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Las Islas Caimán, un sueño

30/05/2010 21:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Nunca se está mejor fuera que como se está en nuestra tierra natal, el problema es que te permitan vivir en paz de tu trabajo

Generalmente duermo poco y casi nunca sueño, tal vez por una conversación que tuve ayer esta noche he tenido un sueño, un sueño que empezó agradablemente, me habían tocado un montón de millones con una apuesta del EUROMILLONES, no es cierto claro y al despertar ha sido triste, pero la falta de dinero es algo que afecta a la inmensa mayoría de la humanidad así que seguiré viviendo modestamente como hasta ahora.

Como he dicho al principio el sueño fue agradable pero poco a poco empezó a serlo menos.

En primer lugar yo apenas me había enterado del premio cuando mi teléfono móvil empezó a sonar insistentemente.

El número era desconocido para mí y al contestar me encontré con la amable voz de una señorita que se decía directora de grandes cuentas de un banco, la cual deseaba hablar conmigo sobre lo que yo debería hacer con esos millones.

Como algo debía hacer, eso estaba claro y su voz era muy agradable le propuse que comiéramos juntos para hablar del tema, mi sorpresa fue cuando me dijo que mejor quedáramos para cenar ya que ella vendría con avión desde Madrid.

Al cabo de un rato me llamó un caballero responsable de inversiones de la caja donde había depositado el boleto premiado, este estaba ya en Valencia, así que quedé con él para comer.

Llamaron más pero no atendí a sus llamadas, para entonces ya estaba empezaba a preocuparme mi seguridad, porque si una cosa que yo creía que era un secreto, yo no le había dicho a nadie que había ganado ese dinero, ya era de dominio publico entonces también seria posible que lo conociera otra gente de mal vivir.

El caballero de la caja, lo era en toda la extensión de la palabra, me ofreció un buen interés por mis presuntos millones, ya que yo todavía no había visto un euro.

Después cené con la bella banquera, pues era joven y bella, además de simpática y con una voz encantadora; yo debo confesar que soy muy sensible a las voces femeninas dulces y armoniosas, ella me ofreció una inversión mucho más sofisticada.

Hay que verlo, aunque sea en sueños

Me propuso que invirtiera mi dinero en una sucursal de su banco en las Islas Caimán.

Ante mis dudas me invitó a acompañarla en un viaje a dichas Islas, todo por su cuenta.

Dije que encantado. En verdad lo estaba.

Dos días después volaba en su compañía y conocí esas famosas islas.

La verdad es que todo era legal, no fui engañado, la inversión me convenía, también es cierto que hubo incentivos muy considerables por su parte para que yo la aceptara.

En realidad todo fue maravilloso. Un verdadero sueño.

Los papeles se firmaron, los millones estaban seguros, yo pasé a ser residente extranjero, viajaba de un hotel a otro por todo el mundo y solo venia una semana cada tres meses a ver a mi familia.

Al fin desperté, sólo había sido un sueño, tras un momento de pena me di cuenta de que en verdad yo no estaba hecho para esa clase de vida, que el ir y venir no me gustaba, que prefería mi Valencia a otras tierras extrañas y sonreí.

Tal vez aquel sueño tuviera algo bueno, al menos me serviría para hacer el post de hoy, como lo pensé, lo hice y escrito queda.


Sobre esta noticia

Autor:
Juan Alfonso Pérez Duval (204 noticias)
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Tipo:
Opinión
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