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India, la vuelta de los Gandhi

05/06/2009 21:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La victoria del Partido del Congreso en la India permitirá mayor gobernabilidad y estabilidad en el contexto internacional de Oriente

La República de la India es todo un mundo en sí misma, un país a escala continental, y este país-continente pone a prueba una y otra vez las teorías de la democracia.

Sus dimensiones son casi inabarcables, tanto en extensión como en cantidad de población, o en densidad. Se estima que los hindúes pueden llegar a ser unos 1.150 millones; esta población inmensa concurrió ordenada y pacíficamente a las urnas durante un mes entero, hasta esta semana. Y, contra todo pronóstico, le volvió a dar la victoria al viejo Partido del Congreso, el partido con que se fundó la República el 1 de agosto de 1947, tras la extinción del colonialismo inglés, hace ya un medio siglo largo.

Después de las elecciones regionales, los analistas internacionales preveían un Parlamento muy atomizado, lo que sin duda iba a plantear serios problemas de gobernabilidad, en un país de alta importancia estratégica para la convulsa región de Oriente. Sin embargo, el Partido del Congreso, casi un feudo familiar de la dinastía Nehru-Gandhi, al frente de la Alianza Progresista Unida, quedó a escasos escaños de la mayoría absoluta, obteniendo unos 714 millones de votos de esa inmensa población.

Ese caudal de votos le significará al Partido del Congreso 204 escaños, que ascenderás a 260 diputados al sumarse los correspondientes a los demás partidos de la coalición. El Parlamento hindú, la “Lok Sabha”, tiene 545 escaños, pero hay dos asientos que, constitucionalmente, se reservan para dos ciudadanos anglo-parlantes designados por el jefe del Estado, la presidenta Pratibha Patil.

La oposición, encabezada por los sectores del integrismo hindú agrupados en el partido Baratiya Janata (BJP), ha quedado en una minoría de 118 diputados.

El personaje indiscutido de estas elecciones, que es al mismo tiempo la estrella emergente en el escenario político hindú, y el símbolo del retorno de los Gandhi al centro del poder de este país-continente (que es, además, potencia atómica, y la tercera economía de Asia), es Rahul Gandhi, hijo del asesinado ex primer ministro Rajiv, y de la italiana Sonia Gandhi.

Sonia es la presidenta del Partido del Congreso, pero por su condición de mujer, y de haber nacido en el extranjero, no asumió la primera magistratura del país en las elecciones de 2004, dejándole su lugar al actual primer ministro, Manmohan Singh. Rahul es nieto de la también asesinada primera ministra Indira Gandhi; hija, a su vez, de uno de los padres fundadores de la República, Jawaharlal Nehru. Los Nehru tomaron, en homenaje y como un símbolo de aprecio y gratitud, el apellido del padre espiritual del Estado, el Mahatma Gandhi, que no tuvo descendencia carnal propia.

Hoy, Rahul, de apenas 38 años, encarna la posibilidad cierta de la continuidad del Partido del Congreso en el poder. Todo parece indicar que en un breve plazo Rahul se hará cargo del gobierno, ya que el actual primer ministro, Manmohan Singh, tiene una salud muy endeble, y 76 años.

Los grandes vencidos de estas elecciones han sido los discursos idiosincráticos de la diferenciación cultural, del idioma y de las castas

Con un discurso centrado en los principios sociales del Partido del Congreso, Rahul ha prometido ocuparse de los olvidados, de quienes todavía no se han beneficiado del espectacular crecimiento económico experimentado por India en la última década: escuelas, sanidad, y apoyo a la población rural (el campesinado asciende al 70 por ciento de los 1.150 millones de habitantes de la India).

Aunque la imagen de modernidad de India no tiene mucho que ver con tener una dinastía prácticamente estable en el gobierno, la popularidad de Rahul no decae por este hecho. Habrá que ver si su capacidad administrativa y su “cintura política” frente a la corrupta clase dirigente hindú, se condicen con la popularidad que hoy lo acompaña.

La victoria del Partido del Congreso de esta semana va a permitir que India disponga de mayores márgenes de gobernabilidad y estabilidad, algo que no es menor, dada la complejidad, las dimensiones, y el contexto internacional de la India. La casi mayoría absoluta en el Parlamento le permitirá a los Gandhi plantear una Administración sólida, sin aliados incómodos y rebeldes (como los que tuvieron que soportar en la presente legislatura), para llevar adelante su programa de crecimiento y trabajo, con que se han ganado a las ingentes y multitudinarias clases populares y rurales.

Y la otra buena noticia es que, desde su fundación, y en la base de su filosofía política, el Partido del Congreso apuesta por el carácter laico de la República. Por eso, los grandes vencidos de estas elecciones han sido los discursos religiosos, cerradamente idiosincráticos, centrados en la diferenciación cultural, en el idioma, en las tradiciones de las castas, elementos todos que conforman ese magma nacionalista y “ultra” que tanta inestabilidad y violencia han traído a la India contemporánea, al igual que en otras latitudes, y que ha sido el principal responsable del asesinato de los líderes como metodología política usual.

Desde la laicicidad de la primer democracia del planeta, también será posible esperar mejores resultados en su diálogo con el vecino –hermano y eterno enemigo- Paquistán, cada vez más peligrosamente cercado por el islamismo radical.

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Nelson Specchia (9 noticias)
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