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Historias antiguas sobre ser un buen vecino

09/06/2010 00:14 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Zhizhen

[Minghui Net] Para vivir en sociedad, se necesita interactuar con otros. La cultura tradicional china pone énfasis en la virtud y la ética en el trato con los demás en las relaciones interpersonales, incluyendo la relación entre vecinos. Como el viejo proverbio chino dice: "Uno de los grandes tesoros de un país es el que tenga personas virtuosas que sean amables con sus vecinos". Otro proverbio chino dice: "Como seguidor del Tao, debes ayudar a los que sufren dificultades y tratar con simpatía a los vecinos. Todos los seguidores de Tao tendrán buena fortuna".

(Photos.com)

Los antiguos chinos creían que el ser generoso con los demás era un principio fundamental de la vida social, aquellos que hacían obras buenas obtendrían buena fortuna. Hay muchas historias acerca de personas nobles siendo amables y tolerantes con los demás, ayudando a los que tienen problemas. He aquí algunas de esas historias.

Tao Yuanming elige vivir en la Villa del Sur

Tao Yuanming (365 – 427 A.D.) fue un reconocido poeta de la Dinastía Jin. Escribió en un poema: "He pensado en mudarme a la Villa del Sur no porque me gusten sus cabañas. Es porque escuché que hay muchas personas honestas en aquel lugar, y me encantaría pasar mis días y noches con ellos". Optó por vivir en la Villa del Sur porque le gustaba la sencillez y la honestidad de los lugareños.

Tao Yuanming era una persona sencilla y honesta. Araba la tierra cada día y escribió poemas para expresar sus anhelos. Se conformaba con un estilo de vida simple y moderado, y disfrutaba vivir de acuerdo al Tao.

Más adelante describió la amistad con sus vecinos en un poema. ‘ Con frecuencia nos juntamos, cada uno expresa sus puntos de vista abierta y francamente. Cuando alguien consigue un artículo maravilloso, lo leemos juntos; cuando alguien tiene dudas y preguntas, las discutimos juntos". Los vecinos se ayudaban los unos a otros y disfrutaban de una relación armoniosa, la cual formaba un ambiente favorable, pues les ayudaba a fortalecer sus valores morales.

Sima Hui regala su cerdito

Sima Hui de la Dinastía Han del Este fue un famoso erudito. Era muy bueno identificando a los jóvenes virtuosos y talentosos. Un día, un vecino perdió un cerdito. Resultó que el cerdito de Sima Hui se parecía exactamente al cerdito perdido del vecino. El vecino erróneamente pensó que el cerdito de Sima Hui era el suyo. Sima Hui no discutió con él; en lugar de eso, dijo: "Si es suyo, tómelo". El vecino se llevó el cerdito a su casa de inmediato.

Días después, el vecino encontró su cerdito perdido en otro lugar. Sintió mucha vergüenza y devolvió el cerdito a Sima Hui. Sima Hui lo consoló, diciendo que no era raro cometer ese tipo de errores entre vecinos. Además, Sima Hui lo alabó por ser tan comprensivo y tener el valor de reconocer sus errores. El vecino estaba conmovido. Más tarde, la gente comenzó a llamar a Sima Hui el "Señor Espejo de Agua". Era un cumplido por su carácter recto y puro.

Zi Rudao era caritativo con sus vecinos

Zi Rudao de la Dinastía Yuan vivió en la región Qihe de la ciudad Dezhou en la Provincia de Shandong. Siempre estaba feliz por hacer cosas buenas y era muy bien conocido en su ciudad natal por su amabilidad. Un compañero en Qihe, Liu Xian y varios aldeanos eran demasiado pobres para poder sobrevivir. Zi Rudao le dio a cada uno un pedazo de tierra para que la arrendaran a los agricultores y así ganaran algo de dinero. Cuando los agricultores se iban, Zi Rudao reclamaba la tierra. Un año, cuando una plaga se extendió por cierta región, se dijo que una variedad de melón curaría la enfermedad al ayudarle a la gente a que sudaran mucho. Zi Rudao compró varios de estos melones, así como otros alimentos, se arriesgó a contraer el mismo la enfermedad al entregar la comida de puerta en puerta a las personas en la zona plagada. De esa manera salvó a mucha gente.

A veces, daba su trigo y kaoliang descascarillado (sorgo chino) a los necesitados en la primavera. Les dejaba que le pagaran el dinero al final de la cosecha sin cobrarles ningún tipo de interés. Si había una mala cosecha ese año y la gente no tenía con qué pagarle, Zi Rudao quemaba las cuentas y les decía que se olvidaran del asunto. Con frecuencia le decía a su familia: "Acumular el grano es prepararse para la hambruna. Por lo tanto, si nos encontramos con una mala cosecha, debemos ayudar a nuestros vecinos menos afortunados".

Yang Zhu vende su asno

Yang Zhu de la Dinastía Ming (1368-1644 A.D.) era el jefe de la Junta Sagrada. Por lo general, montaba su asno hasta la corte real o a donde quiera que tuviera que ir. Le gustaba mucho su asno. Cada día, después de llegar de la corte real, lo alimentaba personalmente y cuidaba muy bien del animal.

(Photos.com)

El vecino de Yang Zhu era un hombre de edad. Él y su esposa tuvieron un hijo cuando él tenía 60 años de edad. La pareja estaba muy contenta, puesto que jamás habían tenido un hijo sino hasta que fueron demasiado mayores. Sin embargo, el bebé lloraba sin cesar cada vez que escuchaba al asno rebuznar, era bastante molesto para la familia entera. El vecino no se atrevía a comunicárselo a Yang Zhu, porque él era un oficial de alto rango. No obstante, debido a que el niño era perturbado por el asno y en consecuencia no podía comer mucho, la pareja decidió comentarle a Yang Zhu lo que sucedía. Sin dudarlo, Yang Zhu vendió el asno inmediatamente. A partir de ese momento, cuando iba a la corte o a cualquier lugar, simplemente caminaba.

Algunos antiguos proverbios lo dicen así: "Una persona es realmente hermosa sólo si su mente es benevolente", "Ten relaciones armoniosas con tus vecinos", y "Una persona es amable y virtuosa si cada una de sus palabras y actos tratan de beneficiar a los demás". Estos dichos nos enseñan que debemos utilizar el Tao y un sentido de rectitud como criterio para juzgar las cosas. Debemos ser estrictos con nosotros mismos y tolerantes con los demás. Debemos tener un corazón de benevolencia y simpatía, y ser capaces de preocuparnos por los demás, ofrecerles ayuda y ser considerado con los demás como si nosotros mismos estuviéramos en la misma situación de la persona que tratamos de ayudar.

Esto es cultivar los valores morales de los individuos, así como los medios para influir en otros para hacer el bien. Al hacerlo, nuestra sociedad será armoniosa, llena de amistades, que es la base de la justicia social.


Sobre esta noticia

Autor:
Lucia Aragón (1039 noticias)
Fuente:
deorienteaoccidente.wordpress.com
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Tipo:
Reportaje
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