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La evolución a juicio

26/11/2009 22:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

John Thomas Scopes era un profesor de biología que no aparentaba sus 24 años. No tenía idea de lo que desataría cuando enseñó a sus alumnos la teoría de la evolución de Darwin

Los niños se lo contaron a sus padres: la historia bíblica de la creación no debía ser tomada como literal. En realidad, la vida animal sobre la tierra había evolucionado a través de un largo proceso gradual de desarrollo a partir de células. Las noticias sobre el maestro que enseñaba a sus alumnos que los humanos habían descendido de los monos se esparció rápidamente y es que toda aquella zona estaba habitada por gente que creía la Biblia al pie de la letra.

En su momento, un miembro de la Legislatura del Estado, John Washington Butler, presentó un artículo que decía que era ilegal que un maestro de la escuela pública en Tennessee enseñara una teoría que negara la historia bíblica del origen del hombre. El artículo decía que las escuelas públicas no podían enseñar que el hombre había descendido de una forma menor animal. El 21 de marzo de 1925, el Artículo Butler se convirtió en ley.

Scopes, sin embargo, continuó enseñando la teoría de la evolución. Pero ahora estaba quebrando la ley estatal y fue arrestado y acusado de “ desmoralizar la paz y la dignidad del estado” . Quizás esa detención no hubiera tenido mayor importancia, pero entró en juego como fiscal uno de los hombres más importantes de EEUU del momento. Era William Jennings Bryan, candidato demócrata a la presidencia de los EEUU por tres veces y líder de la cruzada fundamentalista que pretendía suprimir la Teoría de la Evolución de todas las escuelas del país. Bryan vio la oportunidad dar un fuerte golpe al ateísmo y llegar, de paso, a ser presidente. El defensor iba a ser el más brillante abogado defensor de la época. Se llamaba Clarence Darrow. Scopes no hubiera podido pagarle, pero cuando se enteró quién era el fiscal se ofreció a representarle de forma gratuita.

Mientras Bryan era un fundamentalista hecho y derecho y había tenido gran demanda como orador, enseñando la interpretación literal de la Biblia, Darrow era abiertamente ateo, defensor de causas perdidas, hombre desprolijo e informal, al que se le daba bien desbaratar graneros. La batalla estaba servida.

Para que veáis cómo se caldeaban los ánimos, el juicio fue seguido por un cáustico y cínico periodista llamado Henry Louis Mencken que llegó a Dayton con una máquina de escribir y cuatro botellas de whisky. A las gentes de Dayton les llamó primates, retrasados mentales, palurdos, bobos y pueblerinos. A Bryan le llamó tan solo burro redomado.

Esencialmente, el juicio se redujo al debate ciencia vs religión (mejor dicho: ciencia vs una interpretación particular de la Biblia. Este artículo no quiere ser un ataque a la religión: pretende poner de manifiesto la estupidez de atacar una teoría científica desde ámbitos no científicos).

Darrow señalaba que su defendido Scopes admitió enseñar la teoría de la evolución pero que en ningún momento estuvo en desacuerdo con la Biblia. De hecho, según Darrow, muchas personas creían tanto en la teoría de Darwin como en la Biblia. Todo era cuestión de interpretación. Señaló: La Biblia no es un libro, sino que está compuesto por 66 libros escritos en un período de alrededor de 1.000 años, algunos de ellos muy tempranamente, y otros, comparativamente más tarde. Es un libro principalmente sobre religión y moral. No es un libro de ciencia. Allí no hay nada prescrito que te diga cómo construir una vía de tren o un bote a vapor o cómo hacer nada que haga avanzar a la civilización.

Continuó ilustrando que en el momento en que la Biblia fue escrita había muchas teorías que se creían teorías científicas universales y luego fueron probadas como incorrectas. Por su parte, Bryan se dirigió al jurado durante 79 minutos dando argumentos de tipo moral como que “ enseñarle a los niños sobre la evolución era robarles su fe en Dios” .

Pero la parte más conocida fue cuando Darrow llamó a declarar al propio Bryan en calidad de experto en la Biblia. Primero admitió que él creía en la versión del Rey James de la Biblia, palabra por palabra. Luego, durante largos 90 minutos, Darrow estuvo haciendo preguntas embarazosas del tipo “ ¿de dónde vino la mujer de Caín, si, como dice la Biblia, la tierra sólo estaba habitada por su hermano Abel, su madre y su padre, Adán y Eva?” . Darrow también hizo que Bryan admitiera que la creación pudo haber tomado más de seis días de 24 horas hacer la Tierra (ese más podía significar desde un minuto hasta millones de años, de hecho, según la película, le preguntó cómo sabía que el primer día duraba 24 horas si el Sol ni siquiera existía, ya que se había creado al cuarto día). Cuando Bryan afirmó que creía firmemente que “ Dios castigó a la serpiente al condenar a las víboras a arrastrarse por siempre sobre sus estómagos” , quedó paralizado cuando Darrow le preguntó, “ ¿Tiene alguna idea de cómo se movía la víbora antes de eso?” .

Al finalizar el interrogatorio, Darrow había acabado con Bryan. Un historiador escribió: “ Como hombre y como leyenda, aquel día a Bryan le destruyó su propio testimonio” . El New York Times lo calificó como “ la escena más asombrosa en la historia de los tribunales anglosajones” .

En ocho días se concluyó el juicio y el jurado tardó nueve minutos para que el olvidado hombre del caso, John Scopes, fuera hallado culpable. Se le multó con una pena mínima de 100 dólares.

Clarence Darrow emergió como ganador no oficial y continuó defendiendo otros casos no populares. Bryan murió por fallo cardíaco mientras dormía en Dayton justo seis días después del juicio. En 1960 (35 años después), John Scopes fue presentado con la llave del pueblo de Dayton por el alcalde. Celebraron el 35 aniversario del juicio en el “ Día del Juicio Scopes” .

Muchas personas creían tanto en la teoría de Darwin como en la Biblia

Y para liar más la cosa, todo había empezado porque un hombre llamado Fred Robinson había pensado junto con otros empresarios que un juicio así situaría la ciudad de Dayton en el mapa, le daría fama y les aportaría más beneficios.

Pues bien, si este juicio sucedía en 1925 ya podemos ver que no hemos avanzado mucho desde entonces. Veamos, las teorías científicas se aceptan, descartan o corrigen, pero siempre a través del método científico. Con todo este trajín salta inmediatamente una pregunta: ¿por qué es tan atacada esta teoría desde ámbitos no científicos?. No se ataca la ley de la Gravitación Universal, o la Teoría Electrodébil o la de la Relatividad; se ataca la Teoría de la Evolución. ¿Por qué?

Desconozco la respuesta exacta, pero está claro que quienes lo hacen (atacarla fuera de los cauces científicos) es porque piensan, de alguna manera, que el hombre es el rey o fin último de la creación o bien es un ser superior. Con esa idea es muy difícil aceptarla. Veamos, ¿somos realmente superiores? ¿por qué? ¿porque pensamos y razonamos? Hemos decidido que esa propiedad es la que define la superioridad. No dudéis que si una ameba tuviera conciencia y fuera capaz de reflexionar sobre su propia existencia, también se creería especial. Y tampoco dudéis que si nuestro tamaño fuera el de un dinosaurio y no hubiera animal mayor que nosotros, decidiríamos que el tamaño es el que define la superioridad. Somos así de listos y así de simpáticos.

Si alguien piensa esto debe saber que era la forma de pensar anterior a Galileo. Las gentes de aquellas épocas pensaban realmente que eramos el fin último del Universo. La primera fisura a esta idea fue cuando Galileo enfocó el telescopio al cielo nocturno y vio estrellas que no se veían a simple vista. Si todo estaba creado para el hombre, ¿qué pintaban esas estrellas invisibles a simple vista? La teoría de la evolución es, en este aspecto, un paso más: no es que seamos nada en un vasto espacio, sino que ya en la Tierra, a escala evolutiva, tampoco somos nada. Y si no, decidme una sola ley de la Naturaleza que tenga en cuenta la existencia del hombre. Y, para los creacionistas: si alguien nos diseñó, amigos míos, se lució.

Para empezar, la Tierra y el Sistema Solar es una mota de polvo en el Universo. Cuando el Apolo VIII fue a la Luna a hacer las primeras órbitas de la historia de una nave espacial alrededor de la misma, los astronautas dijeron que la imagen que más les había impactado no había sido la cara oculta de nuestro satélite, que era vista por primera vez, sino la sensación de ver la Tierra desde la Luna. Ver un amanecer donde no salía el Sol, sino la Tierra. Nuestro hogar.

¿A que parece muy frágil vista así? ¿Os imagináis qué le sucederá (y a sus habitantes) cuando el Sol finalice su secuencia principal? Pues seamos un poco más humildes y aceptemos que no somos nada especial. Joan Oró lo expresó en sus famosas frases (que traduzco en el párrafo siguiente):

Venim de pols d’ estels i en pols d’ estels ens convertirem. Hem de ser humils, ja que la vida ve de molècules molt senzilles. Hem de ser solidaris, ja que tenim un origen comú. Hem de ser cooperatius, ja que des de la Lluna es veu la Terra com un granet perdut en la immensitat de l’ espai, on no es distingeixen les fronteres entre els pobles i no es veu, ampoc, el color de la pell.

(” Venimos de polvo de estrellas y en polvo de estrellas nos convertiremos. Hemos de ser humildes, ya que la vida viene de moléculas muy sencillas. Hemos de ser solidarios, ya que tenemos un origen común. Hemos de ser cooperativos ya que desde la Luna se ve la Tierra como un granito perdido en la inmensidad del espacio donde no se distinguen las fronteras entre los pueblos y no se ve, tampoco, el color de la piel” )

Y si a escala del Universo no somos nada, a escala evolutiva somos unos recién llegados. Stephen Jay Gould observó que la existencia humana no ocupa más que el último microsegundo geológico de su historia (… ) Quizá únicamente somos una especie de accidente cósmico, una fruslería en el árbol de Navidad de la evolución.

Pero quien mejor lo expresó fue Mark Twain, en 1903, cuando la Torre Eiffel era aún el edificio más alto del mundo, escribió:

Si la Torre Eiffel representara la edad del mundo, la capa de pintura en el botón del remache de su cúspide representaría la parte que al hombre le corresponde de tal edad; y cualquiera se daría cuenta que la capa de pintura del remache es la razón por la cual se construyó la Torre.

Actualización: Jaizki me recuerda la película titulada Herencia del viento donde se relataba este hecho. Y, sin ir más lejos, no sólo en Rusia, sino en Kenya pasa algo parecido.

Actualización 2: Es los comentarios hay un intenso debate que, la verdad, fue largo e interesante. Tuve que cerrar comentarios por spam, pero si alguien quiere añadir algún otro que me lo envíe por correo.

Fuente:

“ El hombre que calumnió a los monos” , Miguel Angel Sabadell “ La relatividad del error” , Isaac Asimov


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