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La corrupción en la cosa pública

06/10/2018 13:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Si al Derecho tradicionalmente se le atribuye un origen romano, la corrupción tiene el mismo origen, antes de Roma los babilonios ya habían puesto en práctica el ojo por ojo y el diente por diente, pero los griegos –como siempre- fueron más inteligentes y honrados

Un siglo antes de la era común lo denunciaba Vitruvio a Cesar Augusto con estas palabras:

“En Éfeso, grande y hermosa ciudad de Grecia, dicen hay una antigua ley, dura a la verdad, pero nada injusta: y es, que cuando un Arquitecto toma á su cargo una obra pública, presenta un cálculo y tasación hecha del gasto de ella, quedando sus bienes obligados al Magistrado hasta estar concluida. Entonces si las expensas corresponden al cálculo, es el Arquitecto ennoblecido con decretos y honores. Así mismo, si los gastos no exceden al cálculo en más de una cuarta parte, se paga de los mismos fondos públicos, sin que el Arquitecto quede sujeto pena alguna. Pero si en la obra se consume más de dicha cuarta parte, se toma de sus bienes el dinero para la conclusión”.

“Ojalá que los Dioses inmortales hubieran hecho que esta ley estuviese también establecida en el pueblo Romano, no solo en los edificios públicos, sino también en los privados, pues así no robarían impunemente los ignorantes”.

Tal vez la mencionada Ley de Vitruvio, esté asociada al penoso recuerdo de la acusación que se hizo a Fidias de haber robado a los atenienses cuando se le encargó la reconstrucción del Partenón y que le costara el exilio o la muerte, según qué autor cuente lo que había sucedido 450 años antes de la era común.

En todo caso, la Ley a pesar de ser dura en verdad no es nada injusta y merece la pena ponerla en práctica en nuestros tiempos, cuando gentes sin escrúpulos compran títulos y prebendas a diestra y siniestra, eludiendo todo tipo de responsabilidades e incluso amparados por leyes que ellos mismos han impulsado, cuando no impuesto.

El erario público ha de ser protegido de los despilfarros y las malas gestiones de los indocumentados y de los avispados.

Ahorraríamos en impuestos si esta Ley vitruviana fuera puesta en práctica y mejorarían su saber y buen hacer los profesionales del ramo.

Serviría de ejemplo a otras profesiones y mejoraría la calidad de nuestras obras públicas y privadas.

Las naciones se deben dotar de leyes para garantizar la equidad y la eficacia de los gobiernos, no para facilitar trampas y subterfugios a aquellos que hacen y abusan de las leyes para obtener beneficios.

Son los políticos corruptos y sus cómplices los que destruyen la bondad del Estado

Ya lo dice el refrán popular: El que hace la Ley, hace la trampa y con ello se da pábulo a la extendida desconfianza de los ciudadanos y su alejamiento del ejercicio democrático, creando ese estado de opinión cada vez más extendido de que todos los políticos son iguales y sólo saben robar.

Lo cual nos lleva indefectiblemente a pensar si no se pone coto a tantos desmanes acabaremos dando por bueno el refrán popular, muy a pesar de no ser totalmente cierto.

Si la corrupción es inherente al Poder, es hora de poner coto a estos desmanes mediante leyes justas que impidan el saqueo de las arcas del Estado que se alimenta de los impuestos directos e indirectos de todos los ciudadanos sin distinción de clases.

América Latina, necesita urgentemente asumir el reto de combatir la corrupción que está minando las bases del Estado y es la raíz de las injusticias sociales, tanto en la derecha como en la izquierda.

Que nadie se llame a engaño, las fidelidades políticas se pagan con las corruptelas toleradas por los gobiernos y que sepamos sólo en Cuba se han atajado de forma brutal y contundente pero al final efectiva.

La complicidad lograda mediante la corrupción entre el ejército y el partido del gobierno en Venezuela son un claro ejemplo esto.

El ejemplo de la galopante corrupción en Brasil, Colombia, España o México y de la escasa, por no decir nula eficacia de la justicia, son un claro ejemplo de esta imperiosa necesidad de atajar por todos los medios la malversación de la hacienda pública.

Corrigiendo a Vitruvio, habrá que exclamar:

Ojalá que los gobiernos tengan a bien hacer esta Ley y establecerla en todos los pueblos, pues así no robarían impunemente los avispados.

 

@ordosgonzalo

 

gonzalo   alvarez-lago   garcia-teixeiro

 


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