Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Galdo Fonte escriba una noticia?

La economía del sol

15
- +
04/05/2020 05:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para dar solución al futuro del sector turístico más que aplicar inadecuados tratamientos de choque, se ha de ajustar su sobredimensionamiento a la nueva realidad de la demanda y cesar con la utilización de la improvisación como experimento

Su excedida terciarización hace que España, se vea afectada por la crisis del coronavirus en mayor medida que otros países de su espacio geopolítico.

Tal es así que las estimaciones de la repercusión de su impacto ofrecen un panorama desolador como consecuencia de la extrema vulnerabilidad que induce su marcada dependencia del sector servicios, y que además de demandar la urgente aplicación de excepcionales medidas de rescate exige en paralelo un cambio radical y diversificado del modelo productivo.

El drama está servido y la solución se antoja enrevesada dada la complejidad que provoca el desequilibrio sectorial de nuestra economía; por cuanto de mantenerse la estructura del modelo productivo que fue en su día el factor desencadenante de la crisis anterior, los sectores más perjudicados por sus efectos como son hostelería, la restauración, aerolíneas, etc., hará que nuestro país encaje el mayor impacto sobre la actividad en el contexto de los países de la Unión, hasta el extremo que un millón y medio de trabajadores de esos sectores afectados se verán directamente repercutidos, como consecuencia de la recesión que alcanzará el 10, 7% del PIB nacional y una inflación incierta

Es por eso que la vuelta a la normalidad que baraja el Ejecutivo está exenta de todo rigor, por cuanto resulta infundado establecer previsiones de reactivación cuando no habrá llegada de turismo foráneo toda vez que el cierre de fronteras se extenderá cuanto menos hasta el mes de octubre, lo que impedirá la entrada de turistas extranjeros en los meses clave de la etapa estival, cerrando con ello toda probabilidad de reactivación en el corto y medio plazo, un desajuste que no se puede mitigar utilizando la peregrina idea de apostar en un primer momento por el turismo nacional, pues en el más optimista de los escenarios esa “medida” no pasaría de cubrir el quince por ciento de la capacidad de oferta del sector.

Antes de establecer alternativas peregrinas debiéramos tener presente que la movilidad de las personas, es la esencia del turismo y que tal percepción es justo la antítesis de lo que impone la pandemia del coronavirus como solución a su erradicación, y cuando de lo que se trata es compaginar movilidad con distancia social, es inútil proponer la vuelta a la "normalidad". de un sector sobredimensionado que cerró el ejercicio de 2019 con 83, 7 millones de turistas, y cuya repetición en cuantía excede toda previsión por cuanto la única certeza sobre el futuro sectorial es la incertidumbre

La complejidad es insólita pues nunca se ha producido al mismo tiempo un shock de oferta y demanda, pero las circunstancias hicieron posible que lo imprevisto sucediera, y esa eventualidad debe ser razón suficiente para asumir que volver cuanto antes a lo mismo como medida de recuperación de empleo, no solo no es el remedio sino un error mayúsculo, especialmente cuando la fuerte dependencia de la economía española del sector turístico indica que la solución ha de ser otra, y pasa por achicar su excedida dimensión y rediseñar su ámbito en consonancia a la demanda de su realidad futura.

Antes de la aparición del corona virus el turismo ya había dejado de tirar del carro de la economía española, por eso que la reactivación del sector no se resuelve con solo aplicar medidas de choque

No es de recibo por tanto confiar una parte trascendente de la reactivación económica al mantenimiento del modelo turístico de sol y playa, cuya creciente obsolescencia, hace que prime la cantidad sobre la calidad, y que hasta ahora, solo haya creado "empleo precario, inestabilidad laboral y considerables estragos en el territorio”; lo que insta a desarrollar otros modelos turísticos más sostenibles y respetuosos con el entorno natural, que además de corregir su sobredimensionamiento reduzcan la nefasta huella ecológica que ha generado el sistema actual.

Se equivocan de plano quienes se niegan a asumir esa evidencia y en su optimismo se reafirman en aplicar la filosofía de los planes de choque con transitoriedad diferida barajando el horizonte del año 2022, como temporalidad suficiente para alcanzar la recuperación y normalización del sector.

Para entender el contexto en el que nos movemos se ha de saber que antes de la aparición en escena del corona virus el turismo ya había dejado de tirar del carro de la economía española como alertan las cifras de los dos ejercicios anteriores, toda vez que en el 2018 creció por debajo del PIB y en 2019 avanzó sólo un 1, 5%, es decir menos que la economía nacional que rozó el 2%, un frenazo que no se daba desde el año 2010, sin que a pesar de tal indicación se hiciera nada por remediarlo, siendo por eso que ahora con los efectos de la crisis la complejidad toma mayor dimensión y las medidas de choque dejan de ser la solución efectiva.

De no asumir esa realidad y someter el sector a un proceso de reconversión acorde a la demanda, sobra decir que la deriva de la situación será de mayor escala que la vivida hace unos años con el sector inmobiliario.


Sobre esta noticia

Autor:
Galdo Fonte (429 noticias)
Visitas:
1243
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.