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Gran Hotel Bahia Del Duque (adeje - Tenerife)

13/01/2010 11:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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GRAN HOTEL BAHIA DEL DUQUE (*****)

Av. Bruselas s/n,

38660 Costa Adeje (Tenerife)

Telf: 922.746.900

Fax: 922.746.916

comercial@bahia-duque.com

www.bahia-duque.com

Habitación: 622

Fecha de Entrada: 03/07/2009

Tarifa: 200€ (Alojamiento y Desayuno buffet)

Uno de los resorts más exclusivos de España y sin duda uno de los más espectaculares del mundo abre sus puertas en la abigarrada zona turística del sur de Tenerife donde gran parte de la hotelería se abandonó al turismo barato de importación de vuelo lowcost y zapatilla de goma. En medio de esa vorágine y tras atravesar un control de seguridad con guardia vestido de traje típico canario accedemos por una sinuosa y empinada rampa hasta el pie mismo de la recepción.

Allí un equipo de mozos se hacen cargo de todo nuestro equipaje y pertenencias mientras una simpática joven ataviada también con traje típico nos conduce hasta el mostrador de recepción. Tras la puerta de entrada, un pasillo en el que los mozos acumulan las maletas de los clientes que van llegando y saliendo y a continuación un espectacular y enorme espacio lleno de vegetación en el que se han instalado distintas "casetas": una es la cafetería, otra la recepción, otro el punto de información turística. Entre medio vegetación tropical, una enorme jaula con loro incluido, fuentes y escaleras que conducen a los distintos pisos del hotel.

En el mostrador nos atienden con cordialidad, cariño y atención como si nos estuvieran esperando. Nos piden la documentación y la tarjeta de crédito para los extras. Nos indican que nuestra habitación todavía no está preparada, pero que podemos esperar unos minutos tomando algo en el bar. Nosotros prolongamos esa espera hasta después de la comida. Al volver de esta nos vuelven a recibir con una sonrisa y nos indican que todo está preparado para llevarnos a la habitación. Otro mozo nos recoge en un coche de golf y por otra empinada rampa nos lleva hasta un edificio, alejado del bullicio central del hotel donde desde un salón típicamente canario con libros, prensa, una recepción privada, bebidas y dulces a disposición del cliente accedemos a una terraza elegantemente vestida con una pérgola con sofás que mira al mar encontramos la puerta de nuestra habitación rodeada de naturaleza.

Tras la puerta blanca el olor nos resulta encantador. Un pasillo largo conduce hasta el dormitorio. En el a la derecha se abre un enorme baño y frente a él un impecable y gigantesco armario con todo tipo de opciones de almacenaje: baldas, perchero, armarios interiores, cajones... Ofrece todo tipo de perchas de cuidado acabado: para traje, para faldas, de tela para no dañar la ropa, corbatero...

Otra puerta blanca nos aisla el dormitorio. Sencillamente gigantesco. La luz tenue, las cortinas entreabiertas que protegen la terraza con vistas al mar, los tonos suaves marrones de la lencería de cama, el azul claro de las paredes, la madera del suelo protegido por una alfombra color marrón, el raso que decora el cabecero de la cama... todo nos transforma a otra atmósfera.

El mobiliario de excelente factura respira clasicismo moderno. A los pies de la cama se ofrece un maletero seguido de un larguísimo escritorio sobre el que se han dispuesto algunos libros, dos botellas de agua de cortesía y un enorme plasma. Hay espacio suficiente para trabajar, pero en vez de silla hay una incómoda banqueta aterciopelada. También es cierto que poca gente viene aquí a trabajar, pero aún así hay enchufes para el ordenador y conexión por cable a la red. Junto a la cama y en la enorme zona que hay hasta la terraza disponemos de dos butacones de lectura con una mesa redonda y un sofá para dos plazas con una mesa baja delante. Confortables y acogedores. Al fondo de la habitación una terraza generosa con dos sillas y una mesa para perder la mirada en el infinito del mar que se nos presenta entre la vegetación.

La cama es gigantesca, de 210x210 enmarcada entre dos cuidadas mesillas de madera con superficie de mármol y con un cuidado cabecero en tela color rosa. El equipo de descanso es insuperablemente cómodo así como la batería de almohadas, cuadrantes y cojines que seguro colman las necesidades de cualquier viajero. Algo alejados de la cama, pero sobre las mesillas encontramos los interruptores de la luz y el potenciómetro que nos permite regular la intensidad de la misma. También hay enchufes para cargar los ingenios tecnológicos. El hilo de las sábanas se ajusta como un guante a nuestro cuerpo y ayuda a un descanso reparador.

Por la tarde/noche el equipo de pisos realiza la cobertura de la cama: abre la cama, cierra las cortinas, cambia las toallas, coloca dos alfombrines blancos junto a las camas y deja sobre las mesillas una cajita de ricos bombones. El aire acondicionado que funciona magníficamente bien es el único ruido -casi imperceptible- que nos molesta en el descanso, hasta que despertamos por la mañana con el trinar de los pájaros. El foscurit y el pesado cortinón que protege la terraza impide el paso de la luz exterior.

El baño es delicioso. Frente a la entrada, dos enormes pilas de lavabo exentas sobre una especie de mesa de mármol, cristal y metal. Grifería de diseño. Todo tipo de toallas (de damasco, pequeñas para las manos, albornoz, zapatillas) de poderoso tamaño y de soberbia factura. El set de amenities es inacabable: limas de uñas, botes de gel, champú, acondicionador, crema hidratante, de manos, set dental, de afeitado, desmaquillantes, gorros de ducha... todos presentados en unas cajas color marrón con el logo del hotel, de calidad insuperable y de aroma relajante.

A la izquierda del lavabo y tras una puerta de cristal el inodoro y el lavabo con una ventana con cortinas metálicas que miran hacia la habitación. A la derecha una bañera algo estrecha, pero que ofrece sobre el techo una gigantesca alcachofa de ducha efecto lluvia. Presión y caudal formidables, y temperatura excelente regulada desde un monomando termostático.

Un laberinto de caminos, escaleras, senderos.... nos lleva a las espectaculares piscinas del hotel, a la playa, a los varios restaurantes que tiene el complejo y al salón de desayunos, situado entre dos piscinas y que permite desayunar en una espléndida terraza desde la que se divisa el mar. El servicio es rápido y simpático. El surtido es desorbitado y la calidad de los productos óptima. Es difícil imaginar un producto que no esté ofrecido en ese monumental buffet (carne, huevos, pescado, champagne, caldos, batidos, zumos...) distribuido por zonas con participación incluida de los empleados (huevos fritos al instante, bacon recién cortado, zumos preparados al momento, gofres y tortitas...).

En recepción todo son simpatías y atenciones sobre cómo sigue nuestro viaje (taxi...). Al final nos preguntan por algún extra que hayamos podido tener y nos muestran la factura. No hace falta volver a pasar la tarjeta, ya la entregamos al principio. Cordialmente nos despiden deseando que volvamos más tiempo la próxima vez. Nuestras maletas, sin darnos casi cuenta ya están cargadas en el taxi.

Un lugar en el que disfrutar. Un hotel para aprender.

Calidad/precio: 10

Servicio: 10

Habitación: 10

Baño: 10

Estado conservación: 10

Valoración General: 10


Sobre esta noticia

Autor:
Guiadelandreu (75 noticias)
Fuente:
guiadelandreu.blogspot.com
Visitas:
273
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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