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Dos historias de amores tardíos.13

26/12/2009 17:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Concluye el cuento. Espero que lo hayan disfrutado

También podían optar por quedarse en un lugar, si así lo decidían sobre la marcha, mas tiempo del planeado sin tener que seguir el rumbo pre planificado por las agencias.

Tal vez era mas engorroso porque tenían que manejar, pero los cuatro eran buenos conductores y podían intercambiarse permanentemente, con lo que no se transformaba en una tarea agobiadora.

Así fueron recorriendo todos los puntos que les habían aconsejado. Cuando llegaron a Zapallar, faltando solo dos días para regresar a Buenos Aires se enamoraron del lugar y su gente.

Estaban sentados en la mesa de un bar disfrutando de una cerveza acompañada de platillos típicos del lugar, cuando observaron que en un bar próximo al que estaban había un cartel que decía: Dueño traspasa local completo. Tratar en……y daba dirección y teléfono.

El primero en ver el cartel fue Jorge quien se lo mostró a Daniel. Al oír el comentario Teresa y María giraron su vista hasta el lugar.

-Díganme si no sería una idea fantástica que los cuatro nos hiciéramos dueños de ese local. Lo trabajaríamos juntos y dedicaríamos el resto de nuestras vidas a gozar de la serenidad y belleza de este lugar- dijo Daniel extasiado y casi sin pensar en lo que estaba diciendo.

-Me parecería una idea fantástica- dijo inmediatamente María- de esta forma no sólo viviríamos esta nueva etapa, que ha llegado a nosotros con nuestro reciente casamiento sino también lo haríamos teniendo toda una forma de vida diferente a la que tuvimos hasta la fecha-

-Pero nuestra familia está en Buenos Aires- dijo Teresa melancólica- Yo no podría ver a mis hijos y nietos con regularidad-.

-Pero en cambio- respondió tajante Daniel- ellos tendrían un lugar gratis para venir de vacaciones cuantas veces quisieran o pudieran hacerlo. Estoy seguro que esos encuentros espaciados tendrían una validez tan especial que compensaría perfectamente, la continuidad de la rutina de verse siempre-.

-A ti te parece mas lógico- le interrumpió Teresa un poco enojada- porque tu relación con tus hijos no es muy buena.

Pero la mía con ellos es perfecta. Yo estoy acostumbrada a verlos todos los fines de semana y en cada fiesta familiar. Así, los vería una o dos veces por año, cuando ellos pudieran venir y alguna vez que pudiéramos ir nosotros, porque si vamos a estar a cargo de un negocio, no creo que resulte muy simple abandonarlo para irnos de vacaciones-.

-Y por supuesto que no lo abandonarías- le respondió Jorge. -Tenemos la ventaja de ser dos parejas. Cada vez que una quiera irse de vacaciones la otra debe comprometerse a trabajar a tiempo completo.

Tarea un poco pesada tal vez, pero que nos daría una libertad que no lograríamos conseguir jamás con nuestros trabajos. La idea me esta pareciendo sensacional. Hace tanto tiempo que quiero cambiar de trabajo!-

-Yo nunca he pensado en cambiar mi trabajo- dijo Teresa reticente- Amo mi profesión, la he amado siempre. Jamás me he cansado de profesarla-.

-Yo, no puedo decir que no me gusta mi profesión- dijo María- siempre la he ejercido con alegría. Pero esta idea de hacer un vuelco total en mi vida hoy, que me siento por fin por primera vez intensamente realizada, me gusta mucho-.

-También a mi- dijo Jorge con alegría y entusiasmo como si ya fuera un hecho que iban a hacerse cargo del negocio.

Y aunque Teresa no estaba muy contenta con la idea, decidieron ese mismo día conectarse con el dueño y averiguar sobre las condiciones del local.

En cuanto pudieron hablar con el mismo, fueron a ver el local y los cuatro se quedaron encantados. Era un lugar coqueto y acogedor, aunque Teresa seguía diciendo que ella no quería dejar a su Buenos Aires querido, ni a sus hijos y nietos.

-Piensa en lo maravilloso que va a ser vernos envejeciendo juntos a orillas del mar y de estas maravillosas y tranquilas playas- dijo Daniel con dulzura mientras la miraba tiernamente a los ojos- Piensa en como vas a disfrutar ver correr en ellas a tus hijos y nietos cada vez que vengan a visitarte.

Sabes bien que la condición económica de cualquiera de nosotros no es tan buena como para poder darnos el lujo de tener este tipo de vacaciones con frecuencia.

Piensa cuando ellos vayan creciendo y nos “ayuden” en la tarea de atender el bar, cosa que estoy seguro les encantará.

Ojala pudiera decir lo mismo de mis nietos. No puedes imaginarte con que gusto me haría cargo de ellos durante un mes mientras sus padre se toman vacaciones como tales!

No sabes lo que daría por verlos corretear en la playa mientras me gritan : Abuelo, ven con nosotros al mar!. Se que eso no es posible en mi caso pero en el tuyo si. No deberías dejar de pensar en ello. No deberías decirle que no a esta oportunidad que te regala la vida-.

Teresa veía a los tres tan entusiasmados con una idea que había nacido de la nada y que ya la estaban viviendo como una realidad, que no podía dejar de sentirse arrollar por dicho espíritu.

Poco a poco en unas cuantas horas, se fue convenciendo que ni ella dejaría de querer a sus hijos y nietos, ni ellos se olvidarían de su madre y abuela porque estuvieron viviendo a unos cuantos kilómetros de distancia.

Daniel no dejaba de encontrar cosas positivas en el cambio. Y ellas las estaba aceptando con naturalidad.

Cuando se fueron de Zapallar, casi tenían cerrado el trato con el dueño del bar. Sólo faltaba que cada uno vendiera su propiedad para tener el dinero suficiente para emprender el negocio, cosa que resultó muy simple pues en esos momentos, por una rara casualidad que Daniel jamás hubiera considerado como tal, sino como parte de lo que el destino le tenía reservado, la compra-venta inmobiliaria estaba en auge en Argentina.

Así fue como la vida de los cuatro comenzó de nuevo, pese a que ninguno de ellos tenía menos de cincuenta años.


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Edelweys (185 noticias)
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