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¿El hoplomaco. El gladiador más peligroso?

07/09/2009 09:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El hoplomaco era una gladiador pesado

Efectivamente, sus protecciones consistian de casco totalmente cerrano, escudo redondo de metal, el brazo derecho estaba protegido por una manica de algodón acolchada y las piernas además de tener este mismo recubrimiento tenia unas grebas de metal que le llegaban por encima de la rodilla. El vientre quedaba algo protegido gracias al balteus un cinturon algo mas ancho de lo normal.

El armamento consistía en una lanza y una daga.

Sus contricantes solian ser los gladiadores de la clase tracio y provocador y muy posiblemente el mirmilón.

El sol estaba muy alto y el calor era insoportable, había un hedor a sangre, sudor, heces y podredumbre que envolvía el recinto en penumbra. Afuera, la claridad del sol era evidente y se mezclaba con un murmullo que iba y venía de acuerdo a los acontecimientos que ocurrían alrededor.

Satianax se puso el casco, era un casco pesado, de bronce, muy decorado, con un grifo esculpido en una cresta muy pronunciada, algo grotesca, coronada por crin de caballo tintado en rojo y con dos enormes plumas de la cola de un pavo real a ambos lados. El casco estaba esculpido con motivos alusivos a Hércules y Eneas, ambos sacrificaban un toro. Su aspecto era magnífico. Satianax parecía un insecto mortífero con él.

Tomo la parma, el pequeño escudo cuadrado típico de los tracios y empuño la sica, era su turno, acababa de morir un gladiador en la arena y el era uno de los sustitutos. Los combates con Domiciano se habían vuelto muy crueles y si un luchador caía pronto, al vencedor se le enfrentaba otro, de poca experiencia pero mas descansado. Había que inventar nuevas formulas para entretener al populacho y acrecentar la mortandad de los luchadores siempre era bien recibido por un publico que quería espectáculo a toda costa sin importarle el precio que el editor de los juegos pagara por ello.

Satianax se acercó lentamente hacia su contrincante, un hoplomaco. Conservaba la lanza y también el pequeño puñal típico de los hoplomacos cogido con la mano de cuyo brazo se sujetaba un escudo redondo, bastante más pequeño que los hoplones griegos, el puñal estaba manchado de sangre. Satianax dedujo que con el, el hoplomaco había liquidado a su adversario. Su contrincante estaba ligeramente herido, sangraba un poco por el costado a causa de un corte poco profundo. La sangre le daba un aspecto horrible pues la había manchado toda la pierna y la enorme greba de su pierna izquierda.

El hoplomaco detrás de su casco miro con hastío a Satianax y se dispuso a vender cara su vida, adopto una postura claramente ofensiva, con el brazo que sujetaba la lanza extendido, apuntando al pecho del tracio y ofreciéndole su perfil con el escudo bajo.

Satianax se encogió y puso su sica entre el hoplomaco y el, apretó la parma sobre su pecho y dejo las ingles ligeramente al descubierto. Con su escorzo intentaba que las grebas del mismo tamaño que las de su contrincante le protegieran lo mas arriba posible, era un tracio poco experimentado pero ninguno de sus movimientos iba a ser gratuito, iba a poner en practica todo lo que le había enseñado el lanista y que le había servido hace un mes con un provocador que claramente no había atendido a las enseñanzas de su entrenador. La sica es un puñal curvo, corto, su peligro estaba en las distancias cortas, su curvatura permitía ataques traseros, eso lo sabía el hoplomaco y por ello éste buscaba la distancia que le daba su lanza.

Camilo hinca su cuchillo en la garganta de Satianax que gorgojea, sufre espasmos y finalmente muere

Los gladiadores giraron sobre un eje invisible, equidistantes, aunque sus posturas eran defensivas, ambos eran letales y eso lo sabían, cualquier descuido o duda dispararía el ataque del otro. Era el tipo de combate que se resuelve pronto, que no pasa nada y de repente uno es alcanzado mortalmente por el otro, el ojo humano no llegaría a ver donde estuvo el fallo y en que instante se produjo la herida. El herido hinca la rodilla, deja caer el arma y pide clemencia, eso era todo, en definitiva, un combate sin brillo ni heroicidad, sin diversión. Parte del público empieza a desesperarse y se oyen las primeras protestas, en forma de gritos e insultos para ambos.

El hoplomaco, impacientado, de repente estira su cuerpo y describe un pequeño arco son su lanza, un ataque improvisado que el tracio repele fácilmente echando la cabeza hacia atrás a la vez que avanza oblicuamente al hoplomaco alcanzando con su sica el brazo que sujeta la lanza. El hoplomaco sin soltar la lanza corre hacia delante y se gira rápidamente para quedar enfrente del tracio, que lejos de distraerse se coloca en una posición de espera con su sica apuntando el pecho del hoplomaco que ahora sangra por su antebrazo derecho.

El ataque del hoplomaco ha sido inútil, dentro de su casco tiene una visión muy reducido de su frente, todo ella esta ocupada por el tracio, algo mas corpulento que el, descansado y como ha comprobado muy ágil a pesar de su estatura. En su interior se promete hacerlo mejor la próxima vez.

De repente el tracio carga contra el hoplomaco, describiendo cortos mandobles con su sica, sabedor que en el choque tiene las de ganar busca el combate en corto con el hoplomaco, éste para los golpes con la lanza y con un giro rápido de la parte inferior de ésta golpea al tracio en la ingle. El tracio se duele y se encorva, momento que aprovecha el hoplomaco para largar un lanzazo que resbala sobre el casco del tracio pero que le hace perder el equilibrio y le hace caer torpemente.

El tracio en el suelo, antes de darse cuenta, recibe una lanzada en el brazo derecho y suelta la sica con un grito de dolor e impotencia, levanta el brazo y señala al público, la herida de su brazo sangra abundantemente. El hoplomaco jadeando se retira y espera. Todo ha sido muy rápido y muy limpio la habilidad del hoplomaco ha vencido a la presunción del tracio.

El público esta con el hoplomaco, el tracio ha desperdiciado su ventaja, esperaba una presa fácil en el hoplomaco y sin embargo el golpe en la ingle aunque feo les arranco un grito de jubilo. La petición de gracia del tracio no encuentra a nadie, el publico se lleva el pulgar al pecho o a la garganta, el veredicto es apabullante, el tracio traduce el griterío “muerte al presuntuoso tracio que ha despreciado su ventaja”. Los ojos de Satianax se entornan y se rinden, dejando caer la cabeza a un lado, esperando el golpe final. Nadie puede adivinar que pasa por la cabeza de Satianax, de alguna manera ha dejado de existir para todos.

Camilo el hoplomaco deja la lanza y el escudo en el suelo y se acerca al tracio empuñando su pequeño cuchillo y alejando de una patada la sica, se arrodilla y con la mano izquierda sujeta la cabeza del tracio sobre su muslo, mira al publico y éste lanza un alarido de aprobación e impaciencia. Camilo hinca su cuchillo en la garganta de Satianax que gorgojea, sufre espasmos y finalmente muere.

Satianax se puso el casco, era un casco pesado, de bronce, muy decorado, con un grifo esculpido en una cresta muy pronunciada


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Autor:
Hoplomaco (1 noticias)
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