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El incendio del teatro Iroquois de Chicago

16/07/2012 23:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Irónicamente este teatro anunciaba a sus espectadores, en la entrada que era: “Absolutamente a Prueba de Incendios”

La noche del miércoles 30 de diciembre de 1903 en el hermoso y nuevo Teatro Iroquois en Chicago se representaba la fantasía musical El Señor Barba Azul. En esos momentos la sala estaba a su máxima capacidad, y el público estaba compuesto, mayoritariamente por mujeres y niños. En el instante en que la obra necesitaba de la luz de la luna para dar la ambientación a los cantantes, una de las lámparas de luz azulina, manejada por un electricista, sufrió un cortocircuito, y las chispas quemaron parte de lo que era la plataforma de las luces. Estas estaban debajo del escenario para poder iluminar la escena hacia arriba, y dice un testigo que el trabajador pudo haber sofocado esas primeras llamas, pero no lo hizo.

El fuego producido por las chispas de la lámpara prendió un bastidor de lona que subía por la parte de adentro del escenario, zona que los espectadores no podían ver. Las llamas comenzaron a subir. Se empezaron a inflamar todas las cosas que el fuego tocaba, en su mayoría telas y maderas del escenario, y en cosa de segundos toda la parte superior, del interior del escenario, estaba envuelto en llamas. El fuego comenzó a extenderse hacia los lados y por encima del personal del teatro. Mientras la función continuaba sobre el escenario, los tramoyistas y actores disponibles luchaban contra el fuego, e intentaban salvar sus vidas y la de sus compañeros. En ese momento se decidió comenzar a bajar el telón especial contra fuegos, dispuesto frente a los espectadores, pero más o menos a la mitad de su recorrido, este quedo atascado en un cable que se había instalado desde el escenario hasta la galería. Dicho cable serviría para que una de las actrices del ballet aéreo, sujeta por un arnés, pasara volando por sobre el público en una de las escenas de la presentación. Un pedazo de madera ardiendo cayo a las tablas del escenario, y solo en ese momento los espectadores se enteraron que se estaba desarrollando un incendio en el teatro. Momentos después varios trozos de madera encendida comenzaron a caer hacia la platea. Los costados del telón, que se suponía estaban hechos de material contra el fuego, comenzaron a arder de manera violenta, y las personas empezaron a correr hacia las puertas, entre los gritos de las mujeres y los llantos de los niños.

En el interior del teatro muchos de los 250 trabajadores de la compañía estaban tratando de salir por una puerta de emergencia lateral, pero no solo estaba cerrada con llave, sino que por desgracia se abría hacia adentro. Todo se estaba convirtiendo en una trampa mortal. En esos momentos el escenario entero ardía en llamas, el humo ahogaba a las personas y el fuego hacia del pasillo un túnel de sufrimientos espantosos. La gente del interior del teatro logro destrozar la puerta de emergencia con una barra de acero, pero al momento de abrirla, y en que los trabajadores comenzaron a salir a la calle, el aire del exterior entro como un huracán formando una aniquiladora corriente de hambrientas llamas. Corrió por detrás del telón atascado y se dedico a devorar todo lo que había en la platea, hasta que la incombustible cortina cedió a la fuerza del fuego y ardió, igual que todo lo demás.

Cuando los trabajadores estaban ya en la calle, uno de ellos corrió para avisar a los bomberos, más o menos a una cuadra de distancia. El teatro no contaba con alarma de incendio, tampoco extintores ni mangueras de agua. Afuera el frío era intenso. En las puertas de acceso del público no había ni trabajadores ni tramoyistas que pudieran haber destrozado las puertas, que también se abrían hacia adentro. Después se conocería la triste verdad; no había gente del teatro adentro, ya que todos los acomodadores arrancaron primero. Se supo también, en la investigación posterior, que de las 10 puertas de escape solo dos estaban en uso, y las otras se encontraban cerradas con llave y con barras de acero como travesaño. Y como este teatro se había terminado de construir hacia solo dos semanas, algunas puertas estaban todavía clavadas.

Los ladrones limpiaban a los muertos de su dinero y joyas, rompían las orejas y cortaban los dedos para llevarse los anillos y los aretes

Los desesperados espectadores estaban apretujados en los pasillos sin poder avanzar, era un callejón sin salida. Ya medio ahogados, las mujeres y niños aterrorizados, empujaban con desesperación por encontrar una vía de escape. Muchos cayeron cuando corrían y fueron aplastados, y los que estaban en las puertas fueron triturados por la presión de los que no dejaban de empujar. Cuando por fin los bomberos encontraron la forma de entrar al teatro por las puertas principales hasta el vestíbulo, no les fue posible abrir ninguno de los accesos a la sala, ya que los cadáveres estaban amontonados hasta los marcos superiores. Cuando lograron romperlas, los bomberos apagaron el fuego en apenas 20 minutos, pero en solo 10 las llamas y el humo habían hecho del teatro un espantoso infierno. Los que estaban en la galería, en el segundo piso, habían corrido para tratar de salvar sus vidas hacia las escasas puertas abiertas en donde, se sabía, se encontraban las escaleras de escape, pero solo se encontraban las plataformas, ya que dichas escaleras aun no se habían instalado. Los primeros en llegar ahí se aferraron a los fierros, y los que llegaron después empujaron al vacío a los primeros.

La difusión de la noticia fue rápida, miles de personas se congregaron en las puertas del teatro, en donde entorpecieron todas las labores de rescate. Las bombas y los camiones de traslado de heridos tenían que abrirse paso a empujones entre le gente, y los ladrones limpiaban a los muertos de su dinero y joyas, rompían las orejas y cortaban los dedos para llevarse los anillos y los aretes.

Irónicamente este teatro anunciaba a sus espectadores, en la entrada que era: “Absolutamente a Prueba de Incendios”. El saldo final fue de 590 muertos, cuatro de los cuales nunca pudieron ser identificados.


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Autor:
Ghamm (546 noticias)
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Reportaje
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