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Inmigrante, un sueño sin fronteras

23/10/2009 21:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Emigramos y añoramos el terruño querido, pero olvidamos que el tiempo pasa y eso cambia todo

Este era un territorio donde nace el sol y la noche a la misma vez, donde el color rojo se mezcla con el verde por apariencia o conveniencia, en el cual sus habitantes tenían que movilizarse en los momentos en que la oscuridad era su fiel aliada y compañera, ya que estar visibles en los momentos de claridad los hacía blancos perfectos de los servidores del gobierno. Sus voces eran silenciadas y sus pensamientos mutilados, sus ideas desterradas y las posibilidades de superarse eran consideradas como algo de otro planeta.

Esta forma de vida obligaba a sus habitantes a auto desterrarse y se lanzaban en aventuras de sobrevivencia más allá de sus fronteras en viajes de mucho riesgo, pero era la única forma de alcanzar una vida decente donde el sol o la noche no afectaran su vida personal y donde el color (rojo/verde) no afecte su condición de ser humano.

Uno de sus habitantes El inmigrante despues de estar treinta años fuera de su pueblo, decidio visitar su tierra natal, algo que siempre soñó despierto. Aunque ya tenía media vida vivida fuera de su terruño, siempre añoraba los momentos vividos durante su infancia y pubertad, recordaba a sus padres, familiares, amigos, lugares, acontecimientos, etc.

Finalmente, regreso a su pueblo despues de tantos años de ausencia. Al llegar a la entrada del pueblo un escalofrío recorrio todo su cuerpo, su mirada se perdía en todas direcciones buscando algo sin saber que era, mientras avanzaba en dirección a su casa natal la respiración se le entre cortaba y de momentos tenía que respirar profundo por falta de aire. Estacionó su carro frente a su casa y lentamente comenzó a caminar hacia la puerta principal, ya estando en la puerta sintio que el tiempo se detuvo y su mente confusa mezclaba el momento actual con los tiempos vividos, penetró a la casa materna lentamente paseando su mirada por todos los rincones. Este momento mágico fue interrumpido cuando su tía (hermana de su madre) salió a su encuentro, ese encuentro hizo que volviera a su realidad. Al ver acercarse a su tía ya anciana, de andar inseguro y meditabundo, con el paso del tiempo marcando su cabellera blanca, recordó que ya sus padres años atrás se habían marchado de este mundo y no había podido darles el último adios por no tener un número o documento que le permitiera regresar, otros miembros de la familia y amigos tambien ya se habían adelantado al viaje eterno, la casa que un día fue un jardín de juego para él, sus hermanos, primos y amigos era ahora algo similar a un asilo de ancianos, ya no la sentía como su casa sinó un lugar extraño e irreconocible.

El Inmigrante, un ser humano con sentimientos, llantos, sonrisas y fortaleza para luchar por su descendencia

Inicio un recorrido por su pueblo en busca de viejas amistades, pero en ocasiones los que creía conocer no lo reconocían y encontraba muchas caras extrañas en las calles, la busqueda de sus viejas amistades en vez de trarle alegría lo llenó de nostalgia, aunque encontró a algunos de ellos, habían quienes se trasladaron a vivir a otro lugar y uno que otro habían pasado a mejor vida. En ese momento se percato que se sentía extranjero, forastero o extraño en su propio pueblo, no existen las palabras exactas para describir ese momento. Aquella imagen foto estática que tenía de su terruño querido se desvanecio instantaneamente y por completo, entonces se preguntaba ¿Donde está aquello que yo tanto añoraba? o ¿Donde está aquello que tanto me quitaba el sueño?.

Llegó el tiempo de partir nuevamente de su pueblo, al estar en las afueras del pueblo sobre la carretera estacionó su auto a un lado, se bajo y se paró viendo hacia el pueblo, no entendía por qué tanto cambio, pero existía la posibilidad de que esta fuera su última visita a su terruño querido, lágrimas rodaron sobre sus mejillas y entonces surgio una duda, ¿Que es lo que extrañaba? mis padres, familiares y amigos o mi pueblo y mi infancia, la verdad no la sabremos, solo sabemos que el tiempo es cruel y debemos vivir hoy como si fuera nuestro último día.

El Inmigrante había vivido durante treinta años en un lugar donde fue considerado delincuente, fue perseguido por que pensaban que su presencia era un riesgo para la seguridad nacional, en ocasiones fue descriminado por su color o por hablar con acento, se le acusaba de quitarle el trabajo a los residentes; de todo esto fue acusado por no tener un número que fuera aceptado por los sistemas informáticos del gobierno. Ahora ya tiene ese número, ya su potencial laboral fue entregado por años a diferentes compañías, ya tiene voz y voto, por lo que ahora lanzan discursos demagógicos en compañas electorales con la intención de ganar su voto, pero ahora él solamente quiere un lugar donde pasar en paz los años que le quedan.

Esta puede ser mi historia, tu historia o la de algún conocido, pero si hemos emigrado y volvemos la mirada atrás en el tiempo, sabremos que algo de esto a pasado en nuestras vidas.

Espero hayan disfrutado de esta breve historia, cuento o como usted le quiera llamar.

No deje de visitarnos en El Inmigrante.


Sobre esta noticia

Autor:
Fidel Toledo (12 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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