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La condesa diabólica

18/04/2011 06:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mando a sus esbirros que secuestraran a más de 650 doncellas para beber su sangre y bañarse en ella y así poder mantenerse eternamente joven y bella

La historia está plagada de personajes de todo tipo; unos heroicos, otros, diabólicos. Existieron seres tan sumamente crueles e inhumanos qué de no haber sido por sus desmanes y excesos ni tan siquiera se les hubiera recordado.

Uno de esos personajes vivió en la Europa Central entre los siglos XVI y XVII; se trata de la condesa Elizabeth, Bathory (condesa, en húngaro) de Erzsébet, más conocida como “la condesa sangrienta”.

Transilvania, fue cuna de dos conocidos asesinos

Gabriella Elizabeth, condesa de Erzsébet, fue la musa inspiradora del escritor Bram Stocker en su famoso libro “Drácula” donde se reflejaba la vida de Vlad Tepes, el conde empalador, personaje real del que nunca se pudo probar que bebiese la sangre de sus víctimas como ocurriera en el caso de la condesa que si le fueron probados sus crímenes siendo arrestada y condenada a ser emparedada hasta la muerte. Una muerte tan atroz y cruel como lo fue su propia vida.

Así creció y vivió la mayor asesina de masas de la Historia

Todo comienza en 1560, fecha en la que Elizabeth nace en el seno de una de las familias más antiguas, poderosas e influyentes de Transilvania (Erdély en húngaro) que entonces pertenecía a Hungría. Nació de un matrimonio consanguíneo entre primos hermanos y se cuenta que siendo una niña, con 4 o 5 años de edad, sufría de frecuentes ataques de epilepsia, ataques que remitieron a partir de su adolescencia.

Creció y vivió en el castillo familiar de los Ecsed (actualmente conocido como castillo de Č achtice o Csejte, su nombre húngaro) ciudad situada en la actual Eslovaquia. Dice su biografía que en ese castillo es donde mandó construir una jaula de hierro dentro de la cual torturaba y asesinaba personalmente a las jóvenes doncellas.

Temprana boda a los quince años

Como era habitual en esa época y sobre todo en la alta nobleza, Elizabeth fue prometida en matrimonio a la edad de once años trasladándose al castillo de su futuro marido, el conde Ferenc Nadasdy, hijo de una rica y aristocrática familia húngara.

Con quince años contrajo matrimonio a pesar de que antes, a los trece, había tenido un hijo, que fue sacado a hurtadillas del país, fruto de sus relaciones con los hijos de la servidumbre del castillo. La madre de Ferenc al ignorar cual de sus sirvientes había sido el progenitor del hijo de la prometida de su hijo mandó ejecutarlos a todos ante la mirada de satisfacción y regocijo de la pequeña Elizabeth. Muchas investigaciones han coincidido en que el carácter malévolo de la pequeña condesa provenía de una degeneración genética debido a que los miembros de su familia habían celebrado, desde tiempo inmemorial, matrimonios endogámicos motivo por el cual padecía de frecuentes ataques epilépticos, además, era habitual en su familia el realizar prácticas de magia negra y satanismo. Su hermano Stephan y su tía, ambos con marcadas tendencias sexuales anómalas y pervertidas, fueron conocidos libertinos en su época y, también, cabe citar a su tía Clara que practicó toda clase de enfermizas aberraciones sexuales hasta que envenenó a su propio marido.

Fue la musa inspiradora del escritor Bram Stocker en su famoso libro “Drácula”

Ferenc, el Caballero Negro

Con ese sobrenombre pasaría a la historia el conde Ferenc, marido de Elizabeth, que se distinguió por su crueldad tanto en el campo de batalla como en la vida social. Dicen de él que era tanto o más cruel que su pequeña esposa. Gran parte de su vida matrimonial la pasó guerreando contra los turcos y cuando volvía a casa disfrutaba torturando salvajemente a sus prisioneros. De hecho tanto él como su joven esposa disfrutaban de los mismos sádicos juegos. Se sabe que ella torturaba a sus sirvientas introduciendo finas agujas bajo sus uñas o haciéndoles coger llaves o monedas al rojo vivo.

Dice la leyenda que Ferenc enseñó a Elizabeth cómo castigar a sus doncellas desnudándolas, untándoles su cuerpo en miel y dejándolas a la intemperie para que fuesen pasto de la voracidad de cualquier insecto.

Elizabeth, la condesa sanguinaria

El origen de la historia comenta que utilizaba sangre para fines cosméticos habiendo nacido la leyenda cuando un día, propinó una violenta bofetada a la criada que la estaba peinando, con tan mala fortuna que ésta comenzó a sangrar y su sangre salpicó la mano de la condesa. Convencida de que la zona de la piel donde había caído la sangre se veía más lozana, proyectó tomar baños de sangre humana para mantener su juventud y belleza eternamente. A partir de este momento comenzó una orgía desenfrenada de asesinatos (se dice más de seiscientos cincuenta) que se prolongó por espacio de diez años, durante los cuales sus criados recorrieron la región a la caza de jóvenes vírgenes, cuando no era ella misma la que las atraía al castillo con el señuelo de ser empleadas como sirvientas. Allí, las aldeanas eran encerradas en las mazmorras del castillo, a la espera de ser degolladas para que su sangre llenara la bañera de la cruel condesa.

Llegó un momento que el guardar tal número de cuerpos en el castillo se convirtió en un gran problema. Incluso al principio se guardaron algunos cuerpos debajo de las camas. Sin embargo, el olor era tan insoportable que algunos sirvientes llevaron los cuerpos a un campo cercano a la ciudad, con lo que empezaron a circular leyendas entre la gente de la existencia de vampiros.

La condesa Bathory poseía muchas más riquezas que el propio rey Matías II. Debido a esto en cuanto al rey le llegaron noticias de lo que en el castillo de la condesa estaba ocurriendo, decidió actuar de inmediato, motivado por la codicia hacia sus pertenencias. Poco después el rey ordenó en Bratislava al conde Thurzo que investigara los hechos. Si se podía encontrar a Bathory culpable de brujería, todas sus posesiones pasarían directamente al rey y además se anularía toda su deuda con ella. Sin embargo el conde Thurzo era un gran amigo de la familia Bathory y pudieron hacer un trato con él: habría un juicio conducido por Thurzo antes de que el rey pudiera actuar. Bathory no comparecería pero sus cómplices serían llevados a juicio. De esta manera las propiedades se quedarían en manos de la familia Bathory. El plan se llevó a cabo y los cómplices de la condesa fueron ejecutados de forma cruel. Se le arrancó los dedos con tenazas al rojo vivo y después se les tiró vivos a la hoguera. La condición de noble de Elizabeth impidió que fuese ejecutada. La pena que le impusieron fue la de cadena perpetua en confinamiento solitario. Fue encerrada en un cuarto de su castillo. Los albañiles sellaron puertas y ventanas, sólo dejaron un pequeño orificio para pasar los alimentos y el agua y una ranura por la que entraba el aire y por la que se veía un pequeño retazo de cielo.

Una muerte tan cruel como lo fue su propia vida

El 21 de agosto de 1614 falleció, después de haber pasado dos años emparedada. No pudo ser enterrada en la iglesia de Csejthe porque los habitantes consideraron una aberración que los restos de la “Señora Infame” yaciesen en su pueblo. Finalmente, la enterraron en el pueblo de Ecsed, en el noreste de Hungría, allí descansa su cuerpo y su sanguinaria historia.


Sobre esta noticia

Autor:
Jaime Bel Ventura (52 noticias)
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Tipo:
Suceso
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