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Jóvenes europeos se meten en la piel de los limpiabotas bolivianos

05/11/2009 22:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una veintena de jóvenes europeos se ponen cada año en la piel de la multitud de lustrabotas y vendedores de la calle que trabajan en la ciudad boliviana de La Paz, gracias a un proyecto social de la Fundación Arcoiris,

Desde hace 15 años, jóvenes de distintos países europeos llegan a La Paz para "crear espacios de intercambio y enriquecimiento" con limpiabotas y chicos de la calle, explicó a Efe Cristóbal Bobka, uno de los directivos de esta organización no gubernamental.

Los voluntarios, generalmente estudiantes que quieren tener una experiencia en América Latina antes de entrar en la universidad, conviven con los lustrabotas y trabajadores de la calle para conocer sus problemas, les ayudan con sus necesidades alimentarias y médicas y les aconsejan cómo llevar sus negocios para que puedan prosperar.

Es el caso de Jonathan Krull, un joven de 19 años, que decidió pasar de una vida acomodada en la ciudad alemana de Hannover a uno de los países más pobres de América Latina para cumplir con su trabajo social (que sirve en su país para sustituir al servicio militar) en la ciudad boliviana de La Paz.

Krull, que trabaja desde hace tres meses en la capital andina, eligió el proyecto de los chicos que limpian zapatos en las calles de La Paz porque, a su juicio, "ofrece una visión completa de la vida diaria de la gente de Bolivia".

"Me parece muy interesante hablar con los lustrabotas porque la mayor parte de la sociedad no habla con ellos y los discrimina", afirmó a Efe el joven alemán que visita cada día a los limpiadores de botas para conocer sus necesidades y problemas.

Movido por este deseo de conocer la realidad boliviana, Jonathan no duda en ciertas ocasiones en ponerse el pasamontañas con el que habitualmente los jóvenes limpiabotas hacen su trabajo en las ciudades bolivianas para ayudarles a limpiar zapatos.

"Yo no he notado tanta discriminación, pero durante el trabajo diario noto que la gente mira de manera diferente a los lustrabotas", explicó el voluntario al lamentar que, en muchas ocasiones, las personas desconfían de estos trabajadores por llevar la cara tapada.

"Les molesta que los lustrabotas lleven los pasamontañas y sienten que son peligrosos, están drogándose o son alcohólicos, pero esto no es cierto. Algunos están organizados en asociaciones, otros son estudiantes y tienen sus familias y trabajan muy duro para financiarse", aseguró.

Esa es la situación del boliviano Rubén Kalisaya, un estudiante de confección de 25 años, al que Jonhatan visita cada día al final de la mañana.

"Tiene esposa y dos hijos: por la mañana lustra y por la noche va a estudiar", relata el joven alemán.

Desde hace 15 años, jóvenes de distintos países europeos llegan a La Paz para "crear espacios de intercambio y enriquecimiento" con limpiabotas y chicos

Rubén Kalisaya comenzó a lustrar zapatos cuando tenía sólo ocho años y hoy continúa en esta profesión, con la que consigue una media de 30 bolivianos diarios (algo más de cuatro dólares al día), para mantener a su familia y seguir estudiando.

Por cada limpieza de zapatos negros o marrones, que dura unos tres minutos, un limpiabotas recibe cerca de un peso boliviano (algo más de un centavo de dólar) y esta cifra puede subir algunos centavos si el calzado es de otro color.

Ilusionado con sus estudios para convertirse en sastre, Rubén defiende con orgullo su profesión de limpiador de zapatos que, asegura, también han practicado algunos hombres que hoy son médicos o abogados.

Kalisaya es un ejemplo de lo que la Fundación Arcoiris, busca con sus programas de ayuda a los jóvenes trabajadores de la calle.

Fundada por el sacerdote alemán José María Neuenhofer en 1994, esta organización pretende responder a las necesidades básicas de los niños y jóvenes huérfanos o con desarraigo familiar que viven o trabajan en las calles de La Paz.

"Buscamos erradicar el trabajo infantil en sus peores formas. Siempre buscamos formas más dignas de trabajo y que al joven le permitan vivir con dignidad, seguir estudiando" y no acabe viviendo en la calle, explicó a Efe Cristóbal Bobka.

Para el director ejecutivo de la Fundación Arcoiris, la formación es el mejor modo de construir un futuro para estos chicos, ya que "no se pueden cambiar la realidad y las estructuras del país, donde también hay elementos como desintegración de las familias y pobreza que causan el trabajo infantil".

"No podemos decirles a los niños que no trabajen y se vayan a jugar, porque la realidad de la mayoría de estos niños es que se mantienen de ese trabajo. Son casos muy heroicos, pero lo que buscamos es que tengan una mejor perspectiva, que no se queden de por vida como lustras", afirmó Bobka.

Por ello, la Fundación Arcoiris, beca cada año a entre 30 y 50 adolescentes y jóvenes para que puedan acceder a la formación profesional y en algunos casos incluso a estudios universitarios.

Lorena Arroyo


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Autor:
Fidelam (4709 noticias)
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Nota de prensa
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