Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Speedbarda escriba una noticia?

La gran final en Roma

27/05/2009 01:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una de las grandes finales esperada por todo el planeta entre los dos grandes del futbol europeo . Manchester United vs Barcelona

BARCELONA.- Todo es acción en esta ciudad. Parece que todos los extranjeros desbordan el barrio gótico. Entre buscavidas que se disfrazan de indio, de mono, vendedores de canarios, etcétera, existen anónimos que hacen mil jueguitos con una pelota para hacerse llamar "el Messi de las Ramblas" ante la interminable clonación de turistas. Entre todos, surge, por todos lados, el nombre de Messi. Hasta que sus trucos dentro de una cancha se hicieron famosos, Lionel solía caminar entre asombros y entusiasmos por una de las peatonales más famosas y enigmáticas del mundo. Ahora la recorren sus camisetas, sus buzos, sus letras y sus pósteres. Todo con la escenografía de fondo de esos balcones engalanados con los colores azulgranas.

Para conseguir una entrada hay que tener un instinto que permita sortear distancias, el suspenso de las horas previas al partido y el rechazo también instintivo de un posible engaño. Las calles y las plazas de esta ciudad tienen una particularidad: están llenas de gente que busca entradas para el partido entre Barcelona y Manchester United. Es el choque más deseado y, para muchos, el más convocante por la actualidad de los dos equipos. Que lo digan los hinchas extranjeros, que coparon los bares con sus camisetas recién compradas y quieren vivir el partido aquí mismo, donde se podrá ver en cuatro pantallas gigantes distribuidas por la ciudad. Y que lo digan los hinchas "blaugranas" que codo con codo rodean el Camp Nou, donde se retiran las entradas, para quedarse con el ofertante de turno.

En el Palau Blaugrana , en mesa de mucha cerveza, cinco personas vestidas con los colores del Barcelona gritan por el club, por Cataluña, por Messi. Y están felices porque tienen entradas, pero no las muestran. Esconden como si fuera oro ese ticket que les costó 200 euros, pero que en las afueras se ofrece a más de 2000. Pasan otros menos felices. Son los sin entradas. Los que preguntan por la posibilidad de conseguir tickets. ¿Dónde?, es la preguntan que más hacen los que exhiben carteles que dicen "Compro tickets".

En cualquier barrio de la ciudad hay balcones y terrazas que identifican una pasión y unos sentimientos que en estos días están a flor de piel tras la obtención de la Liga y la Copa del Rey y la posible consagración en la Liga de Campeones de Europa. No hay lugar en la ciudad desde donde no se vea una bandera, un escudo, una manta o hasta un trozo de tela que refleje el orgullo de ser "culé".

Se adivina que, frente a la última mano de la jornada, los que no tienen entradas están repasando las cicatrices de un día difícil en el que todos querían tener su ticket en la mano. Por algo que vale casi diez veces más de su precio original. Los ojos parpadean, reflejan sueños, brotan dudas. A ellos ya no les quedan muchas entradas para poder comprar. Y se entiende por qué aquel dichoso que tiene su ubicación (que viene con chip, nombre y datos personales, librito de diez páginas y mapa explicativo) la guarda celosamente entre sus pertenencias.

Tevez y Manchester anticiparon su desembarco en Roma

La final de la Liga de Campeones viene a confirmar lo que se intuía desde que comenzó la etapa de eliminación directa

Con Carlos Tevez en el plantel, Manchester United llegó ayer a Roma para la gran final de mañana en el estadio Olímpico. El delantero sería suplente. En el Coliseo romano se exhibió el trofeo de la Liga de Campeones, otra gran atracción para los turistas.

La final de la Liga de Campeones viene a confirmar lo que se intuía desde que comenzó la etapa de eliminación directa. A la imponente armada inglesa (tres representantes entre los cuatro semifinalistas) sólo podía plantarle seria oposición el fútbol coral de Barcelona. A la definición de mañana, en Roma, la precede otra firme presunción: puede ser el partido del año, el que está destinado a encumbrar a un equipo y a alguna individualidad. Se enfrentan los dos conjuntos en mejor forma de la temporada, aunque las exigencias y el desgaste les pasa factura a ambos. Barcelona tiene muchas bajas en la defensa (Alves, Márquez y Abidal) y reza por la recuperación de los lesionados Iniesta y Henry. Los contratiempos de Manchester son menos, aunque Ferguson no deja de quejarse por la suspensión que le impedirá contar con Fletcher, un volante al que consideraba capital para desactivar la usina de juego que conforman Iniesta y Xavi.

La final atrae porque tiene varios duelos y desafíos interesantísimos. El de los directores técnicos es uno. Por un lado, la veteranía de Ferguson (en diciembre cumplirá 68 años), cuya vigencia refuerza su autoridad en el manejo de grupo. Más allá de su aspecto gruñón y de una tendencia al victimismo que suele mostrarlo como mal perdedor, el Boss sabe de qué va su función: ganó 33 títulos en 22 años al frente de los Red Devils . En el otro banco, Guardiola (38 años), en su temporada de debut en primera división. Se sabía de su conocimiento de lo que es Barcelona por su condición de emblema como jugador y reciente entrenador del equipo filial, pero no se sabía que fuera tan capaz de comprometer a un plantel de estupendas individualidades en una fuerza colectiva ambiciosa, creativa, entregada por igual al espectáculo y a la eficacia. Guardiola provocó una revolución de repercusión mundial. El choque Ferguson-Guardiola es el del orden establecido contra la inspirada renovación.

Llevada al campo, la final se vende sola con el mano a mano entre Ronaldo y Messi, los máximos candidatos al premio del mejor jugador del año que entrega la FIFA. La campaña de Messi es la más positiva desde su debut, hace casi cinco años. Tuvo continuidad y fue decisivo por juego y goles (suma 37). Ronaldo, tras un comienzo disperso, encendió la turbina y dejó huella en los últimos meses con su potencia, velocidad y remate. Unidos por la condición de cracks, los separan la rivalidad y la personalidad. A Ronaldo le encanta mirarse en el espejo y Messi sólo se siente cómodo cuando se ve reflejado en la pelota.

En principio, un lugar secundario le espera a Tevez, pero si Ferguson recurre a él en algún momento, a la defensa de Barcelona le convendrá ajustarse el cinturón. Tevez siempre está convencido de que puede ser el héroe de un partido.

Tevez y Manchester anticiparon su desembarco en Roma


Sobre esta noticia

Autor:
Speedbarda (28 noticias)
Visitas:
3430
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas
Personaje

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.