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Iglesias neopentecostales y el peligro de la "Teología de la Prosperidad"

24/04/2022 18:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un acercamiento al neopentecostalismo y sus peligros:

El avance del evangelismo es muy notable, el número de fieles crece de forma exponencial cada año y se asienta en países que antaño fueron bastión de otros credos. Este crecimiento, sumado a la carencia de organismos supraeclesiales que permitan evaluar el corpus doctrinal de las recién fundadas “iglesias” y controlar sus labores pastorales y evangelizadoras o la formación teológica de los pastores que las lideran, son elementos que favorecen el surgimiento de organizaciones de carácter sectario que, adoptando la apariencia de congregación religiosa, reclutan fieles con gran facilidad.

De entre estas iglesias de nuevo cuño, han sobresalido en lo relativo a captación de feligreses las denominadas iglesias neopentecostales; sus habilidades carismáticas, la retórica de la unción paraclética de sus ministros y la puesta en escena que suele caracterizar sus ceremonias las convierten en muy atractivas a ojos del gran público.  

Entre estos grupos, dadas sus características inherentes, se ha desarrollado una creencia religiosa fundamentada en la consideración de la fe como una herramienta a través de la cual conquistar bienestar y riquezas y que ha sido denominada por sus críticos como “teología de la prosperidad”.

En su exégesis literalista, los partidarios de esta corriente ofrecen al creyente la oportunidad de alcanzar la plenitud de una forma sencilla: la sola fide basada en el pensamiento positivo basta para alcanzar el favor de Dios.

Esta corriente, surgida en Norteamérica a mediados del siglo XX, resultó muy atrayente entre las clases medias quienes, ávidas por conquistar el éxito de una forma rápida, convirtieron a Dios en un mero proveedor de favores con quien se llegaba a un acuerdo en una suerte de ganancia mutua basada en el intercambio de la fe por un beneficio, generalmente, material.

Se trata de una teología deicida que presenta una figuración de Dios claramente funcional a los conceptos político-económicos de un modelo de corte neoliberal (Spadaro, Figueroa, 2018) en la que la fe se instrumentaliza de tal modo que solo tiene valor en tanto que elemento transaccional, así, creyente y Dios adquieren los roles de cliente y proveedor respectivamente.

Además, esta teología contribuye a diluir los vínculos colectivos, eliminando la dimensión comunitaria de la práctica religiosa y relegándola a una mera relación personal con Dios, exacerbando el individualismo.

En este sentido, uno de los grandes problemas que atañe la expansión de este paradigma teológico reside en que situaciones tales como la pobreza o el sufrimiento se entienden como consecuencia de una fe débil o insuficiente, de modo que la culpabilidad recae enteramente en el infortunado sujeto, contribuyendo a su revictimización.

No obstante, es justo afirmar que su empresa es exitosa, se han expandido a una velocidad vertiginosa debido por una parte, a las cuantiosas inversiones en publicitación, especialmente a través de programas radiofónicos y televisivos, -fenómeno conocido como televangelismo- y, de igual manera, debido a la adecuación de sus preceptos con el discurso hegemónico y la sencillez de sus métodos a la hora de alcanzar el «estatus deseado».

Hoy en día, las iglesias neopentecostales se han expandido allende los mares recalando especialmente en Latinoamérica, territorio donde han encontrado una amplia base social en la que el relato de una vida próspera a golpe de fe se ha asumido cómodamente.

De hecho, en países como Guatemala, Costa Rica o Brasil han alcanzado importantes cotas de poder que les han permitido afianzar sus candidaturas de cara a las elecciones presidenciales (como es el caso de los dos primeros) o bien influir notablemente en la victoria de un candidato (como en el caso de Brasil con el actual presidente Jair Bolsonaro).

Su expansión, no obstante, continúa: en países europeos como Francia nace una iglesia neopentecostal cada 10 días y, en el caso de España, la iglesia neopentecostal de origen brasileño “Iglesia Universal del Reino de Dios” ha abierto un “Centro de Ayuda Cristiano” en numerosos distritos de la capital así como en la mayoría de las grandes ciudades de la Comunidad.   

Valiéndose de la delicada situación post-pandémica, el imparable desarrollo del neopentecostalismo ha llegado también a territorio europeo, de modo que, si su establecimiento es definitivo y alcanza un éxito como el que le precede en suelo americano, será preciso examinar hasta qué punto puede convertirse en un elemento desestabilizador.


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Autor:
Albacpardo (4 noticias)
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