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Honestidad, responsabilidad y defensa del pluralismo

10/02/2013 20:57
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Sin ser hombre de partido, y desconfiando mucho de ellos, dada su evolución a lo largo de nuestra corta vida semidemocrática, considero que hoy no hay alternativa inmediata al sistema constituido. Soy partidario de una democracia mucho mas directa, pero la sociedad española, no tiene en este momento un sistema de recambio fiable ni mecanismos para llenar posibles vacíos de infarto. Por lo tanto, a pesar del clamor mas que justificado de una parte de la población, el estallido social como método revolucionario de cambio de estructuras me parece hoy por hoy peligroso como hipótesis y ciencia ficción como realidad.

imageLo que si es absolutamente vital y creo que viable, es la presión ciudadana de cara a un consenso social mas allá de las ideologías, en cuanto a las prioridades básicas, cuales son la lucha sin cuartel contra la corrupción, la incorporación de sistemas mucho mas profundos de participación (siempre que se demuestre que realmente se quiere participar) y el reparto equitativo de la crisis o, cuando proceda, del ansiado progreso.

Dicho esto, están de más algunas soluciones utópicas que no cuentan con el pruralismo existente en la sociedad. Seguirá habiendo personas de derechas, de centro y de izquieradas, tanto si hablamos en términos económicos como si lo hacemos en cualquier otro registro de la sensibilidad social. Por lo tanto, a pesar de su imperfección, no me alcanza la inteligencia para proponer un cambio radical de instituciones o para proponer la supresión de los partidos políticos como medio de canalizar la representaticón de la voluntad de los ciudadanos.

No obstante, va a ser del todo imprescindible, que los partidos incorporen a sus codigos de funcionamiento interno, a su sistema de financiación y a sus programas, la demanda ciudadana de mayor permeabilidad a sus propuestas, sean las que sean, así como a una total transparencia de sus cuentas. Los partidos que tomen las delantera al respecto habrán cogido una gran ventaja cuando se dé el proximo pistoletazo de salida.

El tema de la financiación da para mucho. Estamos instalados en un círculo vicioso, en el que para ganar unas elecciones, parece imprescindible gastar cantidades ingentes de dinero en operaciones de marqueting y publicidad. Ello obliga a los partidos a hipotecarse al "mecenas" de turno que a buen serguro se cobrará el mecenazgo. Y surge la pregunta lógica: a estas alturas ¿hay alguien que piense que el empapelamiento de las ciudades en campaña o los mítines de pacotilla aportan información alguna?. Publicidad y nada mas que publicidad aderezada de ataques de mal gusto al contrario pero que encandilan al personal. Para ese viaje no hacían falta tales alforjas. Si cada partido, tuviese el mismo tiempo asignado en los medios para explicar sus programas, todos estarían en igualdad de condiciones, la ciudadanía no estaría peor informada y todo saldría mucho mas barato. Todo ventajas. No se hace, porque existe una puja por parte de los diferentes lobbys de cara a a llevarse el gato al agua, vampirizando a los partidos e idiotizando a los futuros votantes con campañas para zombies. En cualquier caso está claro que sería un tema relativamente fácil de resolver.

Insisto, seguira habiendo personas con sensibilidad liberal, socialdemócrata, ácrata, ecologísta o cualquier hibrido de varias de ellas. Pero lo realmente importante si existe un respeto de todos hacia todos, es que nadie pueda imponer sus preferencias por ningún tipo de fuerza. De ello se deduce que tendrá que seguir existiendo, aún en una democracia mas auténtica, un sistema que garantice la defensa de diferentes opciones en un escenario plural y eso se puede llamar corrientes sociales, partidos políticos o como se quiera, pero estructuralmente no cambiará esencialmente el marco conceptual de representación actual.

El gran cambio vendrá del lado de una mucho mayor vigilacia por parte de la sociedad civil y de su mayor implicación para exigir participación en consultas, obligatorias sobre los temas priporitarios que se consideren de interes general. Esa exigencia tendrá que venir de la mano de la practica de una auténtica democracia interna dentro de los partidos y de una oferta de representación al ciudadano que no le obligue a depositar un voto cautivo de las servidumbres internas de los diferentes aparatos.

Resumiendo: No a cualquier salva patrias, de izquierda o de derecha, garantias de pluralismo político y social, y regeneración en transparencia y en la consecución de adecuados cortocircuitos entre la oligarquia financiera y los representantes públicos.

En vez de plantearnos soluciones magníficas que cambien la faz del país inventando lo que ni siquiera hemos madurado en nuestras cabezas, haríamos bien en limpiar unas estructuras que honestamente manejadas pueden tener aún una razón de ser.

Pero ojo, partidos todos, se acabará vuestro crédito si continuáis por los mismos derroteros y entonces sereis responsables de un impasse incierto en que cualquier experimento puede constituirse en una auténtica ruleta rusa.

La responsabilidad de la ciudadania en su conjunto deberá volcarse en crear auténtico tejido social que permita crecer y madurar. Solo desde el conocimiento y desde el esfuerzo estaremos en disposición de construir espacios de participación y de vertebración que aten de corto a los actuales partidos y quien sabe si madurando mucho, podemos ofertar algo nuevo que de momento no se nos ha ocurrido.

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