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¿Una nueva Internacional Nacionalista? La reorganización de la derecha española y europea

15/08/2018 18:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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La derecha en Europa: un mapa en movimiento

En los últimos meses no cesan de sucederse acontecimientos que nos hablan de una profunda reestructuración del campo político en diversos países europeos. Distintos partidos provenientes de la derecha más o menos radical se reconfiguran, buscando así la influencia que no han tenido en estas décadas. España no ha sido ajena a estos movimientos. ¿Qué está pasando entonces en Europa?

En mayo, el Grupo Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) se reunía en Budapest para recibir a Steve Bannon, estratega que llevó a Trump a la Casa Blanca, en un encuentro de debate sobre el futuro de Europa. Bannon viajaba acompañado por Raheem Kassam, antes mano derecha de Nigel Farage y redactor jefe de Breitbart London, y posible futuro candidato a la alcaldía de Londres. Su viaje culminaba en un encuentro con el líder húngaro Viktor Orban y una visita a Italia, donde Bannon afirmó que "el rechazo al partido de Davos supone ya en Italia dos tercios del voto". Freddy Gray, del Spectator, escribía: "El acierto profundo de Bannon sobre Trump, y el que suelen repetir sus acólitos, es que el nacionalismo económico es más grande que la administración de Trump, y no se equivoca en eso. En la victoria republicana de 2016 se trataba del país, no del candidato". Es en plan de Bannon para Europa, con los ojos puestos en 2019: una "nueva Internacional Nacionalista", con la fundación de la organización "The Movement".

Hay que clarificar que en España no ha llegado el debate soberanismo-europeísmo con la fuerza que sí lo ha hecho en Francia, donde la disputa es con el FN

En Alemania, Sahra Wagenknecht de Die Linke anunciaba en primavera la creación de un nuevo partido que ya ha sido recibido con aprobación por Mélenchon: se perfilaría como una suerte de "izquierda soberanista", con la pretensión de "alejarse de la tendencia moralista de la izquierda" y captar el voto de clases trabajadoras huido a AfD. Hay que clarificar que en España no ha llegado el debate soberanismo-europeísmo con la fuerza que sí lo ha hecho en Francia, donde la disputa es con el FN, o en Alemania, donde el peso de la herencia de la antigua RDA y la desigual reunificación hace que grandes capas de población contemplen con escepticismo el orden europeo y liberal.

Italia, bajo la mano de Salvini, bloqueaba hace unas semanas los acuerdos migratorios del Consejo Europeo. Autores como Dugin y Fusaro susurran al oído del gobierno italiano de la Lega y 5 Stelle: el clivage izquierda-derecha ha muerto, llega la hora de arriba-abajo y nacionalismo-globalismo.

En fin, por primera vez, como ha analizado Guillermo Fernández, es más que probable que en las siguientes elecciones europeas de 2019 las fuerzas euroescépticas ?o UE-escépticas? sean mayoría en el Parlamento Europeo. El Brexit, de consumarse, agudizaría esta tendencia, con la pérdida de los laboristas. Si a ello se suma el proyecto de confluir los dos grupos de derecha euroescéptica, el ENF y el EFDP, y de incorporar nuevas fuerzas desde España, Hungría o Polonia, podría haber un Parlamento Europeo dominado por un eje anti Merkel-Macron. Chantal Delsol, destacada intelectual conservadora francesa, escribía en Le Figaro que las élites europeas impugnan la democracia y la soberanía popular, rechazan las identidades particulares y borran "dioses y cualidades", tomando una expresión de Adorno y Horkheimer. Y, para ella, las reclamaciones soberanistas no cuestionan el Estado de derecho, la democracia ni su aparato jurídico: tan solo reclaman una libertad ubicada, arraigada, no absoluta ?absoluto viene de ab-solvere, des-atar, disolver, desvincular?. Es el debate entre soberanismo y proteccionismo contra globalización y libre mercado.

Desplazamientos en España: la derecha y la inmigración

España no ha sido ajena a estos movimientos, y el cambio de terreno se ha precipitado con la elección de Pablo Casado como nuevo presidente del PP. Apareciendo en los medios y con los mensajes más reaccionarios, cimentó su campaña en cuestiones como la defensa de bajada de impuestos, la crítica a la "ideología de género" y el aborto, la unidad de España y el atlantismo. La ultraderecha de Vox se congratula, ya que cuando se acusa desde numerosos frentes a Casado de querer captar voto potencial de Vox, en realidad no se hace sino dar visibilidad a éstos. Puede iniciarse una peligrosa competición donde ambos actores se refuercen mutuamente. De este modo, no habría que perder de vista ni menospreciar la fuerza de una corriente de opinión todavía algo subterránea, pero presente y que puede crecer mucho porque entronca con un cierto sentido común de la época: una corriente de corte neo-con, individualista, antifeminista, auto-denominada antídoto de lo "políticamente correcto", de disfraz liberal pero ultraconservadora en el fondo, de formas airadas y fondo reaccionario, donde confluyen lo reaccionario y lo millenial. Lo hemos visto ya en EE. UU., como bien ha explicado Marcos Reguera, con Breitbart; ha asomado en España en lamentables posiciones a propósito del caso de La Manada.

No habría que perder de vista ni menospreciar la fuerza de una corriente de opinión todavía algo subterránea: una corriente de corte neo-con, individualista, antifeminista, auto-denominada antídoto de lo "políticamente correcto"

La derecha española, pues, pelea por establecer su nuevo centro de gravedad que organice su campo ideológico. Esta disputa se ha visto agudizada en un nuevo giro: los pronunciamientos respecto de lo ocurrido en Ceuta, donde un intento coordinado de saltar la valla fronteriza se saldó con heridos ?16 migrantes y 22 Guardias Civiles, según datos de la Cruz Roja?. En esta semana hemos visto a Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal pelear por quién marca la línea más dura sobre la cuestión migratoria.

Casado abrió la veda afirmando que "no es posible que haya papeles para todos", ni es sostenible absorber a los "millones de africanos" que quieren venir a Europa. Este discurso alarmista no soporta la confrontación con los datos: los extranjeros sin papeles llegados por vía marítima a las costas andaluzas desde que comenzó 2018 son 17.605, y, por vía terrestre, a través de Ceuta y Melilla, 3.292; tampoco es su intención. Busca, en cambio, agitar los sentimientos de miedo y desprotección. Por su parte, Abascal ha entendido que gana la batalla política quien marca el terreno de cuestiones y problemas, por ello plantea sus propias preguntas a Casado (muro de hormigón, devolución inmediata, prohibición de ayudas: ¿sí o no?). Trata así de definir el campo de juego. Rivera afirma ahora, abandonando sus otrora animadas llamadas a la solidaridad en la frontera: "Si queremos una Europa sin fronteras internas, hay que proteger las externas". Ambos subrayaban a lo largo de ayer y hoy su apoyo a las fuerzas de seguridad por las presuntas agresiones y quemaduras sufridas. Incluso Pedro Sánchez tuiteaba respondiendo a Macron: "Europa unida frente a amenazas comunes". Si bien luego matizó para recalcar el carácter europeo de la "cuestión" o "desafío" migratorio y apelar a la solidaridad y a la estrategia concertada entre países miembros, el uso de la palabra "amenaza" en un primer momento es significativo.

Europa: un futuro abierto

¿Qué balance puede extraerse de todo esto? Algunos se han reído de que un liberal como Rivera haya dicho claramente que hay que defender las fronteras externas; pero lo cierto es que quizás, más que reírse, habría que reparar en que incluso un liberal ha entendido que aquí hay un problema. Rivera anticipa correctamente que una posible consecuencia de ignorar ese problema podría ser la defensa fuerte de las fronteras internas, es decir, el auge de proteccionismos reaccionarios. Previsiblemente, Europa tendrá que afrontar este desafío en los tiempos próximos.

Lo que es necesario comprender es que, en general, estas fuerzas aprovechan para introducir su opción política en la situación generalizada de desamparo, intemperie y precariedad a la que se ven empujadas capas crecientes de población. La batalla política que viene la ganará quien sepa ofrecer una respuesta más responsable y creíble a las angustias y miedos despertados por el desierto neoliberal.

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Clara Ramas (@clararamassm) es investigadora postdoctoral, Doctora Europea en Filosofía (UCM).


Sobre esta noticia

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Fuente:
ctxt.es
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Tipo:
Reportaje
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