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La orca no es una ballena

09/05/2010 19:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La orca es el mayor ejemplar de la familia de los delfines. Su estructura social y familiar es muy compleja. Tras los últimos incidentes en los que este animal se vio involucrado en distintos parques acuáticos se abre un debate en relación a las condiciones de vida que soporta durante su cautiverio

La orca es uno de los mamíferos más poderosos e inteligentes de la tierra con una estructura familiar ejemplar y digna de admirar. Eso realza su majestuosidad, belleza y la hace única añadiendo una gran dosis de misterio a su forma de vivir, sin olvidar que son muy impredecibles. Y ha tenido que pasar mucho tiempo para que el hombre se diera cuenta del tremendo significado que para el ecosistema tiene la conservación de esta especie que habita en todos los mares del planeta y que en algunos casos concretos está en peligro de extinción. Cada vez se conoce más a cerca de la compleja vida social de la orca. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer para saber con exactitud los secretos que aún nos reserva este magnífico depredador situado en lo más alto de la cadena alimentaria.

No se entiende, por contra, la utilización de la orca en cautiverio como negocio y divertimento. Bien alimentada y tratada con cariño es considerada como uno de los mejores amigos del hombre. Pero no podemos olvidar su instinto animal de ahí que en ocasiones se produzcan episodios desagradables que han acabado con la vida de entrenadores en distintos parques marinos dedicados exclusivamente al cautiverio. La longevidad de la orca en libertad alcanza entre los 80 y 90 años aproximadamente. Encerrada en un acuario sus probabilidades de existencia se reducen a menos de la mitad. Acostumbrada a nadar más de 100 kilómetros diarios en el océano, la mayor parte en busca de alimento (una orca adulta puede comer unos 200 kilogramos de comida al día), su estrés y depresión se reflejan con mayor insistencia en su comportamiento cotidiano con un paulatino deterioro, debido principalmente al exhaustivo entrenamiento al que es sometida por cuidadores y entrenadores en un piscina de reducidas dimensiones. Este progresivo trastorno le provoca graves problemas de salud. Un ejemplo muy notorio y significativo, que para la gran mayoría de las personas que acuden a los espectáculos pasa desapercibido, es la pérdida de rigidez en la aleta dorsal.

Lo primero que hay que distinguir es que la orca no es una ballena, pues es el mayor de la familia de los delfines. Sus potentes mandíbulas están provistas de 48 dientes a través de los que se puede calcular la edad de cada ejemplar. Pero sin lugar a dudas el error más acentuado con el que se cataloga a la orca desde su existencia es denominarlas 'ballenas asesinas'. Simplemente poseen un instinto de supervivencia muy depurado como cualquier otro depredador. Se sabe que la dieta de la orca es diversa y muy variada (mamíferos como la foca y peces principalmente), pero no se conoce que el hombre esté entre ella por lo que se descarta tajantemente que sea agresiva con nuestra especie. La orca es un animal muy social, curioso y con una gran capacidad de aprendizaje que utiliza técnicas de caza muy peculiares, sorprendentes y de una efectividad asombrosa en la mayoría de los casos, siendo su único fin el de alimentarse, al igual que lo lleva haciendo el ser humano millones de años. Es por ello que la orca es en el mar como lo es el hombre en la tierra.

El conocido y prestigioso investigador Roberto Bubas lleva más de 20 años estudiando a las orcas más famosas del mundo, las que se encuentran en la Península Valdés, Patagonia Argentina

La hidrodinámica de las orcas las convierte en el mamífero marino más rápido llegando a alcanzar los 48 km/h sobre la superficie. Los investigadores identifican cada ejemplar por su aleta dorsal, ya que no hay dos exactamente iguales. También la mancha grisácea sobre su lomo, llamada montura, ayuda bastante en este aspecto. Las diferencias más notorias las encontramos en el tamaño y su forma. Mientras la aleta dorsal del macho (triangular y más gruesa) llega a medir hasta 2 metros de altura, la de la hembra (curva) alcanza el 1, 5 metros. Por tanto, el macho es de mayor tamaño (entre 7 y 9 metros) y la hembra (6 metros). El peso oscila entre las 8 y 10 toneladas para el macho, mientras que la hembra alcanza los 6.000 kilogramos. Si algo destaca a la orca es el sentido de la audición. Esto le sirve para comunicarse y navegar. Estudios recientes indican que son capaces de comunicarse entre ellas a 50 kilómetros de distancia. A través de la ecolocalización, sofisticado sistema de comunicación, le permite identificar y ubicar cualquier objeto con solo escuchar y descifrar la información de los ecos resultantes. Es en este campo donde la investigación avanza con mayor lentitud, debido a la complejidad y diversidad que conlleva este tipo de estudios tan meticulosos y precisos.

Entre las orcas del mundo la más conocida, si ningún género de dudas, es la que reside en Argentina, concretamente en la Península de Valdés (Patagonia). Y nadie mejor para describirlas que Roberto Bubas, prestigioso y conocido guardafauna, escritor e investigador, que en las últimas décadas lleva estudiando meticulosamente y a diario el comportamiento de las orcas de Valdés y su increíble y espectacular técnica de caza, el varamiento intencional. Una cultura que la orca va transmitiendo generación a generación. El animal llega hasta el rompiente de la ola para cazar al lobo marino con el peligro de que sus enormes cuerpos queden varados en la playa. En su nuevo libro, 'Orcas del Chubut', explica todo lo que ha descubierto en torno a este reducido grupo de ejemplares que año tras año continúa dejando perplejo al mundo científico, pero que a la vez atrae a más curiosos en busca de ver 'in situ' uno de los momentos más indescriptibles y fascinantes que nos puede ofrecer la madre naturaleza.

Hace varios meses en aguas de Canarias, en la Isla de Lanzarote concretamente, varios biólogos disfrutaron del avistamiento de un grupo de orcas. Lo llamativo de todo esto es lo infrecuente de ver orcas por estos lares en busca de alimento. ¿Y si no son orcas nómadas? ¿es lógico plantearnos que es un síntoma incuestionable del cambio climático provocado por la mano del hombre? La respuesta queda, por tanto, en poder de la orca, ese ser infinitamente inteligente adorado por muchos y odiado de forma injustificada por otros pocos.

La pérdida de rigidez en la aleta dorsal de los ejemplares en cautiverio es un síntoma inequívoco de estrés, depresión y tristeza


Sobre esta noticia

Autor:
Pedro García Rodríguez (2 noticias)
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Tipo:
Opinión
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