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La Idiosincrasia del Venezolano

13/05/2012 22:55

0 Todos los países tienen una cultura, una historia que contar, orgullos de los cuales presumir (héroes, músicos, escritores) y sin ninguna duda, una idiosincrasia que les caracteriza. Por supuesto Venezuela también cuenta con una

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Todos los países tienen una cultura, una historia que contar, orgullos de los cuales presumir (héroes, músicos, escritores) y por supuesto, una idiosincrasia que les caracteriza. Algunas pueden ser mitos, otras realidades, muchos pueden estar identificados con ellas, otros no, pero es esa distinción, esos rasgos propios, esas cualidades que identifican a una nación a la que llamamos idiosincrasia. Asi como los europeos son etiquetados de frialdad y poco carisma, los japoneses de personas que nunca interrumpen cuando otra habla, las árabes no miran a los hombres a los ojos, el norteamericano es símbolo de Mc Donald y hamburguesas, los argentinos son creídos y entre otros, pues nosotros los venezolanos también tenemos nuestra idiosincrasia.

Me tomé el atrevimiento de escribir las siguientes líneas y titularlas de esa manera a través de mi propia experiencia y la vida diaria en mi país: Venezuela. Mientras me dirigía a mis jornadas diarias, pude notar ciertas características que se repetían en muchos de los caraqueños, y en mí ¿por qué no? Y son ellas las que presento a continuación, y como en Venezuela el pensamiento crítico no está aun penado por la ley pues es válido que muchos expresen su no identificación con algunas de ellas, pero como dije anteriormente, fue lo que vi en la mayoría de los caraqueños de día en día.

Me gustaría comenzar con la más notable y aun más los fines de semana: “Vivir comprando, aún en “tiempos de crisis””. No podemos negar que los venezolanos somos adictos a las compras; más aun las mujeres. Compramos cosas que ni siquiera necesitamos, pero uno nunca sabe, eso es por si acaso. Para las mujeres todo es necesario y urgente, por eso lo compramos. ¿Qué decir de la ropa? El venezolano primero muerto y sin un bolívar en el bolsillo que mal vestido; los británicos ya estaría muertos todos entonces. Como diría acertadamente un muy amigo mío ecuatoriano “El venezolano tiene la mejor pinta pero no mires sus bolsillos o carteras, te espantarías” No conforme a las compras excesivas, si no es de marca reconocida entonces no se usa ¿Qué dirían mis amistades? Y lo más paradójico del asunto de las compras es que somos una nación socialista pero el segundo país con mayor compra de Blackberries.

Por si la pinta fuera poco, la televisión por cable es primordial a la infraestructura, y aquél que no crea, pues para muestra un botón, visite el siguiente enlace: http://www.google.co.ve/imgres?um=1&hl=es&sa=N&biw=1280&bih=599&tbm=isch&tbnid=UArwKJUijai5qM:&imgrefurl=http://www.dipity.com/tickr/Flickr_esta/&docid=49lHGdBqoTvUkM&imgurl=http://static.flickr.com/2375/2263437302_f1b7bf9331.jpg&w=500&h=375&ei=NfqlT4bnM-Tx0gHh19ilBQ&zoom=1&iact=hc&vpx=113&vpy=57&dur=1812&hovh=194&hovw=259&tx=177&ty=149&sig=102452186103262216977&page=1&tbnh=125&tbnw=168&start=0&ndsp=18&ved=1t:429, r:0, s:0, i:68.

Si en Venezuela una mujer se le queda mirando a otra, no es lesbianismo, nada de eso; aunque hay sus excepciones. Pero el meollo del asunto no es que le gusta, es que está detallando bien lo siguiente: * ¿Está combinada? * Esos zapatos no están de moda, y mucho menos esa camisa * ¿De dónde sacó ese peinado? ¡Qué patética! * Me encanta ese collar ¿Dónde lo habrá comprado? asi que no te espantes si vienes a Venezuela mujer.

No podemos negar que los venezolanos somos adictos a las compras; más aun las mujeres. Compramos cosas que ni siquiera necesitamos, pero uno nunca sabe, eso es por si acaso

Algo muy particular que nosotros los venezolanos solemos hacer casi a diario y sobre todo cuando planeamos una actividad extra a la jornada diaria es discutir mil veces un asunto, darle vueltas una y otra vez y opinar hasta ya no poder mas, ¿la conclusión? Súper disparatada: Nunca hubo un acuerdo ni conclusión y al día siguiente todo el mundo pregunta la dirección, la hora y el por qué del encuentro. Hay que admitirlo señores, ¡Somos así! Como si fuese demasiado absurdo para creerse, todo lo dejamos para última hora y el final es una Odisea; enfrentamos toda clase de asuntos para poder cumplir lo prometido, Si Homero estuviese vivo descartaría a Ulises para su obra y con todo gusto la protagonizaría con los venezolanos.

Mientras que el maracucho y el margariteño hablan más de lo necesario; y sin omitir que de diez palabras 6 son groserías, al merideño y el de la zona andina en general, hay que sacarle las palabras con cucharilla. Si el maracucho no te conoce eso no es impedimento para invitarte una “cervecita” y a comer patacones en su casa.

Es por ello que en Venezuela todo el mundo es comadre, compadre y pana. Tenemos la habilidad ultra-poderosa para hacer una gran amistad con una persona que acabamos de conocer en una conversación de 5 minutos y para no ir muy lejos le echamos unos chistecitos hasta de nuestras propias desgracias para que se sienta en confianza con una buena taza de cafecito recién colado. Eso si, queda pendiente el desayuno con una arepa y un “juguito natural”

Y para terminar, no pueden decir que somos malas personas, nosotros siempre le damos al necesitado en las camioneticas y el metro, más aun si es una persona que aparentemente se ve sana pero nos ha dado una gran charla de supuestas operaciones, enfermedades, manutención de hogar y pare de contar.

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