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La Espiral Descendente

16/06/2011 09:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageLa  última noticia que llegó al gran público de la carrera de John Frankenheimer fue el policiaco "Ronin" en 1998, quizá sobrevalorado por venir de quien venía y  recordada luego por  contener  la última interpretación  decente  de Robert de Niro hasta la fecha.La mayor parte del trabajo que hizo en ese decenio final  de su vida y hasta su muerte en julio de 2002 fue  para  televisión y en ese medio se despidió del  oficio con "Path to war", estrenada en marzo.

Siempre interesado por la política, desde la lejana "The Manchurian candidate" cuarenta años antes, Frankenheimer, no sé cómo de consciente sería - el público desde luego, no - que iba a tener que esperar al último aliento que le quedaba, para  rodar por fin  su auténtica obra maestra.

"Path to war", dos horas y media largas en su versión íntegra, es un rebrote inesperado y suculento del clasicismo omnicomprensivo y analítico fordiano, de los grandes Preminger de principios de los 60 y que tuvieron su eco, más irregular o desequilibrado en varios Coppola y Cimino que durante los  años 70 tantas vocaciones autorales despertaron y tan poca herencia han tenido en una cinematografía acostumbrada a tener siempre entre sus filas a ese tipo de directores que  eran capaces de elevarse sobre el presente o el pasado  y  mirar  a la Historia.

Frankenheimer, nunca había sido de ese tipo de directores tomados como referente, aunque sí era respetado y cualquier cinéfilo era capaz de recordar alguna película suya que le había dejado un grato recuerdo, ya fuera  la emotiva "The gypsy moths", la  laberíntica "Seconds", las muy populares en su día "The train" o "Birdman of Alcatrazz", su primer trabajo para la ahora famosa HBO "The rainmaker", "I walk the line", "Seven days in may", "The burning season / Amazónia a ferro e fogo"...

"Path to war", que algo parece tener (más que de  ajuste de cuentas o en todo caso sería con su conciencia), de prueba final para su autor, se aleja de las conspiraciones y los relatos  colaterales a los grandes acontecimientos que tanto le habían interesado, para dar por fin una visión profunda y  exhaustiva  de un hecho, el mandato del  Presidente Lyndon B. Johnson - al que tocaron  dos difíciles tareas: la entrada de USA en la guerra  de Vietnam y sustituir al  "solícito"  y  llorado John  F. Kennedy -, que marcó el devenir de un país y el mundo en el siglo XX.

Visto el fracaso (ya fuese lógico, desalentador o simplemente estrepitoso) de la generación que quiso tomar el testigo en los 80 y 90 (Oliver Stone, Spielberg, Bertolucci, AttemboroughCosta Gavras, Malick...) para tocar  esos grandes  asuntos  y siquiera acercarse al legado  de los anteriormente citados grandes cineastas, John Frankenheimer  elude sermones y discursos, vira hacia la intimidad y se ocupa de filmar personas y sus circunstancias, cómo el rol que desempeñan condiciona y altera  su modo de pensar (hasta para tener que asumir medidas de sus contrincantes como propias y tragarse el orgullo), cómo  compaginan su propio destino con el del país que ha depositado en sus manos el suyo y en definitiva trata una cuestión sumamanete sencilla: qué huella quiere dejarse en esta vida, cómo le gustaría a cada cual ser recordado.

Es por ello "Path to war", que se inicia con un feliz baile,   un gran film de apariencia pequeña, de estancias reducidas, apenas dos o tres actores por escena, abundante y perfectamente adecuado diálogo - en un lenguaje directo  y comprensible por cualquiera -, tan certera para quien conozca los acontecimientos allí narrados como para quien no sepa una palabara de ellos, donde la utilización de una grúa o un súbito plano general adquieren su verdadera dimensión por  simple contraste y que  puede y debe verse con  la agradecida paciencia y atención que discretamente  solicita.

En la construcción firme, sin descansos (no había tiempo que perder)  de su metraje se llega a momentos verdaderamente especiales y que  probablemente, si no lo son ya,   acaben siendo "de otra época" visto el deterioro interminable y el desprestigio de la política en todas partes, que ya no parece que será  nunca más un eficaz motor para resolver o al menos atender problemas.

imageDe hecho, cuando recientemente Frederick Wiseman trató de documentar el funcionamiento del sistema democrático del estado de Idaho  para su extraordinaria "State legislature", algo fundamental parecía haberse perdido definitivamente. Parece  cada vez más difuso apreciar  el carácter admirativo, casi "demostrativo" del trabajo de hombres y mujeres  de reconocida valía o anónimamente interesados en que  pueda llevarse a término un ordenamiento de deberes, prioridades, necesidades  y derechos, al estar inmersos, perdidos, sobreviviendo en definitiva, a interminables procesos burocráticos que han sido el efecto final de la  saturación administrativa  en tantos países.

La mayoría de los mejores momentos  de "Path to war" y en contra de lo que suele ser habitual, se acompañan de un distanciamiento de la cámara -  cercana, escrutadora, como solía gustarle  a Frankenheimer - respecto a los actores (fantásticos Alec Baldwin, Donald Sutherland y especialmente Michael Gambon como Johnson) y sus movimientos,   invitando al espectador a comprender, a abstraerse de pulsiones y frases sueltas más o menos efectistas y concebir en continuidad el guión. Emoción en plano general, ese viejo  sueño abandonado.

Se siente vivamente, aunque indirecta o entre líneas, la presión de las grandes corporaciones, la soledad o el vértigo  del poder, el escaso brillo alcanzado  en las conquistas  de política interna frente a los logros internacionales, cómo se partía en dos el país y se posicionaban los ricos padres de los "Fortunate son" como  los llamó  John Fogerty - a quienes debía sonar como una concesión  populista o directamente una utopía    ese paquete de medidas conocida como "Great Society" que trató de recuperar el espíritu del New Deal del Presidente  Roosevelt - o qué  fácilmente  y qué amoralmente si no se tienen escrúpulos, consagrando todo a un patriotismo neutro, se decide el destino de miles de personas y sus familias.


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postcefalu.blogspot.com
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