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La clave está en la conciencia

06/04/2010 17:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Acerca de la conciencia, el shopping, el Tibet, los chinos y otros asuntos, revueltos como en cajón de turco

El Tibet se mantuvo durante siglos en paz con sus vecinos, muy probablemente en base a la práctica cotidiana, no de una ideología, sino más bien de un sistema de desarrollo de la conciencia, con una profunda filosofía detrás. El Occidente cristiano, aunque pretenda disimularlo tras una parafernalia de conceptos, muy probablemente no llegó a profundizar tanto en la filosofía perenne, al decir de Ken Wilber, profunda, aguda, transpersonal, y al mismo tiempo la filosofía y la religión dominantes lo sustentó para realizar prolijas y continuas guerras, coloniajes, invasiones, anexiones de vastos territorios, depredación de los mismos, etc. Digamos que el Occidente cristiano se separó un tanto del Cristo en el monte, repartiendo panes y peces a la multitud cansada.

Lo que ha pasado con el Tibet es un paradigma extraordinario de nuestro mundo. Sometido, exiliado, despojado, desconocida su cultura, su religión, subversivizado... buena suerte tuvieron sus sometedores, que son además grandes negociantes de cuyos productos mucha gente no quiere prescindir.

Cuando a Obama se le ocurre ir a visitar al Dalai Lama, los chinos se enfurecen, claro que sí. Y el poder de los anti-lamas chinos está mucho más en las mil bagatelas y en las decenas de productos un tanto mejores de su industria de gran poder expansivo, que en los misiles (aunque no ha de despreciarse el club de los países que sí son aptos, capaces, autosuficientes, como para tener misiles, que no es para todos la bota de potro, entiéndase esto en el más irónico de los sentidos).

Opina quien suscribe esta nota que la clave de la mayoría de los problemas humanos está en la evolución de la conciencia; no de la conciencia tomada en un sentido moral, sino del concepto más amplio, en el cual la conciencia podría asimilarse a lo que comúnmente entendemos por espíritu.

Los otros problemas, los terremotos, las catástrofes... siempre hubo terremotos, solo que ahora hay más gente sobre la tierra, y causan por tanto más daño.

Y el cambio climático producido por el mismo hombre... estamos en lo mismo. Una filosofía de que se podía hacer cualquier cosa con el mundo, que alguien iba a venir a arreglarlo a último momento, o que iba a resistir más de lo que decían... sigue siendo un tema de conciencia.

Una visión del hombre demasiado criatura de barro, sin un correlato de sus reales posibilidades espirituales, es funcional a los poderes de turno

Una visión del hombre demasiado criatura de barro, sin un correlato de sus reales posibilidades espirituales, es funcional a los poderes de turno. Si el hombre falla, si se equivoca, pues utilicemos esas fallas para encauzarlo, para encausarlo, para ... dominarlo, en base a la culpa, vieja táctica de manipulación encargada por el rey al sacerdote. Yo sí puedo, tú no.

Sin importar de dónde proviene la domesticación del hombre, si de una particular ideología, o de una iglesia donde te quitan hasta la plata del ómnibus, lo más campantes, el sujeto domesticado es útil.

Inseguro de sus propias capacidades, siempre en falta, siempre incompleto, es apto para el consumo no demasiado pensante, para la leva de la tropa, para la muchedumbre que agita banderas emocionales y a los años sale a agitar contrarias banderas, sin acordarse mucho, en esa increíble amnesia colectiva que sin embargo ocurre, y seguriá ocurriendo.

En este sentido, el espíritu, la conciencia, se mantienen en sombras. Ya no es el espíritu entendido y sentido como lo más profundo de nosotros, sino creencias para la viejita que va a misa con el rosario. No se necesita un profundo desarrollo espiritual para ir al shopping, faltaba más, ni para mirar la tele. Esas cosas son hobbies para los ratos libres.

No estoy hablando de la pertenencia a tal o cual grupo religioso, sino de una toma de conciencia personal, y colectiva, de que somos mucho más que objetos y sujetos de consumo y opinión superficial, dedicados a ofrecer nuestro tiempo por pocas monedas y a escaparnos del estresante fragor de la vida diaria con las diversiones que tenemos a mano.

Somos mucho más que eso.


Sobre esta noticia

Autor:
Leoland.uy (16 noticias)
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Tipo:
Opinión
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