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«Cada ser humano tiene una vocación monástica y cada uno debe realizarla de forma distinta»

04/02/2011 22:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La afirmación es de Raimon Panikkar. En su juventud fue casi cofundador del Opus Dei, pero muy pronto salió, o más bien fue «invitado» a seguir su propio camino

FIlósofo y teólogo español nacido en Barcelona. Hijo de un industrial indio radicado en Cataluña y madre catalana. Ordenado sacerdote en 1946. Sus libros y artículos los conozco y los frecuento hace años. Me encanta su aporte como católico ecuménico abierto al diálogo interconfesional.

Con uno de sus libros, «El Elogio de la Sencillez», me pasó lo que seguramente nos pasa a todos en algún momento y con algún libro: terminamos de leerlo y nos decimos: ¡este libro lo hubiera podido escribir yo! Es una exageración, desde luego, no se trata de que uno crea que tiene las mismas dimensiones intelectuales del autor, pero si de reconocer que el autor ha expresado algo que de alguna manera expone certidumbres que en uno mismo han permanecido en estado latente y de pronto encuentran palabras con las cuales identificarse. Fue lo que me pasó cuando leí cosas como estas:

Desde mi primera juventud me he sentido siempre monje, pero monje sin monasterio, es decir, sin muros, salvo los del planeta entero. E incluso éstos -así me lo parecía- tenían que ser trascendidos -probablemente por inmanencia- sin llevar un hábito o, si acaso, con los vestidos comunes a todos los miembros de la familia humana. Y también esos vestidos debían ser descartados, porque todos los vestidos culturales no son más que revelaciones parciales de aquello que ocultan: la desnudez pura de la trascendencia total, visible solamente a la mirada simple de los limpios de corazón.

Pero la mayor sorpresa y el mayor aporte que me hizo Panikkar no fue precisamente en el plano intelectual. Algunas semanas después de su muerte, que ocurrió el 26 de agosto del año pasado, me dio por entrar a google a ver lo que encontraba. Lo normal: biografías, bibliografías, homenajes, y también algunas críticas, entre las que me sorprendieron algunas muy virulentas que le hace su propio hermano, el filósofo Salvador Pániker.

Y de pronto me encuentro con un artículo titulado: «María, señora del silencio, esposa del fallecido Raimon Panikkar», escrito por José A. Carmona. Cito textual:

Hace apenas dos semanas que murió Raimon Panikkar. Se ha escrito bastante sobre él y sobre su obra, no es para menos, aún queda muchísimo más por escribir, por pensar, por aprender (de) y aprehender su persona y su obra. Yo mismo he escrito en varias ocasiones algo sobre él. Me siento en koinonía...

…Pero, me ha llamado la atención que nadie ha dicho públicamente nada sobre María, su actual viuda, y esposa y compañera durante muchos años de sus vidas. Tampoco yo lo he hecho, mas es de justicia hacerlo...

…Su nombre completo es María González Haba, nació en Extremadura, ignoro en qué ciudad. La conocí en enero de 1982 en una reunión de teólogos/as que se celebró en la residencia de los jesuitas en Sant Cugat del Vallés (Centro Borja). Me la presentaron como esposa de Raimon y como teóloga…

…Cuando llegó el momento de la persecución del obispo Guix, persecución que iba dirigida contra la presencia de “una mujer en la vida de un presbítero” (¡literalmente así, sin un solo nombre propio!), María siguió asumiendo lo que en ella ya se había hecho carne: servir a Raimon en silencio. Nos decía a Paqui y a mí en aquellos momentos: “¿Qué le importa a Guix si yo le (a Raimon) hago la comida, le arreglo la casa, lo cuido, le preparo la ropa… y luego me voy a dormir a la otra casa, la de la fundación Vivarium?” La casa donde vivían ellos y la de la fundación están a unos trescientos metros de distancia…

Raimon y ella adoptaron una jovencita de India, a la que llamaron María, la jovencita ya es mujer casada, maestra en un colegio de Vic y con un hijito de meses.

Hasta ese momento para mi Panikkar era un sacerdote católico de mente abierta. ¡Jamás se me hubiera ocurrido pensar que era casado! ¡Pero tenía una esposa que le hacía la comida, le arreglaba la casa, lo cuidaba, le preparaba la ropa… y luego se iba a dormir a trescientos metros de distancia! En ninguna parte, en ninguno de sus libros o artículos había escuchado nada semejante o que diera pie a una posible incógnita en ese sentido.

Entendí por fin la densidad de algunas de sus afirmaciones de su libro «Elogio de la sencillez»:

Un problema que no quisiera ver excluido a priori es el de los monjes casados. La cuestión de los monjes casados debe ser considerada no solamente desde el punto de vista del monje, sino también con respecto al cambio que implica en la misma concepción del matrimonio. Los monjes casados cambiarán nuestra percepción del matrimonio, en la misma medida, por lo menos, en que ellos cambien nuestras nociones de monasticismo.

Recordé esto hoy leyendo una noticia de la agencia EFE:

144 profesores de Teología católica de Alemania, Austria y Suiza han suscrito un manifiesto en el que exigen profundas reformas de la Iglesia Católica, que incluyen, entre otras, el fin del celibato, el sacerdocio femenino y la participación popular en la elección de obispos.

Los firmantes suponen más de un tercio de los 400 teólogos del área de habla alemana, según revela hoy el rotativo "Süddeutsche Zeitung", en el que se afirma que su cifra sería mayor si muchos no hubiesen negado su rúbrica por miedo a represalias.

La iniciativa supone además el más importante alzamiento contra la cúpula de la Iglesia Católica desde hace 22 años, cuando 220 teólogos suscribieron en 1989 la llamada "Declaración de Colonia", crítica con el gobierno de la iglesia ejercido por Juan Pablo II.

La profesora de Teología de Münster Judith Könemann, una de las ocho personas redactoras del manifiesto, reconoce que se hubiesen conformado con 50 firmas, pero subraya que el amplio eco demuestra que han "tocado un nervio", en declaraciones el citado rotativo.

Entre los firmantes destacan prestigiosos profesores eméritos como Peter Hünermann y Dietmar Mieth, viejos luchadores por las reformas como Heinrich Missalla y Friedhelm Hengsbach, progresistas como Otto Hermann Pesch o Hille Haker, pero también conservadores como Eberhard Schockenhoff.

Redactado con los escándalos de pedofilia en el seno de la Iglesia Católica como trasfondo, el texto es prudente y alaba también el llamado de los obispos a un diálogo abierto.

Tras explicar que se ven "en la responsabilidad de hacer un aporte a un nuevo comienzo real", la tesis central del memorando subraya que la Iglesia Católica solo "puede anunciar al liberador y amante Dios Jesucristo", cuando ella misma "es un lugar y un testigo creíble del mensaje de liberación del Evangelio".

Debe reconocer y fomentar "la libertad del hombre como criatura de Dios", respetar la conciencia libre, defender el derecho y la justicia y criticar las manifestaciones que "desprecian la dignidad humana".

Sus exigencias, que prudentemente califican de "retos", incluyen "mayores estructuras sinodales en todos los niveles de la iglesia" y la participación de los fieles en la elección de sus obispos y párrocos.

El manifiesto subraya que la Iglesia Católica necesita "también sacerdotes casados y mujeres en el oficio eclesiástico", señala que la falta de sacerdotes fuerza la existencia de parroquias cada vez mayores y lamenta que los sacerdotes sean "quemados" ante estas circunstancias.

Igualmente destaca que "la defensa legal y la cultura del derecho" en la Iglesia deben "mejorar urgentemente" y comenta que la elevada valoración del matrimonio y el celibato suponen "excluir a personas que viven el amor, la fidelidad y la preocupación mutua" en una relación estable de pareja del mismo sexo o como divorciados casados en segundas nupcias.

El manifiesto critica además el "rigorismo" de la Iglesia Católica y subraya que no se puede predicar la reconciliación con Dios sin crear las condiciones para una reconciliación con aquellos "ante los que es culpable: por violencia, por negar el derecho, por convertir el mensaje bíblico de libertad en una moral rigurosa sin misericordia".

"A la tormenta del pasado año (en referencia a los escándalos de pedofilia) no puede seguir tranquilidad alguna", afirma el texto, que considera que "en las circunstancias actuales solo puede ser la tranquilidad de la sepultura".

Y tras exigir diálogo y comentar que el miedo no es buen consejero, recuerda que los cristianos han sido "llamados por el Evangelio a mirar con valor hacia el futuro y como el llamamiento de Jesús a Pedro para caminar sobre las aguas: '¿por que tienes miedo? ¿es tu fe tan pequeña?'".


Sobre esta noticia

Autor:
Ángel Alejandro David (10 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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