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Kepler falsificó los datos para probar su teoría

28/12/2010 11:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En el siglo XVII, Kepler ofreció al mundo una teoría de los planetas basado en su intuición y sin haberla probado. No tuvo más remedio que falsificar los datos que años después resultaron exactos. Newton basó en ellos la ley de la gravitación universal

Johannes Kepler, el astrónomo que afirmó en 1609 que los planetas giraban alrededor del sol en un recorrido elíptico, intuyó su teoría e inventó los datos que la probaban. Un Sherlock Holmes de la ciencia, el Dr. Donahue acaba de probar el hecho y también… que las mentiras del sabio resultaron verdad.

El diccionario inglés de los hombres célebres, del MacMillan de la Biografía, concede a Kepler preminencia sobre los sabios de su tiempo. Dice que estudió primero para ser pastor luterano, pero que fracasó y en 1594 era profesor de matemáticas en Graz. Kepler era partidario e las leyes de Copérnico y está considerado como uno de los fundadores de la astronomía moderna.

El gran Arthur Koestler, el autor húngaro, que se suicidó en Londres en 1983 y que en los últimos años de su vida dejó la novela para dedicarse a la ciencia, escribió en 1959 una obra sobre Kepler titulada “The Sleepwalkers” (Los sonámbulos), pero no sospecho siquiera que el gran maestro estaba jugando más allá de sus posibilidades científicas.

El descubrimiento lo acaba de hacer el Dr. Donahue, historiador de la ciencia, cuando trataba de traducir al inglés la obra maestra de Kepler “Astronomía Nova” o “La Nueva Astronomía”.

Kepler nació en 1571 en la cuidad de Weil der Stad y en 1612 fue nombrado matemático en la universidad de Linz de donde pasó a ocupar el puesto de astrónomo de Wallestien, el general imperial de la guerra de los 30 Años. En sus “Tablas Rudolphinas” (1627) presentó la teoría de que los planetas se mueven alrededor del Sol en órbitas elípticas y no en círculos como lo había sugerido hasta entonces la ciencia sostenida por Copérnico.

Kepler ofreció al mundo de entonces la teoría sin haberla probado y no hubo más remedio que fabricar lo datos. Desde la antigüedad el círculo estaba considerado como la única forma geométrica suficientemente perfecta para describir el movimiento de los cuerpos celestes. Los datos aparecen en las posiciones calculadas para el planeta Marte que Kepler utilizó como prototipo de todos los demás planetas.

Estaba muy motivado por una devoción mística a las armonías musicales tratando de encontrarlas en el cosmos. Era modesto, puntual, trabajador. Su trabajo consistía, en realidad, en investigar la verdad de las teorías de Copérnico, el hombre que había colocado al Sol en el centro de los movimientos planetarios. Kepler encontró la teoría cierta, pero mal asentada y para demostrarla mejor dijo que los planetas sí se movían alrededor del Sol, pero no a la manera que había sostenido su antecesor, son en elipses. Esa serie de círculos imperfectos se llamaban “epiciclos”.

Kepler supo dar al concepto del sistema solar una base física más consistente que Copérnico e hizo predicciones planetarias cien veces más exactas que su maestro. Eso ocurrió y más, gracias a Tycho Brahe, el gran astronómo danés quien en 1600 le acogió y puse a su disposición su observatorio en un castillo de las afueras de Praga. Kepler se puso al trabajo y pronto fue capaz de escribir “La nueva Astronomía” cuyo propósito era documentar su obra explicando la órbita de Marte y aplicar sus teorías, por extensión a los demás planetas.

A principios de 1605 Kepler había terminado 51 capítulos de la obra citada, sin descubrir que la órbita tenía la forma de elipse. La idea se le presentó como una revelación en 1605. Se dio cuenta que la elipse encajaba como anillo al dedo en sus observaciones anteriores de que, desde el Sol, se extiende hacia lo planetas en movimiento una línea sobre áreas iguales en intervalos de tiempo iguales. Es decir que el planeta se mueve más rápidamente cuando está más cerca del Sol.

“La Nueva Astronomía” fue publicada en 1609 y la proporcionó gloria y alabanzas. Contenía 70 capítulos en los que, generoso, Tycho, Brahe, que no ha pasado a la historia, le ayudó.

Llega el Sherlock Holmes, William H. Donahue

Cuando Donahue leía la obra de Kepler, en latín, decidió rehacer los cálculos de Kepler diciendo “es imposible entender el lenguaje si no se comprende lo que se está escribiendo”. Y constaté que él estaba equivocado o Kepler lo estaba.

En el capítulo 53 de su libro, Kepler explicaba el método que utilizaba para calcular las distancias entre la Tierra y Marte a partir del Sol. Ese complejo método se basaba en la triangulación que mide la distancia entre dos planetas hasta un tercero analizando los ángulos formados por tres puntos.

El satélite artificial Kepler que orbita alrededor del sol busca exoplanetas -de los que ya hablamos antes- similares a la Tierra para descubrir nuevas civilizaciones y quizás extraterrestres

Las distancias resultantes, calculadas para una gran variedad de datos diferentes rastreaban la geometría de los movimientos planetarios y le dieron indicios vagos de que las órbitas no eran desde luego, circulares como había mantenido Copérnico.

Estos datos inexactos basados en cálculos preconcebidos le dieron una vaga prueba de su teoría, pero sin probarla, basado en la intuición formuló su teoría como demostrada lo cual produjo una revolución en el campo de la astronomía.

El Dr. Donahue siguió exactamente las formulaciones de Kepler redactadas en latín para tener la seguridad de que comprendía las tesis del hombre que se había atrevido a desafiar las formulaciones de Nicholas Copernico. Para eso utilizó el “mapa de Kepler” y observó que las propias teorías llevaban a resultados matemáticos diferentes. Donahue pensó que estaba cansado y se tomó un reposo. Luego usó otros métodos que otros sabios de la Universidad de Cambridge (Inglaterra) les había sugerido.

Y llegó a la conclusión que los números estaban hechos después de la formulación de la teoría incluso con cálculos basados también la triangulación. Todo estaba generado artificialmente.

Las “Tablas Rudolphinas” (1627) tuvieron más de un siglo de aplicación y las Leyes de Kepler han sido correctas hasta ahora.

Y lo son, pero gracias a su intuición y no a sus cálculos. En 1630 moría Kepler sin que nadie hubiera siquiera discutido sus falsos planeamientos… que resultaron ciertos.

Sin embargo la noticia del descubrimiento de Donahue, hecha en Cambridge no ha sido condenada por los grandes de la astronomía. Los métodos de investigación del siglo XVII eran tan rudimentarios que parece imposible como llegó siquiera a sentar las bases de la moderna astronomía. Walter W. Stewar, sabio y erudito, que ayuda al Congreso norteamericano a investigar los casos de fraude científico antiguos y modernos, no ha da la razón al Dr. Donahue son que se ha limitado a comentar “No sabemos con seguridad si sus normas de medición eran iguales o diferentes a las nuestras”.

Él Año de la Astrofísica(2009), tuvo el honor de cerrarlo el telescopio Kepler, descubriendo sus primeros planetas extrasolares, que se añaden a la ya larga lista de ese tipo de planetas, por Sistema de Tránsito, método de detección que explicamos en reportaje anterior. A diferencia del método llamado de Velocidad Radial, facilita la medición del tamaño de los exoplanetas. A pesar de todo, este hallazgo contribuye a comprender cómo surgen y evolucionan los sistemas planetarios y cómo se forman los planetas en él. Al lograr esto, ya a principios de 2010 probó que su instrumental funciona bien y que la NASA puede confiar en su futuro.

El descubrimiento de los cinco planetas, que se han denominado Kepler 4b, 5b, 6b, 7b y 8b, fue publicado en enero 2010, hace justo un año en Washington por miembros del equipo investigador de Kepler en una reunión de la American Astronomical Society.

Estos planetas son gigantes gaseosos que denominamos “júpiters calientes” por ser de la misma naturaleza que el gigante de nuestro sistema solar y orbitar tan cerca de su estrella que su temperatura es muy elevada. Se estima que las temperaturas de este tipo de cuerpos se sitúa entre 1200 y 1600 grados centígrados, temperatura equivalente a la de la lava fundida y, por tanto, demasiado elevada como para que sea posible la existencia de vida. Todos ellos orbitan estrellas más calientes y grandes que el Sol. La temperatura es inferida a partir del tipo de estrella a la que orbitan y a al distancia a la que lo hacen. Cuatro de ellos son más masivos que Júpiter y el quinto tiene una masa similar a la de Neptuno.

Tienen, en concreto, de 25 a 670 masas terrestres. Gracias a que se puede saber el tamaño de estos planetas, se puede calcular la densidad de los mismos, que ha resultado ser muy baja. Estos nuevos planetas son menos densos (entre 0.166 y 0.894 gramos por centímetro cúbico) de lo que cabría esperar según los modelos de formación de planetas gigantes gaseosos. Este tipo de contradicciones son positivas, pues permiten cuestionar las teorías existentes y hacer que la ciencia avance. Se han cumplido las expectativas. No obstante, los miembros del equipo, confían en que es sólo cuestión de tiempo que Kepler detecte otro tipo de planetas, incluso análogos al planeta Tierra.

Para poder detectar planetas similares a la Tierra se necesitarán por lo menos tres años de observaciones, periodo de tiempo durante el cual se hayan producido otros tres tránsitos para así tener confirmación. Si finalmente se encuentran, se podrá saber la abundancia de planetas con capacidad de tener agua líquida sobre su superficie y por tanto quizás vida. De hecho, puede que se haya registrado ya algún tránsito de este tipo producido por un planeta similar a la Tierra y que la lógica cautela de los científicos haya impedido decir nada al respecto.

Kepler detectó 175 candidatos a exoplanetas de los cuales se han podido comprobar con telescopios en tierra 50. Algunos fueron falsos positivos causados por sistemas binarios, pero otros resultaron ser estos exoplanetas. Ahora los científicos están investigando otros 125 casos restantes, pero tienen el grave inconveniente de no disponer de suficiente tiempo de telescopio (convencional) para realizar las confirmaciones. Esta previsto que Kepler continúe funcionando hasta el año 2012, pero si logra otras detecciones positivas y continúa funcionando sin problemas técnicos lo más probable, es que la NASA extienda la misión.


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