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La coronación de Cibeles

22/04/2011 19:38 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Real Madrid reconquista en Mestalla la Copa del Rey después de dieciocho años, al terminar victorioso tras el enfrentamiento contra el FC Barcelona, en un partido memorable, apasionante e inolvidable

Hace un año, en un día como hoy, estaba mandando mensajes de felicitación a aquéllos amigos que forman parte de la afición del Atlético de Madrid (léase Atleti); y no los felicitaba por la derrota conseguida en la final de la Copa del Rey, no soy tan cruel, sino que los felicitaba a ellos. Por llegar hasta allí, por animar hasta el desconsuelo, por esperar el milagro hasta el último segundo, por quedarse sin voz animando aún después de la derrota. La afición dio muestra de respeto a su equipo, así como lo hiciera el Athletic tiempo atrás, así como lo hicieran otros tantos… ayer, sin embargo fue diferente…

La hegemonía de un Club ha convertido a su afición en público desagradecido, no importa lo que hicieran ayer, o el año pasado, o el anterior, el BarÇa perdió al Copa del Rey en Mestalla, y la derrota se agradeció con la huida, con el vacío, con el silencio. No hablaré de las razones políticas de la marcha, ni de los pitidos para silenciar el himno nacional, no repetiré las palabras de algunos periodistas que intentan contagiarnos su independentismo… absurdo me parece hablar de ello, como tan absurdo me parecería que un Club que no respeta una competición en la que juega, se arriesgara a jugar una final como la de ayer. No, el BarÇa no es así, no creo que las palabras de Piqué fueran ciertas, pues sería incongruente que un profesional jugara con tanta efusividad una final si esta le importara un bledo, tan absurdo como que defendiera los colores de una bandera que no respetara. No todo es el ego futbolístico, no lo creo. Sería bastante absurdo: desgastarse por algo que no se desea… no, no creeré en las palabras irrespetuosas de los blaugranas porque esto los convertiría en absurdos profesionales. Y no, no lo son.

El partido de ayer fue tan importante como lo fueron todos y cada uno de sus jugadores. Mou vino a Madrid no sólo a ganar títulos, sino a recuperar el prestigio perdido, y lo ha recuperado. Sea como sea, diga lo que diga, hable o calle, guste o no guste. Mou es diferente, y consigue que hablemos de lo que él quiere que hablemos para que olvidemos lo que él no quiere que mencionemos. Es listo el portugués. Muy listo.

No hablaré de todos y cada uno de los jugadores, porque necesitaría miles de folios virtuales, y mi ignorancia sólo me permite escribir frases escritas por otros periodistas. Soy ladrona de vidas, no de palabras. Hablaré de Iker porque es querido por el madridismo, es ejemplo de humildad (humildad certera, no fingida), es el premio a un sueño, a una ilusión, a un trabajo bien hecho.

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Hablar, hablará Jorge Valdano, pues habla del fútbol como si de un poema eterno se tratara. Emocionarse se emocionará la afición, que es la que ha estado ahí, a pesar de todo. A pesar de todos. Levantar el pulgar es cosa del Presidente, que ve los frutos de un volver a empezar… aplaudir, aplaudiré a los que ayer jugaron. A todos ellos: blancos y blaugranas, por regalarnos una noche en la que rivalidad eterna escribió otro capítulo más en la historia de los que han vivido, y vivirán, días de gloria y decepción en la eterna lucha por la victoria. Conquista de copas en vitrinas sin paredes…

Ayer, después de levantar la Copa, no recibí un mensaje de ningún amigo o conocido que me felicitara al saber de mi alegría. Seamos sinceros, tampoco esperaba llamada alguna, pero no deja de fascinarme que algo tan emocionante como el deporte, algo tan saludable, honorable y apasionante, sea fruto de guerras e insultos. La victoria del equipo contrario no siempre es casual, pues también puede ser merecida, y no siempre hay que buscar razones para insultar o pisotear un triunfo merecido. Anoche la Copa podía haber acabado en Canaletas, pero acabó en Cibeles… y fue el final de una batalla combatida, en algunos minutos más que en otros, pero una conquista hecha con el corazón y con la unión de un equipo joven e ilusionado, frente a la hegemonía de un grupo formado tiempo atrás. Felicidades a ambos. Felicidades al fútbol.

Anoche, mirando el estadio de Mestalla no pude sino recordar a la afición de un Atlético de Madrid que el año pasado salió victorioso del Camp Nou, aunque la Copa no se fuera con ellos a Neptuno. Los culés perdonarán esta derrota cuando entiendan que las victorias no siempre las logra el más fuerte.

Felicidades a la Diosa que de nuevo fue coronada, y esta vez por un Santo, ni más ni menos.


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Elesobrinos (1 noticias)
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