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JUSTIN VALI ''RAMBALA'' (MADAGASCAR) @ [253k VBR]

08/03/2011 23:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageJUSTIN VALI

''RAMBALA''

(MADAGASCAR)    @

Justin Vali : virtuoso del « valiha », instrumento tradicional de bambú con sonoridades características de las altas tierras. Este músico ha puesto en venta algunos CDs tales como « Rambala » su primer álbum, « Malgache connexion » con el título genérico « Bilo », acompañado por varios músicos del Oceano Índico.

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Enigmas malgaches

CARLOS GALILEA 24/11/1997

Madagascar, con animales y plantas únicos en nuestro planeta, encierra algunos enigmas. Justin Vali explicó que los habitantes de la isla de los Ancestros son mezcla de africanos y malayo-polínesios. Y a la valiha -una cítara tubular consistente en una caña de bambú con cuerdas de corteza o metálicas- se la considera. mediadora entre los humanos y los espíritus.

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Justin (Vali) Rakotondrasoa domina la técnica de tal forma que tomó de ella su nombre artístico. Con una de las valihas, que apoyaba sobre el estómago apuntando hacia el frente, extrajo ráfagas de notas. Además, hubo un kabossy -híbrido de ukelele y mandolina-, una guitarra acústica, acordeón -aportación de los misioneros del siglo pasado-, coros y palmadas. Música alegre, con ritmos de seis por ocho, que por momentos sonó americana: no estaban lejos ni joropos ni huapangos.

Algún viajero ha reportado que la capital de la isla tiene cierto aire andino que se adivina en las pieles cobrizas y los panamás que las mujeres anudan con un pañuelo. A Justin Vali puede vérsele en los festivales Wornad y se le puede escuchar en tres discos propios. Pronto grabará con Kepa Junkera: un dúo de valiha y trikitixa que promete echar chispas.

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imageValiha: música por un tubo

07/10/2004

Autor: JRozemblum

La cítara tubular valiha (promunciar valí) es un símbolo de la singularidad cultural de la isla de Madagascar, el cuasi-continente de especies biológicas endémicas en la encrucijada geográfica entre el África negra, el mundo árabe y el cosmos hindú. Para añadir más a su concepto proto-global, su origen es probablemente indonesio (como consecuencia de flujos migratorios a inicios de la era cristiana) y su sonido puede muy bien confundirse con el del... arpa paraguaya. Forma parte del universo mágico e irrepetible de la isla al sureste de África, junto a la sonoridad de la lengua malgache (la capital de Madagascar se llama Antananarivo) o el canto casi humano de los lemures que campan en sus frondosas selvas.

La valiha (también llamada volo, valeha, baliha, manibola, betorky o marovany) también tiene una construcción única, ya que originalmente sus cuerdas (exteriores, rodeando el cilindro del tubo de caña de bambú) se recortan en la propia piel del instrumento, lo que lo convierte en singular cordófono idiófono, es decir, que suena por sí solo, sin añadidos ni artefactos externos. Tradicionalmente las cuerdas eran de 10 a 19, en cuyos extremos se ponían taquitos de raffia a modo de puentes. Hoy día, sin embargo, la valiha ha perdido su condición idiófona, ya que utiliza cuerdas metálicas. Unos puentes (taquitos móviles triangulares o rectangulares) permiten ajustar y variar la afinación de las cuerdas. En algunas partes de la isla, el sonido de la valiha se refuerza añadiendo al extremo del tubo un resonador de madera o incluso una lata metálica (como en el caso de la variedad marovany).

imageHistóricamente, y como suele ser habitual en las sociedades africanas, sólo era tocado por la aristocracia en ceremonias de carácter sagrado, en las que servía de punte entre el poder terrenal y lo sobrenatural. En las tierras altas de la región de Merina solía acompañar los ritos en honor de los ancestros, mientras que entre los bara del norte participaba en el ritual de trance religioso de la osika. Más tarde pasó a manos del pueblo, aunque durante el siglo XIX sufrió el acoso globalizante del acordeón, instrumento que, de paso, dejaba su impronta de transculturación en la afinación occidental temperada (o sea, basada en la división de la octava en doce semitonos idénticos). Hoy día acompaña a todo tipo de instrumentos, como solista o participando en grupos de música floclórica, tradicional, pop y moderna.

El origen indonesio se asienta en la existencia de una especie de valiha pequeña llamada sasandu con resonador semi-esférico hecho de hoja de palma de lontar, con 10 u 11 cuerdas fabricadas actualmente con alambres de frenos de bicicletas, mientras que en el norte de Tailandia, entre los pandonc hay un instrumento similar llamado jajuka de origen birmano. Otros ejemplos similares entre los pueblos del sureste asiático son la ketadu haba de los savún y el santo de los sikkán. Además de la popular valiha tubular de bambú (en sus variantes idiófona, valiha tory tenany de 1, 2 metros de largo y unos 10 cm. de diámetro, y la de cuerdas metálicas, o valiha real), existen otros modelos como la rectangular (más popular al sur de la isla) o la semi-tubular de metal (de la región Sihanaka, el este). También existen diferentes variaciones según la afinación. Así, por ejemplo, podemos encontrar valihas pentatónicas (por ejemplo, Do, Re, Mi, Sol y La), diatónicas (con 16 cuerdas metálicas) y hasta modernas valihas cromáticas, capaces de tocar todo tipo de melodías gracias a sus 24 cuerdas. En cuanto a su sonoridad, la valiha idiófona tradicional evoca el sonido de otros instrumentos africanos como la sanza (piano de pulgares) o el xilófono balafón.

El nombre proviene del término sánscrito "vadya", instrumento musical sagrado. En tiempos antiguos, Madagascar estaba dividida en múltiples reinos, cuyos conflictos muchas veces se resolvían sin violencia enviando a un intérprete de valiha que pacificara los ánimos y predispusiera al diálogo entre las partes. Asimismo, la valiha desempeña un papel de medium entre el mundo de los ancestros y el de los vivos que refuerza los lazos generacionales y ocupa un lugar de honor (llamado anjorofararazana) a la entrada de las casas de los malgaches más conservadores de sus tradiciones. En la construcción de la valiha idiófona suele utilizarse la parte superior del bambú, ya que contiene mejores fibras para elaborar las cuerdas y obtener la mejor calidad sonora. La planta no debe ser ni demasiado joven ni vieja; se debe dejar secar al sol durante unos días para luego reposar en un lugar sombreado durante dos días. Para elaborar las cuerdas se usa un cuchillo con el que cuidadosamente se van separando fibras del grosor requerido del resto del tallo. En los extremos, debajo de las fibras separadas, se incrustan unos taquitos que actúan a modo de puentes, determinando la afinación de la cuerda. Los taquitos inferiores son fijos y los superiores, móviles. Una ranura vertical actúa a modo de boca para proyectar el sonido hacia el ejecutante. Suele sostenerse entre las piernas o debajo del brazo. Se toca con los dedos de ambas manos que más que pulsar las cuerdas, las rozan con las yemas.

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Para la construcción de la valiha real, de cuerdas metálicas, el bambú deberá ser preferiblemente de mucha edad y muy seco. En ese caso, las cuerdas se obtienen del alambre de freno de bicicletas que se sujetan y ajustan mediante enganches. En esta variante, el material de los taquitos de afinación debe ser muy duro y resistente. También existen ejemplares fabricados en un tipo de madera llamado voantsilana, de gran solidez y transmisión acústica. En esos casos la forma puede ser rectangular, cuadrada o trapezoidal. Suele tener 24 cuerdas y más de una boca tallada en la madera. Por último, la valiha metálica varía también de forma y utiliza alambre de frenos de motos, de sonoridad más grave. A semejanza de su pariente continental el arpa-laúd kora, las notas de la escala se distribuyen en la afinación tradicional alternativamente a ambos lados de la boca o abertura principal de la valiha. Por ello, la secuencia melódica a cada lado de la abertura progresa por intervalos de tercera (por ejemplo, pasando de Do a Mi a Sol a Si, etc.). Esta distribución facilita por su disposición el rasgueado de acordes. Por ejemplo, el acorde de la tónica se obtiene pulsando las tres primeras cuerdas desde la abertura a la derecha. Pero existen otras distribuciones de notas no alternadas que se usaban antiguamente, como la denominada maty roa, maty sivy, maty dimy.

Entre los intérpretes más destacados del instrumento figura, en primer término Sylvestre Randafison, maestro de la actual generación de valihistas como Justin Vali, Rajery, Ratovo, Tombo Daniel o Doné Andriambaliha. Como suele ser el caso de los músicos africanos, Randafison fue también constructor de instrumentos y etnomusicólogo, habiendo dado clases en la Universidad de Washington en Seattle. Fue miembro del primer grupo de música tradicional malgache, Ny Antsaly, que recorrió Europa en los 50 y 60. Grabó varios discos, participando, junto a otro legendario, Rakotozafy, en el de Ocora llamado Valiha Madagascar. Este último artista también grabó el CD Valiha Malaza (1995) para Globe Style.

En cuanto a la discografía de Justin Vali, Audivis publicó en 1991 Rambala, RealWorld sacó su The Truth (Ny Marina) en 1995, y en 1998 salió al mercado The Genius of Valiha. Este multi-instrumentista y cantante nació en Madagascar pero vive en París. Además de su labor como solista, ha colaborado con artistas de la talla del panderetista italiano Carlo Rizzo o el intérprete francés de armónica Vincent Boucher. Rajery (pronunciar rayéri) fundó su propia escuela de valiha en 1994, así como la orquesta AkomBaliha en 1991, habiendo grabado para el sello Indigo Dorotanety (1999), Fanamby (2001) y Volontany (2004), además de ser autor del libro The Secret of the Valiha. Del grupo AkomBaliha proviene también Ratovo, que participó en los tres recopilatorios World of Time (de David Landley y Henri Kaiser), así como en las grabaciones de Ensemble Valiha y The Art of Valiha. Tombo Daniel es sin duda uno de los mayores exponentes actuales del arte de la valiha marovany y digno sucesor de Rakotozafy. Su grabación más conocida es la que realizó para el sello Shanachie, llamada Resting Place Of The Mists: New Valiha And Marovany Music From Madagascar. Otros nombres a tener en cuenta son el norteño Ledama, del este Marozana Paul, del oeste Mama Sana y del sur Masy. La valiha participa de forma destacada en numerosos grupos de música de la isla como Tarika Rossy, D'Gary, Jaojoby, Tarika Sammy, Trio Ratovo, Tarika Ramilison, Tobo, Boninavoko, Dama, Choeur Malgache o Hira Malaza Taloha, donde pueden encontrarse nombres de valihistas de última generación como Roger Georges, Nawang Khechog, Benediction, Zamanifeno, DeDe, Feo-Gasy, Germain Rakotomavo, Gamana, Njava, Kilema, Hiran'ny Tanoran'ny Ntao Lo o Mily Clement.

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Sobre esta noticia

Autor:
Bosquesonoro (1378 noticias)
Fuente:
bosquesonoro.blogspot.com
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