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Inunda fervor religioso a Al Aksa en primer viernes del Ramadán

13/08/2010 12:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Decenas de miles de musulmanes residentes en Israel y Cisjordania rezaron hoy en la explanada de la Mezquita de Al Aksa con motivo del primer viernes del Ramadán, mes sagrado para la religión islámica y que comenzó el miércoles. Según la policía hasta 80 mil musulmanes, en su inmensa mayoría palestinos del territorio israelí y de Jerusalén, pero también de Cisjordania que disponían con permisos especiales, se concentraron en la tercera mezquita en importancia para el Islam. La mezquita está situada donde estuvo el principal templo del judaísmo hace dos mil años y por tanto es el centro por excelencia de las disputas políticas y religiosas entre los dos pueblos. Hoy, bajo la vigilancia de la Policía israelí de Fronteras, a cargo de la seguridad en la parte oriental de Jerusalén, los feligreses fluyeron desde primera hora y entraron a la Ciudad Vieja a través de las puertas que conducen a la Explanada de las Mezquitas. “Esto es lo de siempre: Israel dice que el acceso es libre y respeta la libertad de culto, pero mira las filas que tenemos que hacer para rezar en nuestra mezquita. ¿Esto es libertad de culto?”, se quejó a Notimex Mustafa Alal, palestino de Jerusalén oriental de edad avanzada. Mientras Mustafa esperaba en una de las estrechas callejuelas de acceso a la explanada, las filas se iban haciendo progresivamente más y más largas, hasta retorcerse por entre los bazares y puestos del histórico mercado de la ciudad, repleto de mujeres haciendo las compras para la cena festiva de esta noche. Las revisiones en todos los accesos, sobre en la que está cerca del Muro de los Lamentos (el principal santuario del judaísmo), eran exhaustivas y destinadas a impedir que radicales aprovecharan las oraciones para crear disturbios. En años anteriores jóvenes islámicos tiraron piedras por encima de la pared que separa la Explanada de las Mezquitas del Muro de los Lamentos, dando lugar a violentos enfrentamientos con la policía en un lugar que es poco menos que el barril de pólvora de toda la región. Para evitar estos sucesos, Israel restringió la entrada a los hombres palestinos provenientes de Cisjordania con una edad inferior a 45 años y a las mujeres de menos de 35. Libre acceso dispusieron los palestinos que viven en Israel y tienen la nacionalidad de este país. Las medidas de seguridad por el Ramadán se instrumentaron en todo el país, con especial énfasis en Jerusalén, ciudad a la que llegaron cientos de autobuses de todas partes cargados con feligreses, en algunos separados por sexo. “Hemos tardado en llegar tres horas y media porque toda la zona alrededor de la Ciudad Vieja estaba colapsada por la presencia policial a caballo y a pie”, explicó Ramiz, un joven de la localidad israelí de Taibe, que en un día normal está a sólo una hora. La policía no informó de cuántos agentes distribuyó en el operativo de seguridad del Ramadán, pero a juzgar por su notoria presencia en los alrededores de la Ciudad Vieja y en su interior se puede hablar de varios miles. Los rezos en Jerusalén transcurrieron sin altercados, pero la agencia palestina Maan informó de algunos enfrentamientos cerca de Ramala y que miles de palestinos se aglomeraron junto al paso entre Belén y Jerusalén para poder acceder al lado israelí. Para los palestinos rezar en Al Aksa es mucho más que un derecho religioso, es también una reivindicación política sobre la parte oriental de la que consideran su capital: Jerusalén. En el Ramadán, que exige a los musulmanes respetar un ayuno durante las horas de sol durante todo el mes, las solicitudes de ingreso al lado israelí, del que los palestinos están separados por el muro de Cisjordania, se multiplican por miles. El de Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán, que comienza a contar sus años a partir de la Hégira, el traslado de Mahoma de La Meca a Medina en el año 622. Debido a que este calendario es lunar, este mes de introspección espiritual y mayor observancia de los preceptos religiosos puede caer en cualquier época del año, siendo el duro verano de Oriente Medio la peor, por el sofocante calor y la imposibilidad de comer y beber. Tampoco pueden en este mes, durante el día, fumar ni mantener relaciones sexuales. “El cuerpo se acostumbra a todo y si naces en ello los preceptos del Ramadán no parecen tan duros como puedan creer miembros de otras religiones y culturas”, aseguró Ramiz, que confiesa que durante el resto del año él tampoco observa con tanta devoción los preceptos de su religión. En el mundo musulmán en general es también un mes de agasajos continuos en casa de familiares y amigos, y en el que las amas de casa sacan a relucir los mejores platos y vajillas. En Cisjordania, donde gobierna el presidente Mahmoud Abbas y viven dos millones y medio de palestinos, la mejoría de la situación económica estos últimos años permite a la mayoría de los palestinos una celebración digna. No así en Gaza, donde gobierna el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y donde las limitaciones económicas imponen numerosas restricciones para la inmensa mayoría de su millón y medio de habitantes.


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