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HTC Desire con CyanogenMod 7.0: un vistazo a Gingerbread

19/04/2011 14:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El sábado pasado por la mañana me levanté con ganas de cacharrear un ratín y me puse a actualizar la ROM de mi HTC Desire, que desde hace tiempo andaba con Android 2.2 (gracias a una VillainROM antigua) y que ya estaba quedándose algo obsoleta. El Lanzamiento de CyanogenMod 7.0 era una buena razón para probar Android 2.3.3 en mi terminal, así que me puse manos a la obra.

El proceso no es nada complicado si uno se maneja un poquito con el tema de las ROMs. Hay que tener el smartphone rooteado (Unrevoked, lo mejor para eso si tenéis un Desire o alguno de los otros terminales soportados), luego actualizar el fichero de radio y, por último, actualizar a la ROM de CyanogenMod 7.0, algo que en mi caso hice a través de ROM Manager y de Clockwork Recovery, dos utilidades ya clásicas para estos procesos. La documentación está por todas partes, así que no comentaré aquí los detalles de la instalación (ni los preguntéis en comentarios, Google es vuestro amigo).

El caso es que una vez en marcha, Android 2.3.3 Gingerbread me ha dejado un sabor de boca agridulce, como suele ocurrir. Mientras que las prestaciones que ofrece la nueva versión de Android están bastante chulas, la interfaz del sistema operativo me sigue pareciendo una castaña, y ahora ya no hablo de la capa HTC Sense de la que hablé en mi anterior revisión espectacular ;) de la interfaz de este sistema, sino de Android 2.3.3 pelado. Qué decepción.

CyanogenMOd CyanogenMod 7.0, una ROM con lo último de Android

Para empezar, ¿qué les pasa con el color negro del fondo de todos los menús? ¿Estamos en los 80? Hace tiempo que se imponen los blancos en las interfaces de usuario, pero es que aunque fuera al revés, el problema no es tanto la combinación de colores, que nos hace vivir en un mundo nocturno, el problema es el de las tipografías. Las tipografías por defecto de Android son sencillamente lamentables.

El ejemplo perfecto es la agenda de contactos. A poco que los nombres de vuestros contactos sean algo largos y tengan apellidos o alguna nota adjunta para identificarles, estáis perdidos: no caben en la pantalla. Mal.

A eso se le suma el hecho de que no hay predicción de texto para contactos. En HTC Sense a medida que vas ‘ escribiendo’ el nombre del contacto con el teclado numérico de teléfono te van apareciendo los candidatos. Es perfecto. En Android 2.3.3 no hay ninguna característica nativa que proporcione esa función. Puedes descargar cosas como Dialer One para solucionarte la papeleta, pero ya estamos usando una aplicación no nativa para algo que debería ser nativo. Mal.

El navegador integrado en Android no está mal, pero desde luego no es un Chrome adaptado. La velocidad está bien, el zoom funciona bien, pero por ejemplo no hay forma clara de ir a la página anterior, y la gestión de marcadores es de nuevo algo incómoda porque sigues sin poder ordenarlos por importancia, aunque al menos ya deja verlos con miniatura o como lista de elementos. Mal.

Esos principios de diseño y usabilidad se repiten a lo largo de la interfaz, y ocurre por ejemplo en los ajustes del sistema, y en el teclado virtual, que sigue siendo horrendo en su diseño y que yo cambio lo primero de todo por Swiftkey, mucho más rápido y más usable en mi opinión.

Lo que sí mejora es la selección de texto, con dos marcadores en cuanto pinchas un momento en el texto que puedes desplazar para seleccionar principio y fin de la selección y que ayudan a ejecutar esta tarea con cierta comodidad.

Tampoco entiendo muy bien qué hace ahí la Galería 3D. Muy bonita, muy chula cuando giras el terminal y hace el efecto giroscopio/perspectiva, pero por lo demás, sencillamente, una basura. La velocidad de carga y actualización de imágenes es patética, el propio scroll también está mal resuelto, y no hay manera de gestionar las fotos de forma cómoda con esa aplicación. Menos mal que he topado con QuickPic, que resuelve esta faceta a la perfección.

Curiosamente, no todo es malo en la interfaz de Ginger. Las notificaciones no están del todo mal, y los iconos que aparecen en la parte superior y que muestran qué servicios están activos (WiFi, Bluetooth, localización, altavoces, por ejemplo) dan esperanzas para el futuro. La gestión de aplicaciones es mucho más rápida (aleluya, ya es posible desinstalar cosas sin esperar 2 minutos a que refresque la lista de aplicaciones) y yo diría que también he ganado en autonomía de la batería, algo que también es posible porque hay unas cuantas preferencias muy detalladas para configurar qué pasa cuando se activa WiFi, cuando se activa la conexión 3G o cuando solo tiras de 2G, está realmente bien. El calendario no está mal -aunque no me acaba de convencer la creación de nuevas tareas, quizá porque el teclado ocupa demasiado, y tapa siempre la mitad de la pantalla, con cierta razón, claro.

Lo que no acabo de entender es qué pasa con la personalización de Android. Debería haber un sistema de gestión de temas mucho más potente que permitiera establecer parámetros como fondo de pantalla, juego de iconos, tipografías y elementos de la interfaz (botones, barras de desplazamiento, colores) de forma sencilla, algo que es básico en cualquier sistema operativo moderno y que no obstante en Android no existe. Puedes toquetear por separado, pero el acabado no es ni mucho menos perfecto. Y dejarlo tal y como uno quiere no es tarea sencilla.

Aguantaré una temporadita con Gingerbread, y trataré de resolver esos problemas por separado, pero desde luego a Android le falta aún mucho camino para equipararse en interfaz y usabilidad con iOS, un sistema que lo hizo muy bien desde el principio -con sus fallitos, que también los tiene- y que sigue siendo para mi el referente en este terreno. Y atención: no estoy hablando de las nuevas funciones de Gingerbread, que las tiene chulas (como las llamadas VoIP), sino de la usabilidad de la interfaz, que vuelve a dejarme muy decepcionado.


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javipas.com
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