Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que José Angel Barrueco escriba una noticia?

Irredento, de Álex Portero

01/06/2011 08:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image

ACTO DE CONTRICIÓN

A P.

Una sonata de Debussy te trae hasta mí, ¿Tantos años ya? Reconstruyo, minuciosamente, aquella noche más allá de Orion en la que compramos a Cervero con una botella de chianti, dejamos nuestro orgullo a buen recaudo en la consigna de una estación cualquiera, y alquilamos una habitación en el motel de Nunca Jamás.

Entre un abrazo y otro, con los restos de conciencia que me dejaban tus besos, me preguntaba qué demonios hacía yo con una criatura del quattrocento entre mis brazos. Por una maldita vez en toda mi vida, era yo quien ocupaba un lugar privilegiado en el jardín de las delicias.

Siempre que me ocurre algo bueno en la vida espero un castigo severo al día siguiente. Quizás por eso no volvimos a vernos desnudos, y quizás, también por eso, camino constantemente a solas por las calles, dando tumbos, esperando encontrarme con algún tipo de absolución a la vuelta de la esquina.

Decían de Sawa que jamás un hombre tan hecho para el placer soportó tanto dolor . Debí de leerlo a destiempo, y creérmelo.

Confieso ante la madre literatura que solamente creo en dios (cuando tengo miedo de verme en el espejo) como un padre rígido y terrible que me ajustará las cuentas llegado el momento.

Por eso me costó tanto abandonarme a tu risa, es por eso que tu tentación se hizo gigante, insostenible, algo inabarcable que no pude soportar, pensando en ti, volviéndote a sentir en mi cadera, empecé a comprender la idea del infinito.

Si alguna vez vuelvo a encontrarme con la felicidad absoluta espero no reconocerla. Prefiero arrastrarme por el fango a mi manera y desde allí elevar la vista a las alturas, hasta ese lugar en el tiempo en que las estatuas desandan su camino, se hacen carne tersa y cálida, y consiguen que la mano del escultor, por una noche, reniegue de la piedra.


Sobre esta noticia

Autor:
José Angel Barrueco (1511 noticias)
Fuente:
thekankel.blogspot.com
Visitas:
1300
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.