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La generación del no

02/06/2010 18:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Que hacer con los hijos contestatarios? ¿Autoridad o libertad?. La famosa tensión entre las generaciones es un tema que nunca se agota

Se trata de una cuestión abierta cuyas ideas centrales permanecen al margen de lo que cambien las diversas situaciones familiares.

Una madre de familia expone la situación: “Yo creo que los padres que ahora tienen mi edad (50 años) damos la impresión de ser la generación mas sumisa del país. Fuimos, cuando pequeños la generación del sí. Ahora volvemos a ser la generación del sí: del sí a nuestros hijos.

Numerosos pedagogos nos han insistido en no negarles nada (mucho menos imponerles) si no queremos perder su amistad. Por lo visto esos hijos nuestros han invertido nuestra situación: ellos son ahora la generación del no a los padres. Muchas veces me pregunto qué generación les va a suceder a ellos.

Educar no es imponer. Ciertamente, libertad y educación tienen mucho que ver. Es verdad también que se ha de educar en libertad y para la libertad. La educación implica ambos términos pero no se agota en ellos. Educar consiste en proveer de lo necesario para el desarrollo de la persona en orden a su perfección. “Que el hijo, sin dejar de sentirse libre, se dé cuenta de que su libertad ha de actuarse en el orden de su propia perfección. Un equilibrio a veces difícil entre la autonomía individual y la autoridad docente, sin olvidar tampoco que siendo la autoridad un medio imprescindible, es solo un medio.”

Los padres alfombra.

Son los padres exigentes, pero con los hijos ajenos. A los propios, según ellos, los saben educar.

No están firmes en su puesto, no son fuertes ni severos en lo que se refiere a la salud moral. No es que sean bárbaros, sino “tiernos”, caricaturizando la verdadera ternura.

Si es preciso, para estar bien visto por ellos, hablan como sus hijos, incluso de una forma grosera. La ilusión de los padres-alfombra es la de estar preparando el futuro: la de ser un padre del siglo XXI. Son los padres culpables.

Los padres alfombra, extasiados.

Si su hijo dibuja algo, embadurna la tapicería o esparce pintura con sus dedos por todas partes, los padres-alfombra, extasiados, se admiran: ¿Qué talento, qué facilidad!.

Les ha nacido un Picaso, un Miro, un Rubens. Igual si sucede en el terreno literario, la principal preocupación es la cultura.

Ellos son ahora la generación del no a los padres

Los padres regalo.

El niño regalado hace lo que quiere: lo exige todo a sus padres, y éstos se lo conceden: ordenador, teléfono móvil, bombones, juguetes, dinero... .

Los padres odiosos.

Suelen Hacer reflexiones del tipo: “No estás en tu casa”. “Obedece; aquí soy yo el que manda”. “Por el momento soy tu padre”.

Los padres domados.

Son los que dicen : “Toma dinero. Vete al cine, ponen una película con mucho suspense”. “¿Quieres marcharte el fin de semana de acampada con Francisco? Ya sabes a lo que te arriesgas. ¿Insistes?. Ve hija mía. Ya tienes trece años. Confío en ti”. Los padres-domados y los padres-alfombra son los anti-héroes de los niños.

Los padres perfectos.

Chicos de edad comprendida entre los once y los doce años dibujan, a grandes rasgos, un retrato robot:

Los padres perfectos evitan los defectos mencionados antes. Procuran tratar equitativamente a todos los miembros de la familia, sin reclamar para ellos un régimen de favor. Olvidan su superioridad aparente: edad, posición, situación económica, etc... .No pretenden tampoco emanciparnos cuando pasamos los doce años.

En segundo lugar, les caracteriza un gran interés sobre los asuntos de sus hijos. Se interesan por su trabajo escolar. Cuando se produce un fracaso tratan de comprender sus razones antes de pasar al castigo. Participan en los juegos de sus hijos y hablan con ellos. Toman en serio todo lo que les dicen los hijos: tienen confianza en ellos, esto es lo mas importante.

Casi todos los chicos opinan que esos padres perfectos existen: son los de cada uno.


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Abesedo (68 noticias)
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