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¿Intolerancia alimentaria psicológica?: cuando existe aversión a ciertos alimentos

08/03/2020 15:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

MADRID, ESPAÑA (EDIZIONES) - Según pasan los años aumenta el número de personas a las que comer no les resulta un placer, bien porque tienen intolerancia a ciertos alimentos, o porque son alérgicas a ellos. El caso es que cuando uno tiene una intolerancia comer se convierte en una complicación, porque ya no puedes comer con libertad.

"Si no es tratada o detectada no sólo te causa malestar, sino que casi te obliga a realizar un master en nutrición, y también a tener que estar pendiente de leer todas las etiquetas nutricionales de cabo a rabo y con atención, si no quieres encontrarte con tu enemigo y presentar un abigarrado conjunto de síntomas que pueden fastidiarte cualquier fiesta debido a las molestias, gastrointestinales o de otra clase, que la intolerancia te causa", agrega la especialista en medicina familiar con un posgrado en Nutrición, Dietética y Dietoterapia, la doctora Ana Bellón.

En 'Intolerancias alimentarias. Cómo detectarlas y controlarlas' (RBA), la también directora del Centro Médico Bellón remarca las consecuencias mucho más graves que pueden aparecer si se confunden la intolerancia alimentaria con la alergia a algún alimento y no se tratan adecuadamente, o tampoco se le presta la atención que se debería a lo que se come.

A nivel general, esta experta señala que el principal problema no es tener la intolerancia alimentaria, sino el ser capaz de detectarla y de entender que las molestias que se padecen son fruto de ella. "Esto se debe a que sus síntomas son muy variados y afectan a tantos órganos y sistemas distintos que, en un primer momento, cuando los sufrimos, no nos hacen pensar que su origen puede estar en el aparato digestivo", agrega.

Dentro de las intolerancias alimentarias, la doctora Bellón diferencia lo que es la intolerancia alimentaria psicológica, una reacción adversa a los alimentos no tóxica, es decir, una aversión a determinados alimentos que hace que estos nos sienten mal. "Por sus particulares características suele ser más frecuente en los niños antes que en las personas adultas", aclara.

En concreto, esta intolerancia alimentaria psicológica consiste en un rechazo a ciertos alimentos provocado, no por una intolerancia o sus síntomas físicos, sino por emociones asociadas a un alimento que dan lugar a reacciones desagradables en la persona que debería ingerirlo. "Lo curioso, sin embargo, es que estas reacciones no se manifiestan si el alimento está oculto", advierte la especialista.

Es decir, según explica, si el niño en este caso que manifiesta una aversión a un determinado alimento no es consciente de que lo está comiendo, no presentará ningún síntoma. Vamos, que puedes comerlo sin que te pase nada, porque básicamente no te estás dando cuenta de ello. Todo está en tu cabeza.

Eso sí, si ese mismo niño ve que le dan ese alimento y le obligan o convencen para comérselo, al poco rato puede sentir diversos síntomas, tanto digestivos como extradigestivos, "razón de más que demuestra que esta intolerancia no es, en el fondo, real, pues no halla su base en ningún razonamiento o evidencia médica".

A juicio de la doctora Bellón, la única forma de saber si realmente se trata de una intolerancia psicológica es ocultar el alimento en la comida, y comprobar si se producen alteraciones orgánicas o no.

Generalmente, según asegura esta experta en Nutrición, esta aversión suele desaparecer con el tiempo, y la persona se da cuenta de que puede comer poca cantidad de dicho alimento sin que aparezcan síntomas.

"En el caso contrario, una persona puede haber desarrollado una verdadera aversión a un alimento por un trauma pasado que le incapacita en cierta medida a llevar una vida normal, tiene miedo de ingerir ese alimento sin darse cuenta y de sufrir los síntomas que en su momento generaron la fobia. En esta situación sería conveniente pedir ayuda psicológica, pues esta circunstancia puede interferir en la vida normal de la persona", sentencia la doctora Bellón.


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Autor:
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Fuente:
diariodesalud.com.do
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Reportaje
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