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Injusticia Universal

23/06/2011 10:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageLas fantasías antinacionales del socialismo, condensadas en la idea del  internacionalismo marxista, han encontrado muchas vías de escape de las calderas del fracaso histórico: se han trasformado en ONGs internacionales; han asaltado ámbitos científicos y universitarios; han copado Comités, Comisiones y Agencias de las Naciones Unidas y, lo peor de todo, han promovido un organismo para intentar la aplicación de un Código Penal, inspirado en la pomposa idea de la Justicia Universal, aplicable a todo el mundo se tenga jurisdicción para ello o no. Este organismo es la Corte Penal Internacional (CPI/ICC) de la Haya. En vigor desde la ratificación del Estatuto de Roma en Julio de 2002

La idea de una Justica Universal que toque por igual a reyes y paisanos, nacionales y extranjeros, es una fantasía religiosa que, por supuesto, existe en la mayoría de los credos importantes. Esta  Justicia Universal normalmente la imparte Dios y solo se alcanza después de la muerte porque ningún ser humano ha visto, ni verá, semejante cosa sobre la Tierra. Ha habido casos, es cierto, en los que una potencia o alianza enemiga, tras una victoria militar, ha juzgado y castigado a déspotas sanguinarios. Pero ¿acaso se reservaron para ellos mismos alguna cantidad de esa medicina universal? Desde luego que no.

Los gobiernos de algunos países no se respetan a sí mismos como naciones y se limitan a seguir la corriente de otras potencias. Otros gobiernos desprecian la idea nacional aunque se aprovechan de todas las ventajas y prerrogativas que conlleva; sin embargo, tratan de minarla en pos de ideas internacionalistas supuestamente más elevadas. Otros gobiernos tienen cuentas pendientes nacionales e internacionales que quieren cobrarse y para las que necesitan alguna justificación plausible. En general, todos los gobiernos de estas naciones son sugestionables, poco respetuosos con sus responsabilidades y muy sensibles a la buena opinión de los demás aunque ésta carezca de fundamento.

Sólo en el contexto mencionado, se entiende que con la excusa de promover un bien, que es el de castigar una serie de crímenes generalmente asociados a tiempos de guerra; en realidad, estén atentando contra bienes muy superiores, como son la Soberanía Nacional; la Territorialidad; la Jurisdiccionalidad y la Inmunidad de los Jefes de Estado, embajadores y representantes de esas naciones. El Sistema de Derecho Internacional se fundamenta en esos los pilares; es más, la propia civilización se asienta en estos pilares. Derribar estos puntales del Derecho Internacional por una idea de la justicia disparatada, no es algo que nos acerque más a la Justicia; nos acerca más a la barbarie (1) .

imageNingún Estado moderno, por elevada que sea su concepción de la Justicia, carece de instrumentos que pongan límites su aplicación, porque eso también es parte de la verdadera idea de la Justicia. Ninguna idea de la Justicia puede sostenerse sin la capacidad de ser respaldada mediante el uso de la violencia legítima que haga falta para hacerla respetar. Una Justicia sin policía, que espere a que los criminales condenados pasen por delante de los calabozos para ser detenidos, es una pantomima de justicia y una cobardía moral dolosa.  Los culpables de esta situación son los gobiernos que  pretenden  escurrir el bulto sobre decisiones ejecutivas, sin duda impopulares, para trasladarlas a una parodia de justicia internacional.

La Corte Penal Internacional es hoy el mayor enemigo de la Paz entre las naciones. Podrá estar disfrazado con los ropajes luminosos de la Justicia Universal, pero sólo es una herramienta de la perversidad humana en su concepción más elevada, precisamente porque hace parecer bueno lo malo. No sólo pretende llegar a ser un instrumento discrecional y arbitrario de la ultraizquierda fracasada (dejémonos  de circunloquios); también pretende despreciar los parámetros terrenales y operativos de la aplicación de la justicia; pero lo peor de todo, es que es un instrumento en manos del rencor, que conseguirá que nunca cicatricen las heridas de ningún conflicto humano en el futuro.

La Corte Penal Internacional es un tratado entre naciones particulares, algo más de un centenar, que no es parte de las Naciones Unidas, y que en nombre de la "Justicia Universal" se atreve a arrogarse la facultad de exportar una jurisdicción penal  a terceras naciones violando su soberanía y el derecho a enjuiciar a personalidades protegidas por su inmunidad, mostrando un claro desprecio por los principios más   fundamentales  del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Ningún Estado, por poderoso o despótico que sea se ha atrevido reservarse tamañas atribuciones, por la sencilla razón de que eso es un acto de agresión entre naciones que podría considerarse Casus Belli   y, llegado el caso, dar rienda suelta a una respuesta militar. O sea; que tenemos a un organismo que pretendiendo reprimir la agresión de una nación sobre otra; sin embargo, se arroga la facultad de ejercer acciones de agresión discreccionalmente. En otras palabras: la Corte Penal Internacional al tratar de evitar los estragos naturales de la guerra, pone los ladrillos para que estos se produzcan.

Afortunadamente, las atribuciones de la  Corte Penal Internacional  están limitadas. Una de sus limitaciones es que por ahora, tal vez por pudor bisoño, está actuando a recomendación del Consejo de Seguridad de la ONU que cuenta con 5 vetos, para iniciar cualquier proceso. Aunque  también  el Fiscal podría iniciar acciones de oficio  ignorando al Consejo de Seguridad. Una de las cosas que más duelen a quienes aspiran a usar la Justicia Universal para dar rienda suelta a sus deseos revanchistas, más o menos injustificables es, precisamente el del veto de EEUU, así como el Articulo 98 que respeta los tratados de inmunidad bilaterales y que EEUU promueve para defenderse de posibles detenciones de su personal. Nadie duda de quién sería la primera víctima de la CPI (después de la propia Justicia) en el caso de que se abriera el melón de la extrajurisdiccionalidad, por ejemplo,   eliminando  este artículo.

¿Puede alguien pensar que oponerse a la Corte Penal Internacional; un supuesto represor de las mayores maldades cometidas por el Ser Humano, es una confesión de que se está a favor de ellas? Puede. No en vano hay multitud, y lo hacen empujadas por la demagogia de los interesados en que así sea para manchar el buen nombre de algunas naciones, para desahogar sus rencores ideológicos, o para cambiar de modelo político en sus países y en los demás. Afortunadamente, en el mundo de del Derecho Internacional; generalizando: en el de la ética que existe tras los acuerdos entre naciones, no suelen ser las turbas patibularias las que dictan las normas.

A día de hoy, lo cierto, es que la Corte Penal Internacional sólo tiene abiertos cuatro casos, los cuatro en África casualmente (R.D. del Congo,   R. Centroafricana, Sudan y  Uganda). A pesar de la amplitud de las masacres cometidas en estos cuatro casos con  cientos  de miles de víctimas y millones de desplazados, hoy sólo hay tres detenidos ocupando las asépticas celdas de la Corte. El Tribunal parece estar encontrando  dificultades  para hacer entrar a los encausados por su propia voluntad en los calabozos.

Que el  Estatuto de creación de la CPI no aporta ninguna contribución a la puesta en práctica del Derecho y la justicia internacionales, lo demuestra su poca eficacia para reprimir los crímenes que se ha autoencomendado y, sin embargo, lo mucho que se ha avanzado si se trata de  cuestionar la soberanía de los Estados y su jurisdicción. Eso sí; como buena organización nacida de la  megalomanía 'socialdemócrata', no han  de faltar los gastos  suntuarios, los viajes, la propaganda de la  corrección  política  (2) , el  típico glamour funcionarial europeo y una sede en la Haya que quita el aliento; todo ello para logar unos resultados que  igualmente  podrían haberse obtenido entrevistando a una docena de misioneros. Por lo que respecta a tramitar las órdenes de detención, que nunca llegarán a materializarse, para eso también valdría una comisaría en Rabat.

imageLa doctrina de la Justicia Universal es un elemento de fricción que está consiguiendo que exista una falta de consenso en la propia ONU, y a un aumento de la unilateralidad con los riesgos que eso conlleva.  En caso de que se diera un nuevo conflicto como los de Ruanda-Burundi y la Ex-Yugoslavia, países que pueden sentirse hostigados por la CPI, podrían decidir no participar en las operaciones de paz; aumentando el sufrimiento de la población y los estragos debidos a un alargamiento de la confrontación. Precisamente, en estos dos casos relativamente recientes, muchos nos acordamos de la patética y lamentable actitud de la Naciones Unidas, cuya equidistancia y falta de ' punch ', solo condujo a alargar el sufrimiento de la gente y aumentar el número de víctimas. También recordamos como fue precisamente la OTAN quien, en Bosnia, resolvió por la vía militar en pocas semanas lo que la ONU había dejado pudriéndose durante más de 2 años. De hecho, es gracias a la intervención militar de la OTAN, no a la ONU, que hoy están juzgándose en el Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia ICTY los crímenes de guerra de la Guerra de Bosnia. Hoy, países que lideraron la solución entonces, podrían decidir en la próxima crisis que no participan, ya que saben que hay quien les está esperando con el cuchillo entre los dientes para cuestionar todas sus decisiones militares y tratar de hacerlas caber aunque sea por "aproximación" dentro de los delitos de crímenes de guerra juzgados por la CPI.

EEUU es el paradigma del Estado contrario a extender las "bondades" de la Justicia Universal, y ha dedicado buena parte de sus esfuerzos diplomáticos a asegurarse, mediante tratados bilaterales, la inmunidad de sus representantes ante tribunales  extranjeros. Está en su derecho. Por el contrario, la Unión Europea es el paradigma del defensor de extender una jurisdicción antinacional/internacional al resto de las naciones del mundo. Mientras que EEUU acuerda y negocia legítimamente con otras naciones; la UE amenaza y actúa como un matón con los  países  que dentro de su propio seno, y en virtud de su soberanía, aceptan esos acuerdos de inmunidad bilaterales; este es el caso de Rumanía.

España también ha sufrido las nefastas consecuencias del Tratado de Roma. Fue el anterior presidente, José María Aznar, quién firmó en nombre de España ese tratado; lo que exigió trasponer al Código Penal español unos nuevos tipos penales englobados en la categoría de "Delitos contra la Comunidad Internacional". Una serie de delitos absurdos para la realidad española que con toda lógica no se habían contemplado antes, y que, además, contienen un elemento inquietante que tampoco existía en las anteriores revisiones del Código Penal: la imprescriptibilidad (delitos que no prescriben). Obviamente, una justicia quimérica que aspira a lo absoluto, no va  a pararse en consideraciones temporales. Sin embargo, delitos que sí importan a la sociedad española por el sufrimiento que han causado, como los de terrorismo, sí que han de someterse a los parámetros temporales en la aplicación de la Justicia.

Desde su introducción en el Código Penal, los quebraderos de cabeza han sido constantes. La primera víctima en España ha sido el prestigio de la propia Justicia española. Nada más firmarse se abrió la veda de la jurisdicción extraterritorial  (incluida en la LOPJ del 85)  para unos envalentonados jueces de la Audiencia Nacional que pretendían seguir la estela de Garzón con el caso Pinochet. ¿Actuaron contra enemigos de los Derechos Humanos como los piratas de  Somalía, o las 'narcoguerrillas' colombianas? No ¿Mandaron estos jueces, provistos de egos  igualmente  universales, a la Guardia Civil a Pale en Bosnia a detener al general Ratko Mladi?? En absoluto. Sin embargo,   lo que sí han pretendido es juzgar  a militares estadounidenses por el caso del cámara José Couso y, nada manos, que a medio Gobierno estadounidense por la Guerra de Irak. Afortunadamente, estas locuras se han cortado de raíz hace bien poco (en la redacción de la LOPJ de noviembre de 2009), porque nos podrían haber costado un disgusto muy serio. Si algún juez español se hubiera atrevido a cursar una orden de detención internacional, o si se hubiera detenido a alguno de los miembros de la administración Bush de paso por España, el  incidente  internacional hubiera podido ser  trágico  para nosotros. No olvidemos, a titulo de anécdota, que parte de la Familia real vive en EEUU; que si sus juzgados  hicieran  lo mismo pero a la inversa, nuestros jueces y gobernantes no tendrían donde esconderse fuera de España; eso sin contar con que del primer guantazo (boicot) económico nos podrían haber hecho ver las estrellas (y las barras). Otros casos que nos podrían también haber costado disgustos serían los de enjuiciar al gobierno Chino por el supuesto delito de genocidio en el Tibet, o enjuiciar a altos mandos militares de Israel por sus intervenciones en Gaza.

La segunda víctima española de la Jurisdicción universal ha sido la paz social. Tenemos, desde hace unos años a la parte más ultraizquierdista y antinacional de la Justicia removiendo los huesos de la Historia más trágica de España. El objeto nada disimulado de estas  iniciativas  es el de deslegitimar a la oposición de derechas a la que se considera "heredera" de los supuestos criminales. Si se condenase al  Régimen  de Franco por el  delito  genérico de Genocidio: que es lo que se pretende y nunca se ha tratado de disimular; existe un  apartado  pensado ex profeso   para doctrinas de tipo nazi, que permitiría, por ejemplo, arrojar de las librerías los libros de  Pío  Moa, César Vidal, Stanley G. Payne o cualquier otro escritor, historiador, investigador o comentarista  (3)   que al tratar sobre la Historia reciente de España no simpatice lo suficiente con el punto de vista de las únicas "victimas", que no serían otras que las del Frente Popular.

DELITOS DE GENOCIDIO.  Artículo 607. 2.   La difusión por cualquier medio de ideas o doctrinas que nieguen o justifiquen los delitos tipificados en el apartado anterior de este Artículo, o pretendan la rehabilitación de regímenes o instituciones que amparen prácticas generadoras de los mismos, se castigará con la pena de prisión de uno a dos años.

He aquí la clave de todo (4) . Tal como viene redactado estos autores y comentaristas de la actualidad, aparte de ser censurados, podrían dar con  sus  huesos en prisión . Obviamente, esto tiene una trascendencia política tremenda, no para 1936, ni para la reparación de las supuestas víctimas, sino para hoy mismo, para nuestra Democracia y para las libertades individuales. Está claro que entre las intenciones espurias que animan a los defensores de la Justicia Universal en España, está la de tratar de cambiar o adulterar el Régimen político actual y convertirlo en uno en el que la derecha tenga que tragar y darle su bendición a los todos presupuestos ideológicos y  mitológicos  de una izquierda 'frentepopulista'.

En resumen: tenemos por un lado a la "casa dividida contra sí misma" que lamentaba Lincoln y, por otro, como aseguró Churchill: al presente juzgando el pasado para perder el futuro. Todo gracias a la Justicia Universal. Es importante saber que de no haberse firmado el Tratado de Roma, y de haberse tenido más  cuidado  con las fantasías justicieras de la izquierda, esto nos lo  hubiéramos  podido evitar.

España debería abandonar el Tratado de Roma, inmediatamente, y expurgar de su código penal esos delitos absurdos, y dejarlos para cuando tenga la capacidad y la voluntad política de ir con las armas españolas a detener a esos enemigos de la Comunidad Internacional, si de verdad los quiere juzgar; porque eso sería lo decente. Pero claro, es más fácil ponerse éticamente de perfil y salir bien en las fotos, aunque sea montado en una caja de bombas.

_ _ Entrevista al fiscal de la CPI/ICC, Luis Moreno Ocampo, en la que se pueden apreciar la vaguedad, las lagunas y el tipo de eficacia que cabe esperar del organismo que representa.

(1) El caso del sanguinario presidente de Sudan, Omar Hassan Ahmad Al Bashir  es paradigmatico. En el  momento  de ser encausado por la CPI (3/09) expulsó a 13 ONGs internacionales,   empeorando de forma catastrófica los efectos de la crisis humanitaria en Darfur.     

(2)  Si eres mujer, africana y tienes estudios de Derecho igual te interesa este enlace para formar parte de la Corte Penal Internacional.

(3) Espero que el lector no considere inmodestia que yo mismo me incluya en este apartado.

(4) Según está redactado, hacer afirmaciones como que el Alzamiento militar estuvo justificado, o que el Régimen de Franco no cometió ningún acto de genocidio, o que se dieron las mismas atrocidades en ambos lados, o que el régimen de Franco fue el régimen legítimo de España de 1939 a 1975 podría llevar a cualquiera a la cárcel.

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tintinenelpaisdelosprogres.blogspot.com
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