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Impotencia Erectil

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03/12/2018 21:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Testosterona y la Disfuncion Erectil

Da miedo envejecer y para conjurar este temor la gente busca toda suerte de remedios. Desde el descubrimiento de las hormonas, parece clave mantener los niveles sanguíneos de hormonas sexuales. Así se desarrolló el concepto de “climaterio femenino” como enfermedad evitable con la simple “suplementación” de las hormonas. La comunidad científica se mostró reacia a aceptar la idea de la existencia del “climaterio masculino” (o andropausia). Pero el panorama cambió en 1998 con la aprobación en Estados Unidos, de la primera pastilla para los problemas de erección: Viagra (sidenafilo)

 

 

Los  medicamentos para la disfunción eréctil son productos muy lucrativos. En 2011, movieron en el mundo más de 5.300 millones de dólares. Este mercado floreciente en torno al sexo es un apetitoso bocado para las corporaciones farmacéuticas, que no escatiman esfuerzos para abrir nuevos mercados. Una fórmula habitual, empleada en la propia disfunción eréctil, es “crear” nuevas enfermedades (o redefinir otras ya conocidas) para alinearlas con las posibilidades de ventas de sus nuevos medicamentos. Es decir, primero los medicamentos y luego las enfermedades y las personas (a través de la medicalización de la vida diaria). De producir medicamentos para ayudar a resolver problemas, se pasa a crear problemas para ayudar a vender medicamentos. Un paso más en la deriva especulativa en ella que está inmerso este gigantesco negocio (2).

En el caso de la andropausia se había ya sugerido que se debía a una caída gradual de la producción de testosterona, y se había utilizado dicha hormona para revertir los síntomas asociados. Pero las formas de administrar los suplementos de testosterona eran dolorosos pinchazos y molestos parches que se aplicaban en los testículos. En la búsqueda de presentaciones que pudieran ser consumidas de manera masiva se llegó a un gel inodoro. Dicho producto fue aprobado en Estados Unidos en el año 2000, y justo unas semanas más tarde un grupos de expertos, habituales conferenciantes del laboratorio fabricante, mantuvieron un encuentro que supuso la puesta en escena internacional.

Se estableció el consenso sobre la andropausia como enfermedad, su diagnóstico y su tratamiento (con testosterona, obviamente). La nueva formulación se aprobó para enfermedades que afectaban a la producción de testosterona, como el síndrome de Klinefelter y los daños testiculares. Estas enfermedades son infrecuentes, lo cual implica que pocas personas consumirían el nuevo producto. La andropausia, por el contrario, podría afectar potencialmente a todo hombre por el hecho de ir sumando años de su vida (3).

La andropausia se ha definido como un síntoma motivado por la falta de testosterona, con síntomas poco específicos como (falta de energía o el ánimo bajo) y variados (esferas sexual, física y emocional), muchos de los cuales se pueden confundir con otros problemas, como la artrosis o la depresión, o ser meros reflejos del paso de los años. Los cuestionarios diagnósticos tienen una correspondencia muy baja con los niveles en sangre de testosterona, por lo cual no se deberían utilizar en el diagnóstico. No existe consenso sobre que parámetro bioquímico es más fiable para diagnosticar el síndrome, ni sobre que cifras se deben considerar normales. Los estudios en que se ha evaluado el efecto clínico de la terapia con testosterona no han demostrado claros beneficios en la esfera sexual ni en la disminución del riesgo de los problemas asociados a la andropausia (4). Se ha demostrado que gran parte del éxito de la terapia depende del “efecto placebo” (5) y que los niveles de testosterona disminuyen espontáneamente con la edad, lo que demuestra que la andropausia es un proceso “normal” y su consideración como enfermedad de un ejemplo de enfermedad inventada (disease mongering).


Sobre esta noticia

Autor:
Roswaldo (1 noticias)
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Tipo:
Opinión
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