Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Eugenia López Muñoz escriba una noticia?

A la infanta le ha crecido la nariz

24/02/2014 23:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es comprensible que su abogado, Miquel Roca, esté “intranquilo” —como dice él— porque se haya filtrado a los medios la transcripción de las declaraciones de la infanta

Desde este enlace, puede descargarse el PDF y comprobar que los fragmentos publicados por los periódicos son lo que declaró Cristina Federica de Borbón (CF, según se abrevia en el documento).

A su abogado, Miquel Roca, le intranquiliza que los constantes no sé, no lo sé, no recuerdo, no me consta y lo desconozco de la hija del rey de España lleguen a los ciudadanos  tal cual los pronunció ella negando las evidencias que le presentaba el juez. A nadie se le escapa al leerlo que, cuando se responde así a más del noventa por cien de las preguntas de un juez, es porque se está mintiendo u ocultando información. Eso no lo hace quien es inocente de los cargos que se le imputan, sino más bien quien intenta patéticamente eludirlos.

Si los abogados de la infanta no pudieron aconsejarle otra estrategia mejor que negar por activa y por pasiva hasta rayar en el absurdo, es porque no encontraron defensa más idónea que hacerla pasar por ciega, muda y sorda en su vida cotidiana y mercantil.

Sin duda Roca hace bien en estar inquieto porque las declaraciones de Cristina de Borbón hayan salido a la luz gracias al taquígrafo, poniendo al descubierto la falta de credibilidad que tienen las respuestas de la infanta de España. Una carencia que salpica de lleno a la familia real.  Cuesta creer que el jefe del Estado no tuviera información amplia de lo que hacían su yerno y su hija. Y aún cuesta más pensar que algunos contactos del rey, del príncipe y del resto de la familia no sirvieran al señor Urdangarín para hacer sus negocios. También resulta increíble, y al juez el primero, que en otro contexto social el marido pudiera dar el pelotazo institucional del que se le acusa. La cooperación necesaria de la infanta, además de ser una asociación lógica, adquiere tintes de certeza cuando se leen las preguntas del juez y las respuestas de ella.

Cuesta creer que el jefe del Estado no tuviera información amplia de lo que hacían su yerno y su hija

En la transcripción, queda patente la inverosimilitud de lo que cuenta la infanta a base de sus… no saber, no recordar, desconocer y no constarle nada de lo que el juez le pregunta. La infanta ignora a qué se dedica el personal del servicio doméstico que trabaja en su propia casa, quién les paga la nómina o, entre otras cosas pintorescas, dónde se cargan los gastos corrientes que ella misma realiza y que el juez le muestra en tantas facturas que llegan a producir vergüenza ajena al leerlo. Por no saber, la infanta no sabe ni cómo paga la gasolina que echa en el depósito de su coche, un Golf que conduce habitualmente. Naturalmente, lo carga a Aizoon, la empresa familiar desde la que se realizan operaciones ficticias —según la Agencia Tributaria—, creada por la infanta y su marido.

Cristina de Borbón ignora prácticamente todo lo que hace su esposo y duque. No comenta con él ningún asunto relacionado con la economía familiar o, lo que es lo mismo, no le pregunta de dónde les viene el dinero ni a dónde se les va. La infanta no sabe si es titular de sus propias cuentas bancarias o si es ella, o alguien por error, quien paga el peaje de la autopista con la tarjeta de Aizoon, esa empresa que comparte con su marido al 50% y en la que él ingresa dinero de las presuntas malas prácticas que se le imputan. Dineros de los que ella se beneficiaría, a juzgar por los gastos personales que le factura a la empresa, aunque la infanta reitere —hasta aburrir al juez— que no sabe, no recuerda, desconoce o no le consta. La hija del rey parece que no ve lo que sucede en su casa, no se entera de quien entra o sale, ni de qué muebles u objetos hay dentro, además de no leer los documentos mercantiles que firma y jactarse de ello porque se fía de su marido. Según la infanta, él lo hacía todo mientras ella flotaba en la invidencia.

Después de leer las declaraciones de Cristina Federica de Borbón se tiene la impresión de que no es ajena a nada de lo que pregunta el juez. Y eso es precisamente lo que intranquiliza a su abogado: que los españoles tengan la evidencia de que la infanta está implicada en las actividades presuntamente delictivas de su marido y de que tengan también la impresión de que la casa real miraba para otra parte.


Sobre esta noticia

Autor:
Eugenia López Muñoz (47 noticias)
Visitas:
1346
Tipo:
Opinión
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.