber seguido, pero mi terapeuta me mandó parar, y me dijo que había oído ya suficiente. Así que, intrigado le pregunté:

? ¿Es grave?

? ¡Tranquilo, está usted en perfecto estado!, me respondió.

Respiré aliviado, pensé que me iba a decir que estaba para encerrar. Sin embargo me recomendó, que para impedir que el mundo de la política (y personajes afines), perturbara mi descanso nocturno, lo mejor era evitar en la medida de lo posible cierto tipo de debates televisivos, esos en los que falsos profetas, adictos a su fanática ideología (una u otra, da igual), bombardean sin piedad al sufrido telespectador, poniendo muchas veces en riesgo su salud (mental), sin que este ni se entere, aunque la verdad, es que hay que estar muy, pero que muy despistado, para que a estas alturas de la película, puedan seguir engañando a algunos ingenuos.

Agradecí al psicoanalista su buen consejo, y de forma inmediata puse su recomendación en práctica.

Ahora, mi cerebro continúa por las noches en plena ebullición creativa, pero en mis sueños ya no aparecen indeseables (alguna vez hay quien intenta asomar las narices, pero con un manotazo cerebral, los espanto) no sé lo que durará, pero a ver si es para siempre, y en todo caso, si en mi cabeza aterriza algún ser más o menos imprevisto, que sea algún que otro inofensivo fantasma, de esos que siempre llevan sábana, ya que sin ella, los veo todos los días cuando estoy despierto.


Sobre esta noticia

Autor:
Fran Laviada (231 noticias)
Fuente:
fran-laviada.mozello.es
Visitas:
409
Licencia:
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Lugares

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.