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Invítala a la última copa

07/09/2009 16:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El alcohol es sexista. Por eso no nos afecta igual a hombres y mujeres. Para evitar que una noche prometedora se convierta en una mañana de resaca y decepción, te develamos cómo unas copas de más pueden hacer de menos tu vida sexual

Un fenómeno bastante extendido que experimenta la gente que bebe es un aumento de la percepción de belleza del sexo opuesto. Tanto hombres como mujeres, una vez han consumido unas copas, perciben a sus parejas potenciales como más atractivas. Pero el efecto nos dura más a los hombres.

En un reciente estudio llevado a cabo en la Universidad de Bristol (Reino Unido), tanto hombres como mujeres tomaron cócteles con el vodka suficiente como para achisparse sin llegar a emborracharse (ya nos imaginamos la cola de voluntarios para semejante estudio). Ambos sexos afirmaban ver los rostros del opuesto como más atractivos mientras les duraba el efecto del alcohol.

Las diferencias surgían al amanecer. A la mañana siguiente, mientras que las mujeres habían recuperado por completo su visión objetiva, los hombres seguían bajo la influencia de las percepciones de la noche anterior.

Tal vez por eso, seguían puntuando los rostros del sexo opuesto con una nota mucho más alta a la que les darían normalmente. Así que, incluso si la mujer que está en la cama contigo sigue pareciéndote Jessica Alba cuando rompe el alba (no hemos podido resistir el juego de palabras, pedimos disculpas), cuidado: quizá ella ya no te vea tan atractivo.

"A esto se le ha de sumar que muchas mujeres sienten remordimientos a la mañana siguiente. Se sienten culpables por haber bebido y por haber practicado sexo en ese estado. Y en ese momento, lo ven todo con un punto más crítico, que afecta, también, al físico de la otra persona", explica la sexóloga Verónica Vargas.

Esos remordimientos le llevarán a buscar un culpable para no machacarse a sí misma y, mira por dónde, entonces pensará que te aprovechaste de ella porque había bebido. ¿Te suena?

Ella está más receptiva después de un par de copas

El alcohol tiene un efecto aturdidor en el área del córtex prefrontal del cerebro, que normalmente controla la inhibición, según un reciente estudio de la Universidad de Helsinki (Finlandia). Esta desinhibición podría ser responsable de tu apetito sexual tras una o dos copas. A ella le ocurre lo mismo. Las mujeres que beben a diario también muestran más interés por el sexo que las que no, según una investigación realizada en la Universidad de Chicago (EE.UU.). Así que entrarle a esa chica que sueles ver en tu bar de siempre podría ser una jugada inteligente.

Sé listo y usa esto en tu propio beneficio, recreándote en juegos previos y asegurándote de que los dos os lo estáis pasando igual de bien y al mismo tiempo

Sin embargo, el efecto del alcohol en la excitación guarda proporción directa con la cantidad ingerida. "A partir de cierto límite de copas, nos volvemos más torpes en todos los sentidos", comenta la sexóloga Neus Colomer. Dicho de otro modo: al fantasma del gatillazo le encanta bañarse en alcohol.

El alcohol agudiza tu ingenio

Estando ebrio, tu coeficiente intelectual se reduce en unos 30 puntos. Lo cual puede provocar más problemas de los que imaginas. Un estudio de la Universidad de Washington (EE.UU.) revela que tanto hombres como mujeres tienden a ser más receptivos al sexo sin protección cuando han bebido un poco que cuando están sobrios. "El alcohol intensifica el momento y no piensas en las consecuencias de lo que haces. Sufres un estado de euforia que te hace sentir que nada malo te puede pasar… Pero todas las acciones tienen consecuencias", alerta Vargas.

Y es peor si alguno de los dos es un auténtico campeón de empinar el codo. Los hombres y las mujeres con más dependencia del alcohol tienen más probabilidades de multiplicar su exposición al riesgo yéndose a casa con demasiadas parejas, según una investigación de 2007 de la Universidad de Washington en St. Louis (EE.UU.). "Las personas que beben más quizá no piensen con tanta claridad, al tener encuentros sexuales aleatorios", explica la psicóloga Patricia Cavazos-Rehg, que llevó a cabo el estudio. "Asimismo, la gente que bebe mucho puede tener una personalidad propensa a los riesgos en general". Para evitar situaciones como contraer una enfermedad de transmisión sexual o causar un embarazo no deseado, Cavazos-Rehg recomienda decidir hasta dónde estás dispuesto a llegar antes de ponerte la primera copa… y alistar a un par de colegas para que te ayuden a no alejarte demasiado del plan. De todas formas, una vez llega el momento de la verdad, estás solo y el alcohol juega a romper tus promesas.

El sexo es más excitante con alcohol

Beber un poco puede ayudar a que se caliente la acción, cierto. Pero eso no es porque acelere el proceso fisiológico, sino porque puede reducir las inhibiciones de ambos, relajaros y haceros sentir menos cohibidos. Pero a medida que aumenta el nivel de alcohol en sangre, las cosas empiezan a bajar. Recientemente la Universidad de Washington (EE.UU.) realizó un estudio entre hombres sobrios e intoxicados a los que se les pidió que intentaran excitarse lo antes posible, y los primeros conseguían erecciones más rápido que sus compañeros ebrios. Estos donjuanes letárgicos podrían "sufrir el efecto negativo del alcohol y la ralentización del sistema nervioso, que controla la excitación", afirma Vargas. "Todo lo que sube, baja. Y aunque hay euforia, también viene acompañada de depresión". Pero esto no es lo peor: tal "bajón" le ocurre tanto a hombres como a mujeres. Según esta especialista, no es extraño que una mujer en mitad de la faena se de cuenta de que ya no le apetece.

"A veces, una retirada a tiempo es una victoria. Igual es mejor no llegar muy lejos, dormir y a la mañana siguiente volver a la carga", recomienda Vargas.

Cuando bebo tengo más iniciativa

En lo referente a la bebida y el sexo, las expectativas que uno mismo se monta en su cabeza tienen más fuerza que los grados de alcohol. Así, si alguien se convence a sí mismo de que está borracho, se comportará como tal. Según los antropólogos, esto sugiere que las nociones culturales sobre los efectos sexuales del alcohol son las que realmente dirigen nuestro comportamiento.

"Hay una parte psicológica, una excusa que nos damos para hacer cosas que no haríamos normalmente. Por ejemplo, cuando alguien comete una infidelidad, a menudo la excusa que da es ‘iba borracho/a’, porque sabe que es más perdonable que si la has cometido estando sobrio/a. Pero en muchas ocasiones, esa persona no estaba tan borracha como para no saber lo que hacía, simplemente hizo algo que le apetecía bajo la excusa del alcohol", explica Vargas. Es una profecía que se cumple sola: si crees que el alcohol tiene propiedades relajantes y desinhibidoras, las tendrá. Y siempre que mantengas esta opinión, recogerás los beneficios sexuales.

Pero ahora que sabes que tus pensamientos tienen más control sobre los encuentros sexuales que las cervezas que te acabas de tomar, quizá caigas en la cuenta de que no necesitas beber para tener buen sexo. Es decir, si puedes encontrar el término medio entre sexo y copas (usar juiciosamente el alcohol para mejorar tu vida sexual, sin depender de él para hacerlo) estarás encaminado a tener gran cantidad de felices encuentros sexuales ebrios (y sobrios).


Sobre esta noticia

Autor:
Ariel (3890 noticias)
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Nota de prensa
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