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Historias de ciencia ficción : Eterno " comienza la búsqueda" (Cap II)

23/10/2014 04:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un segundo homicidio es perpetrado, el incendiario nuevamente es noticia, como hace más de medio siglo los homicidios se repiten, Adriana va tras quien cree es el homicida, Nestor retoma viejas pistas

Un mes ha pasado desde el homicidio anunciado en la carta a Adriana Arboleda, la periodista pasó en un solo instante a ser el punto de referencia noticioso, se había filtrado la información de los asesinatos cometidos sesenta y cuatro años atrás y la prensa estaba clara que no iban a ser el número uno en la exclusiva, pero un número dos en esas condiciones era también un logro y por eso Adriana era perseguida por sus colegas, sin embargo no existía noticias de ella, la prensa comenzó a usar la teoría de que estaba protegida por el ente policial o que había información no contada, así como muchas otras teorías se convirtieron en noticia del día. Los detectives estaban inmersos analizando los doce asesinatos de aquella época, ya el primero fue bajo el mismo esquema, estaba anunciado el como, incluso las característica principal de las posibles víctimas, el problema es que no había forma de filtrar la cantidad de posibles victimas y ahí el asesino tenía la ventaja, sobre todo que en el modus operandi las cartas eran posterior al homicidio, Nestor colocó a un agente encubierto en el departamento de correspondencia interna del diario donde labora Adriana con el objetivo de atrapar al asesino o a su colaborador después del segundo homicidio, todo esto si existía un segundo homicidio, no era lo mejor ya que era una vida perdida para encontrarlo, pero eso era lo más cercano que estaban del asesino.

Adriana se había alejado del diario, había convenido con el editor para que le presupuestara la investigación de la noticia del asesino, tenía una teoría importante, que no había compartido con los detectives, así salió en viaje de investigación, su objetivo fue seguir la vida de Antonio Gil, que pasó después de su supuesta muerte, su teoría implicaba que él debería ser el psicópata, con un plan macabro que incluía usar a su nieto años después para cometer la segunda ola de homicidios.

El camino a la antigua finca perteneciente a Antonio Gil no era como años atrás, era una avenida completamente pavimentada, las urbanizaciones crecieron alrededor de ella, mientras manejaba en dirección a la que ahora es una enorme mansión perteneciente a un acaudalado propietario de un laboratorio farmacéutico, fue muy difícil ubicar el nombre del empresario, todas sus propiedades estaban a nombre de la empresa, no tenía familia conocida, era un fantasma viviente, sin embargo Adriana siempre conseguía lo que se proponía, uno de sus contactos llegó a un viejo documento donde se creía revelaba el nombre; Gabriel Torres, era un principio, tenía un posible presente, pero ahora debía empezar a investigar donde todo comenzó, con la supuesta muerte de Antonio Gil en el camino a su antigua casa, el incendio y su cuerpo desaparecido.

Nestor y su colega estaban en la comisaría, habían tomado el caso, era un delito mayor, su unidad, sin embargo los federales estaban rondando la escena, Nestor protegía su caso alegando que solo hubo un homicidio y los federales no podían entrar en él hasta que existiera un tercero para declararlo como asesino serial, los federales por su parte alegaban que existía el precedente de lo ocurrido hace sesenta y cuatro años, pero no era suficiente, muchos años en el medio habían pasado y por ende no era un asesino serial, posiblemente un imitador, pero no lo califica aun como serial. Los detectives estaban estancados, el segundo homicidio había ocurrido en el pasado exactamente treinta y dos días posterior al primero, el primer caso fue un día después que su precedente, el diecinueve de enero, esta vez fue el veinte del mismo mes, en una casa al lado contrario de la ciudad con respecto al suceso anterior, sin embargo el hombre tenía la misma edad, caucásico, filtrando la información daba una número de cien mil posibles víctimas, no había coincidencias en nombres, apellidos, familias, profesión, nada que pudiera bajar la proyección, era muy amplia como para poder rastrear a una posible victima.

Adriana había llegado, estaba delante de la entrada de la mansión, era enorme, de aquella foto de la pequeña casa incendiada no quedaba nada, del enorme terreno en el cual estaba edificada la antigua casa emergió una mansión digna del magnate del cual ahora es posesión. Adriana se estaciona en la entrada y presiona el botón de aquel intercomunicador futurista, con varias cámaras móviles ubicadas en localidades estratégicas, esperaba un rechazo, no había llamado ni concertado una cita, solo había ido a buscar respuestas.

 

  • Buenas tardes, ¿Quien es? y ¿Que desea ? <responde una voz al otro lado del intercomunicador>

  • Buenas tardes, me llamo Adriana Arboleda, soy periodista y me gustaría conversar con el dueño de la casa. <dice con una seguridad pasmosa>

  • Un momento por favor.

  • Bueno ahora la despedida <piensa, mientras espera respuesta>

  • Pase por favor.

 

Un sonido eléctrico se deja oir y la puerta comienza abrirse despejando el camino para traspasarlo con dirección al interior de la mansión, Adriana algo sorprendida por la facilidad con que pasó la primera alcabala se sumerge en la belleza de sitio que la rodea, un camino de piedras es el abre boca en dirección a la entrada a la mansión, el vehículo lentamente transita a través de un hermoso y tupido túnel vegetal el cual esta hecho de arbustos y enredaderas adornado en su interior por flores rojas y blancas, más adelante emerge una fuente ubicada en en centro del paso circular del vehículo que desemboca en la entrada de la mansión, embrujada por tanta belleza ve en la puerta a un hombre mayor, vestido elegantemente de traje y corbata negro.

 

  • Buenos días señorita Adriana, la estabamos esperando.

  • ¿Me esperaban? <responde sorprendida>

  • Si, tengo instrucciones de atender a sus pedidos por parte de mi socio.

  • ¿Y su socio es...?

  • El señor Gabriel Torres, claro, ya usted lo sabe, lo leyó en el documento de compra que él le hizo llegar a su contacto

  • ¿Y el está? <todavía sorprendida>

  • No, sin embargo yo estoy autorizado a responder todas sus preguntas, por por favor pase, vamos al estudio, ahí estaremos cómodos.

 

Al entrar en la mansión Adriana no queda más que anonadada de tanto lujo, la belleza de aquella casa era impresionante

 

  • Por acá por favor Sra. Arboleda

  • Llámeme Adriana por favor.

  • Con gusto, tome asiento, por favor, y ahora dígame en que puedo ayudarla.

  • Gracias, para empezar le agradezco el gesto, como imagino ya sabrá soy periodista, actualmente estoy trabajando en la historia de un asesinato que ocurrió un mes atrás y que tiene mucho parecido con el que sufrió el dueño anterior de esta casa.

  • Si, ya Gabriel me había aclarado sobre su identidad y profesión, sobre todo del caso en el cual está involucrada.

  • ¿Y como?, ¿Porque? <pregunta Adriana al instante>

  • Bueno todo comenzó cuando encontró los indicios de su contacto intentando buscar la identidad del nuevo dueño de la casa, no hubiera podido, todas sus pertenecías incluso la empresa esta oculta entre documentos y poderes legales, pero él dejó que supiera su identidad, sin embargo como le digo él opera en las sombras, nunca le gustó la popularidad. entonces la investigó a usted, y supo del homicidio y que usted es la contacto del asesino para el mundo, igual la investigación arrojó lo que ahora es de oído de todos, un asesino anterior, con muchos años de distancia cerró sus homicidios acá.

  • ¿Es Gabriel familiar de Antonio Gil?. <pregunto Adriana sin rodeos>

  • Antonio Gil, ese es el nombre de la victima no localizada, el último de los homicidios, que se creyó murió calcinado en la casa, no no es familiar, ese no es su caso.

  • La muerte se hace nuevamente presente

    ¿Y como adquirió la casa? <otra pregunta rápida?

  • Buena pregunta, Luis Ugarte, su ayudante, tenía un poder sobre las propiedades de Antonio Gil, tenía instrucciones para administrar la casa y el laboratorio si el muriera, cosa que pasó, el la vendió al abuelo de Gabriel y se asociaron para desarrollar el laboratorio que hoy es la gran Empresa.

  • Y el señor Ugarte ¿está vivo?

  • No, falleció hace unos veinte años.

  • ¿Tiene alguna idea de porque murió en la casa?, la carta no citaba un incendio adicional, todo parecía indicar que había sido a las afueras de la casa.

  • No tengo respuesta a eso, solo se que el antiguo dueño murió acá, calcinado por un homicida a que nunca pudieron capturar. ¿tiene alguna otra pregunta?

  • No, la verdad que no, muchas gracias por su ayuda señor...

  • Asdrubal Ugarte, disculpe, en el trajinar de nuestra conversación, nunca le mencioné mi nombre.,

  • ¿Usted es descendiente de Luis Ugarte?.

  • Si, era mi padre.

 

Ya en camino al hotel donde se estaba quedando para escapar de la prensa, muchas dudas se le vinieron a la mente, no quiso mostrar la foto al socio de Gabriel Torres, no quería revelar esa carta todavía, estaba segura que ese era su rostro, no tenía dudas, pero se preguntaba si también era el rostro del asesino. Esa noche escribió lo vivido hasta ahora, pensó en varias teorías para lo que fue la vida de Antonio Gil, todas apuntaban que fue el socio de Luis Ugarte, que se escondió tras la fingida muerte para quedar impune de los asesinatos, levantó un imperio y contempló desde un principio ocultarse junto a sus descendientes de la sociedad con la complicidad de los Ugartes, para luego emerger con una especie de ritual, quizás de vinculaciones satánicas, pero todo inicia con Antonio Gil.

 

Eran los siete de la mañana, Adriana dormía profundamente la noche había sido larga para sus ideas y el sueño fue domado hasta altas horas pero luego cayó bajo su influjo y el mismo quería dominarle mas allá de las horas normales de uso, algo entra a la habitación deslizándose por debajo de la puerta, era un sobre, el mismo reposó por algún tiempo en el suelo, atestiguando la belleza de Adriana mientras descansaba. Unas horas más tarde despierta, estuvo unos diez minutos adormitada, sentada en la cama, dilucidando si continuaba durmiendo o se levantaba, tomó impulso y se dirigió al baño, tomo una ducha para así despedir al sueño que todavía quería poseer su mente y su cuerpo, lavó su cabello, dejo que el rostro albergara las gotas de agua que corrían sobre él, ya repuesta sale de la ducha envuelta de forma muy sexy en una toalla alegórica del hotel, al caminar a la cama tropieza con el sobre, lo ve por un minuto, sabía lo que era, pero ¿como estaba ahi, ? <se pregunto>, un temor recorrió su cuerpo, se vistió rápidamente, salió de la habitación sin mirar atrás  rumbo a su vehículo, no abrió el sobre, llamó a Nestor, se pudieron de acuerdo para encontrarse en una estación de servicio a unos cinco kilómetros del hotel, llegó a la estación y salió con el sobre del vehículo rumbo al modesto restaurante del lugar, se sentó en una de las mesas que daba a la ventana, en realidad era una de esas cinco mesas o la barra del modesto lugar, ve que estaba llegando en su vehículo Nestor, este baja del vehículo con rumbo a encontrarse con ella.

 

  • Adriana, ¿donde has estado? <pregunta con cierto enojo>

  • En un hotel, quería escapar un poco de la atención.

  • Bien, pero debes llamarme por lo menos una vez al día, ya sabes que eres una pieza fundamental en este caso.

  • Si, lo siento, pero te llamé por esto <sacando el sobre de su bolso>

  • ¿Como?, no la envió al diario, ¿como te ubicó?

  • No lo se, estaba en el piso de mi habitación, el me sigue, y ayer estaba mientras dormía, tengo miedo.

  • ¿La leíste?

  • No la acabo de encontrar y te llamé, usé los guantes que tengo puesto, no hay huellas mias.

  • Ok, déjame ponerme unos guantes, voy al buscarlos y regreso.

  • No, vamos juntos, no quiero quedarme sola.

  • Tienes razón, déjame cancelar la cuenta.

  • Ya cancelé, solo te estaba esperando.

 

En el vehículo abrieron el sobre, tenía la dirección y los detalles de la segunda muerte, más un mensaje, “Adriana, tienes ocho noticias más antes que tu seas la primicia del penúltimo homicidio".

Nestor se comunica con Alberto y le informa de los datos del supuesto nuevo homicidio, mientras Nestor y Adriana se dirigen al lugar.

 

El cuerpo estaba ubicado en un basurero a las afueras de la ciudad, completamente quemado y colocado en el piso de una forma semejante a una cruz, lo habían asesinado y quemado en otro lugar y trasladado a ese sitio, un simil del homicidio perpetrado hace mas de medio siglo atrás, solo varió la localidad, esta vez fue al este de la ciudad, en aquella oportunidad fue al norte, pero en un basurero y con el cuerpo colocado en forma de cruz. Adriana y Nestor se separaron, ella fue a entregar el reportaje de los hechos al diario para la emisión de la noticia, mientras Nestor se adentraba en la investigación de este segundo homicidio.

 

Eran las diez de la noche, Nestor estaba llegando a su apartamento, estaba solo como lo ha estado los últimos quince años, un matrimonio fallido, sin hijos y una profunda soledad es la herencia que le dejó su profesión, entró, dejó el periódico que siempre compra y nunca lee en la mesa, se despoja del saco y la corbata, se pasa la mano por el cabello reflejando cansancio, va directo a tomar una ducha, despejar la mente bajo la relajación de una manto de agua, luego ya relajado se prepara una taza de café, la coloca en la mesa y se dirige a su cuarto y entra en el ropero y toma una caja de zapatos colocada en el piso a la izquierda de la puerta, se sienta en la cama mientras ve la caja con algo de nostalgia, la abre y ve un grupo de cartas, algunos papeles y debajo de ellos una pequeña libreta, la toma y deja la caja en la cama, se dirije a la sala a retomar la taza de café que había dejado en la mesa, se sienta en el sofá, toma un sorbo de café, lo degusta, ve la libreta, la abre y lee la primera pagina, estaba a nombre del detective Pedro Duarte, su padre, la había leído muchas veces, la conocía de memoria, solo esperaba que llegará el momento, el sabía que el caso que obsesionó a su padre iba a retornar, iba a iniciar donde su padre lo había dejado, mil novecientos sesenta, la comisaría del estado vecino, un nombre y una referencia, Ricardo Perez, Especialista del laboratorio criminalístico junto a un signo de interrogación y al lado el nombre de Antonio Gil. - este es el comienzo- <pensó>

 

Una habitación a oscuras, el silencio era el rey del lugar, un escritorio, doce fotografías en una primera hilera, dos fotografías en una segunda hilera, todas colocadas con cinta adhesiva formadas en una perfecta linea recta, las imágenes de los cadáveres calcinados de hace sesenta y cuatro años en la hilera superior, el nombre de cada uno de ellos en la parte baja y en la parte alta el signo del zodiaco al que representaba, abajo la segunda hilera con los cadáveres del nuevo ciclo de asesinatos, en la primera hilera la última fotografía estaba marcada. Una voz ronca, profunda se deja oir.

 

  • Antonio Gil, no se que hiciste, pero se que muerto no estas, por tu culpa no he podido concluir mi promesa, la sangre nueva no es pura  por ti, pero se que no dejarás que ella muera, aparecerás y yo podré culminar lo que hace sesenta y cuatro años debió concluir, te estaré esperando.

 

Lentamente se levanta, entre la oscuridad se va alejando, los pasos son lentos, el sonido de irregularidad entre los pasos son evidentes, abre la puerta, sale de la habitación cerrándola tras de si y dejando solo la oscuridad como testigo de aquel gráfico recuerdo

 

Capítulo anterior :http://es.globedia.com/historias-ciencia-ficcion-eterno-incendiario-cap


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R.j. Sulbarán (104 noticias)
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